El arzobispo Paul Richard Gallagher, secretario para las Relaciones con los Estados de la Santa Sede, advirtió ante la Asamblea General de la ONU en Nueva York que la situación en Nicaragua requiere garantizar plenamente la libertad religiosa y otros derechos fundamentales.
“La Santa Sede sigue atentamente la situación en Nicaragua y espera que la libertad religiosa y otros derechos fundamentales de las personas y de la sociedad se garanticen adecuadamente”, expresó Gallagher, quien transmitió el mensaje del Vaticano en nombre del Papa.
El representante del Vaticano subrayó la necesidad de un “diálogo sincero, respetuoso y constructivo” para encontrar soluciones que promuevan la paz y la armonía en el país centroamericano.
Gallagher enmarcó el caso nicaragüense en un contexto global de creciente hostigamiento religioso, recordando que más de 360 millones de cristianos en el mundo viven bajo altos niveles de persecución.
Según señaló, los ataques no solo afectan a templos e instituciones religiosas, sino también a comunidades enteras que sufren violencia y represión.
La denuncia coincide con la publicación de la séptima entrega del estudio “Nicaragua: Una Iglesia Perseguida”, que documenta la represión sistemática del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo contra la Iglesia Católica.
El informe advierte que, aunque los registros de agresiones parecen haber disminuido en 2025, la realidad es que los sacerdotes y fieles viven bajo una vigilancia permanente que les impide denunciar.
El documento, registra un saldo dramático: 302 religiosos en el exilio, entre ellos cuatro obispos, más de 140 sacerdotes y 132 religiosas, además de seminaristas y diáconos.
También se han registrado la expulsión de congregaciones y la confiscación de 36 propiedades de la Iglesia.
El estudio clasifica los ataques en siete modalidades, que incluyen cierres de obras sociales y centros educativos, asedios y prohibiciones en templos, represiones a religiosos y laicos, robos, profanaciones y confiscaciones.
