El economista y analista político nicaragüense Enrique Sáenz advirtió en entrevista con La Mesa Redonda que la historia de Nicaragua ha estado atravesada por una constante: la utilización del poder político como botín para la apropiación de bienes públicos y privados, fenómeno conocido popularmente como “piñata”.
En una reflexión sobre la memoria histórica y la necesidad de formación de nuevas generaciones, Sáenz aseguró que cada etapa del país ha estado signada por saqueos desde el poder, desde los conservadores que sucedieron a José Santos Zelaya en 1910, pasando por las confiscaciones de Anastasio Somoza durante la Segunda Guerra Mundial, hasta llegar a las privatizaciones y quiebras bancarias de los años 90 y la “piñata actual” bajo el régimen Ortega-Murillo.
Piñatas históricas: de los conservadores a Somoza
Sáenz recordó que tras la caída de Zelaya, los gobiernos conservadores organizaron indemnizaciones infladas que cargaron sobre la deuda pública, en beneficio de sus allegados.
Más tarde, durante la Segunda Guerra Mundial, Somoza García confiscó propiedades de familias alemanas radicadas en Nicaragua, entre ellas la Quinta del señor Ulrich Eitzen, que terminó convertida en la mansión Somoza.
El terremoto de 1972 fue, según Sáenz, “probablemente el mayor saqueo de la historia de Nicaragua”, al señalar que la Guardia Nacional cercó el casco urbano de Managua y controló el acceso a los bienes que no habían sido destruidos, además de desviar recursos internacionales destinados a la reconstrucción.
Los 90 y la era de las privatizaciones
Con el cambio de gobierno en 1990, Sáenz apuntó que se produjo otra piñata, en la que funcionarios y allegados se apropiaron de fincas, haciendas, hoteles, casas de playa y acciones en empresas estatales.
A ello se sumó la llamada “piñata de las privatizaciones”, donde proyectos millonarios como el ingenio Victoria de Julio o el Valle de Sébaco fueron repartidos a bajo costo entre grupos privilegiados.
También recordó el escándalo de las indemnizaciones por propiedades confiscadas, administradas por Byron Jerez, a quien señaló como símbolo de la corrupción de esa época.
Los CENIS y la piñata actual
Sáenz subrayó además las quiebras bancarias de inicios de los 2000, que derivaron en la emisión de los CENIS (Certificados Negociables de Inversión), un mecanismo que, según denuncias, benefició a banqueros locales y facilitó la consolidación de entidades financieras que hoy dominan el mercado centroamericano.
Finalmente, aseguró que Nicaragua vive actualmente otra piñata bajo el régimen Ortega-Murillo, donde la estructura de poder sigue usando el Estado como botín.
Una lección para el futuro
“Hay que hacer memoria, pero memoria completa y eso es trabajo de todos (…) porque si no aprendemos de la historia en esta columna vertebral tan perversa como ha sido el Estado botín o la utilización del poder político para enriquecerse y no esgrimimos la bandera junto con la democracia de construir un país decente, a la vuelta de unos años, vamos a estar repitiendo el mismo ciclo”, advirtió el economista.
Sáenz anunció que trabaja en un proyecto de formación para jóvenes sobre economía, historia y sociedad nicaragüense, basado en documentos y hechos, con el fin de romper con la práctica histórica del poder como medio de enriquecimiento privado.
“Conocer la historia completa es un requisito para construir un país decente. Sin memoria, la piñata seguirá siendo la columna vertebral de los regímenes en Nicaragua”, concluyó.
