Ucrania anunció este 2 de octubre de 2025 la ruptura de relaciones diplomáticas con Nicaragua, tras el reconocimiento que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo otorgó a la anexión rusa de Crimea y de las regiones ucranianas de Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón.
“No toleraremos ninguna intrusión en nuestra condición de Estado”, advirtió el Ministerio de Exteriores ucraniano en un comunicado oficial.
El canciller Andri Sibiga acusó al régimen nicaragüense de actuar en connivencia con Moscú y de atentar contra la soberanía e integridad territorial de Ucrania, en “flagrante violación de la Carta de Naciones Unidas y del Derecho Internacional”.
Subrayó que el reconocimiento de Managua es “nulo y sin consecuencias jurídicas”, y recordó que las fronteras de Ucrania “no se modificarán” pese a los intentos de legitimación de Rusia.

La decisión de Kiev se produce tras la visita de Laureano Ortega Murillo, hijo de los co-dictadores nicaragüenses, a Moscú, donde firmó acuerdos de cooperación con los jefes de las regiones ocupadas y con autoridades de la ciudad de Sebastopol, en Crimea.
Laureano Ortega calificó la firma como un “honor” y justificó el reconocimiento alegando que esas regiones han reclamado “su derecho histórico a ser parte integral de la Federación de Rusia”.
Con este paso, Nicaragua se convierte, junto a Corea del Norte y Siria, en uno de los pocos países que han respaldado la anexión rusa de territorios ucranianos.
No es la primera vez que la dictadura se alinea con el Kremlin en este conflicto. En junio de 2021, el régimen de Ortega firmó un acuerdo de cooperación comercial con Crimea, pese a que el territorio sigue siendo considerado por la comunidad internacional como parte de Ucrania.
Kiev denunció que este tipo de acciones consolidan a Nicaragua como un “régimen títere” del Kremlin, dependiente financiera y políticamente de Moscú.
