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Obispo Silvio Báez denuncia la “idolatría del dinero” como raíz de dictaduras en América Latina

El obispo nicaragüense Silvio Báez, exiliado en Estados Unidos desde 2019, denunció este domingo que el “verdadero problema” de las dictaduras y los cárteles en América Latina es la idolatría del dinero, raíz de la corrupción, la represión y la pérdida de libertades en la región.

En su homilía, durante la misa celebrada en la Iglesia Santa Agatha de Miami, el obispo auxiliar de Managua advirtió que las riquezas mal empleadas se convierten en instrumentos de opresión.

Aunque no mencionó directamente a ningún país, sus palabras se interpretaron como una alusión a los regímenes de Daniel Ortega en Nicaragua, Miguel Díaz-Canel en Cuba y Nicolás Maduro en Venezuela.

“La ambición desmedida”

Báez señaló que gran parte de los males de los pueblos latinoamericanos tienen su origen en la avaricia de las élites que se aferran al poder.

La mayor parte de los males de nuestros pueblos vienen de la ambición desmedida de riqueza, de las cúpulas que dominan el poder, porque rinden culto al dinero, no importando si tienen que sacrificar a los seres humanos o al pueblo entero con su dignidad, sus libertades y su futuro”, denunció.

El prelado acusó a dictadores y grupos criminales de enriquecerse mediante corrupción y represión: confiscaciones ilegales de propiedades, concesiones entregadas a potencias extranjeras y el saqueo de los recursos naturales.

“No se puede servir a Dios y al dinero”

Báez recordó la enseñanza evangélica: “No se puede servir a Dios y al dinero”, advirtiendo que la idolatría del dinero exige como sacrificio vidas humanas.

Quienes soñamos con sociedades nuevas, en las que brillen la libertad, la justicia y la paz, debemos recordar esta enseñanza. El gran mal de este mundo es la idolatría del dinero que ocupa el lugar de Dios”, expresó.

El obispo instó a usar la riqueza al servicio del bien común, promoviendo solidaridad con los más pobres y creando redes de colaboración para el cambio social. “En lugar de la ambición y la corrupción, revistámonos de sabiduría evangélica”, exhortó.

En su mensaje final, Báez subrayó que un día todos deberán rendir cuentas de cómo han utilizado las riquezas y los dones recibidos. “El evangelio nos invita a no divinizar el dinero y a actuar con inteligencia y sabiduría espiritual”, concluyó.