El politólogo Julio López Campos aseguró en entrevista exclusiva con La Mesa Redonda, dirigida por Sergio Marín Cornavaca, que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo atraviesa una fase de erosión interna sin precedentes, marcada por la pérdida de apoyo popular, fracturas dentro del poder y una creciente represión que ahora alcanza a las propias filas del sandinismo.
“El régimen Ortega-Murillo ha pasado de un 40% a un 13% de respaldo. Es un dato demoledor que evidencia su fragilidad”, señaló López Campos, autor del artículo “Sí se puede lograr la caída de la dictadura”, publicado en La Mesa Redonda
Factores internos del derrumbe
Durante la conversación, López explicó que los factores externos —sanciones, aislamiento diplomático o presiones internacionales—, aunque relevantes, no serán los detonantes del colapso, sino las dinámicas internas de descomposición y ruptura.
Entre los elementos más graves destacó:
El ascenso de Rosario Murillo al poder absoluto, desplazando completamente a Ortega.
El quiebre dentro de las estructuras militares y políticas, tras casos como las detenciones de Bayardo Arce y el general Álvaro Baltodano.
El desgaste ideológico del sandinismo histórico, que ya no reconoce a la actual cúpula como suya.
“Hoy quien gobierna en Nicaragua de manera absoluta y total es Rosario Murillo. Daniel Ortega ni siquiera la ve pasar”, afirmó el politólogo
La dictadura se devora a sí misma
López Campos señaló que el régimen ha entrado en una etapa de autodevoración, en la que las purgas internas, los arrestos arbitrarios de antiguos aliados y la paranoia del poder están debilitando las bases del Estado policial.
Recordó que el miedo, la desconfianza y la represión interna —incluso dentro del círculo familiar y político del orteguismo— son síntomas de colapso inminente.
“Las heridas autoinfligidas por Rosario Murillo son tan profundas que no podrán sanarse en el corto plazo. El poder se está erosionando desde adentro”, advirtió
El papel de la oposición y la transición democrática
En la segunda parte de la entrevista, el experto insistió en la necesidad de una amplia alianza democrática que incluya a todas las fuerzas opositoras, exsandinistas críticos, empresarios y militares no involucrados en crímenes de lesa humanidad.
“No podemos construir el futuro sin tomar en cuenta las realidades del presente. El país debe ser inclusivo, pero sin impunidad”, subrayó
López Campos fue enfático en que la justicia y la rendición de cuentas son condiciones ineludibles para cualquier proceso de transición. También advirtió que no basta con esperar un proceso electoral, sino que se debe impulsar una resistencia cívica organizada dentro de Nicaragua, con el apoyo de la diáspora y los medios independientes.
El relevo generacional y el futuro
El politólogo destacó la importancia de las nuevas generaciones como protagonistas del cambio:
“La juventud nicaragüense tendrá que inventar nuevos discursos, nuevas orientaciones y nuevos liderazgos. Ellos no van a construir el futuro con nuestros referentes, sino con los suyos”, afirmó
Según López, la transición deberá sustentarse en un pacto social amplio, con participación ciudadana, justicia transicional y un nuevo modelo económico y político basado en la democracia y el respeto a los derechos humanos.
Finalmente, el politólogo afirmó que la dictadura no caerá por la presión externa, sino por su propio colapso interno, impulsado por la concentración de poder de Rosario Murillo, la ruptura de lealtades dentro del ejército y el desgaste estructural del sistema.
El llamado final fue claro: organizarse, resistir y construir desde abajo una nueva Nicaragua sin impunidad, pero con justicia.
