El primer comisionado Francisco Díaz, jefe de la Policía Orteguista, apareció públicamente este jueves 28 de agosto acompañado por el comisionado general Victoriano Ruiz, en una rueda de prensa convocada para defender la reforma parcial al artículo 125 de la Constitución Política y a la Ley N°. 872, que otorga al régimen Ortega-Murillo la potestad de nombrar a dos jefes de las Fuerzas Policiales.
“¿Por qué dos jefes de Fuerzas Policiales? Esta decisión acertada de nuestra jefatura suprema viene a fortalecer y reforzar el trabajo de la Policía Nacional en atender el trabajo policial cotidiano en los 153 municipios, además de proteger la paz y la seguridad ciudadana”, declaró Díaz.
La presencia de Ruiz junto a Díaz ha sido interpretada como una señal de que el oficial será formalmente designado por Daniel Ortega y Rosario Murillo como uno de los dos nuevos jefes policiales, aunque todavía no existe un anuncio oficial.
La exposición de Díaz –consuegro de los dictadores– compartida con Ruiz evidenció un traslado de poder dentro de la institución.
Lo que dijo la Policía en redes oficiales
En la cuenta de Facebook Visión Policial Nicaragua, la institución defendió la reforma, afirmando que busca “fortalecer la seguridad ciudadana y la paz y la vida del pueblo”, y destacó que Díaz compareció “junto al Comisionado General Victoriano Ruiz”.
¿Quién es Victoriano Ruiz?
El comisionado general Juan Victoriano Ruiz nació el martes 30 de junio de 1981 en Managua. Vivió su infancia cuando se desarrolló el primer gobierno sandinista, según un reporte del medio Divergentes.
Fuentes relacionadas con la Policía retrataron a Ruiz como “alguien sin escuela, al que hicieron crecer pronto”, a causa de la piñata de grados (concesión masiva) ordenada por Ortega en su compra de lealtades en la institución hasta lograr su sometimiento.

De su expediente, se pueden contar muchas cosas. Ruiz se graduó con el grado de inspector en la Academia de Policía Walter Mendoza, ubicada en la carretera sur de Managua.
Ha viajado por su especialidad a capacitarse a Estados Unidos, Canadá y a distintos países de América Latina, Europa y Asia, pero en la web de la Policía no hay registro sobre estas capacitaciones.
Antes de llegar a su actual posición, Ruiz fue investigador del entonces Distrito IV de Managua. Aquella es una delegación policial famosa por atender las riñas, robos, asesinatos y problemas de seguridad ocurridos en el populoso Mercado Oriental de Managua.
El nombre de Ruiz aparece en la lista de 54 altos funcionarios nicaragüenses identificados como responsables de graves violaciones de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad en el país, elaborada por el Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua de la ONU (GHREN), y publicado el 3 de abril de 2025 en Ginebra, Suiza.
Críticas y reacciones
Desde el exilio, un ciudadano nicaragüense reaccionó con ironía:
“De disparate en disparate… Probablemente el único país del mundo donde se rompe un principio básico de todo cuerpo policial que es la unidad de mando. Evidentemente no es un gesto de confianza en Francisco Díaz ni una acción que lo tenga saltando de alegría. La pregunta que seguramente se estará haciendo Julio Avilés es: ¿y a mí cuándo me tocará lidiar con un ‘co-jefe’ del Ejército?”.
El trasfondo legal de la reforma
El miércoles 27 de agosto, la Asamblea Nacional —dominada por el orteguismo— aprobó por unanimidad en primera legislatura la reforma al artículo 125 de la Constitución y a la Ley N°. 872.
El nuevo texto establece que “la Presidencia” podrá nombrar a dos Jefes de las Fuerzas Policiales de Nicaragua, además de subdirectores, inspector general y comisionados generales. Estos jefes ejercerán la dirección, administración y mando único bajo la autoridad directa de Ortega y Murillo.
Los nombramientos tendrán un periodo de seis años, prorrogables “de acuerdo con los intereses de la nación”, y permanecerán en sus cargos hasta que sus sucesores sean juramentados. El decreto fija como fecha de nombramiento el 26 de diciembre, con toma de posesión el 26 de febrero siguiente.
Asimismo, la reforma elimina de toda la legislación la figura de “Director General” y la sustituye por “Jefes de las Fuerzas Policiales”. Una disposición transitoria faculta a Ortega y Murillo a nombrar inmediatamente al nuevo jefe que complemente la dupla de mando.
