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Condiciones para el retorno: el desafío político del exilio nicaragüense

En una nueva edición del programa La Mesa Redonda, el periodista Sergio Marín Cornavaca conversó con Juan Diego Barberena, integrante del Consejo Político de la Unidad Nacional Azul y Blanco, sobre uno de los debates más urgentes y poco discutidos dentro de la oposición nicaragüense: la necesidad de crear condiciones reales para el retorno político del exilio.

La entrevista profundiza en cómo el éxodo masivo, que ya alcanza cerca del 12% de la población económicamente activa, no solo ha provocado un impacto humano irreversible, sino que se ha convertido en una herramienta estratégica del régimen Ortega-Murillo para fracturar la organización social, política y comunitaria del país.

El exilio como arma política y la urgencia de reorganizar la lucha democrática

Barberena explica que la dictadura ha utilizado el exilio como un mecanismo para:

  • Desarticular las relaciones sociales.

  • Reducir la capacidad organizativa de la oposición.

  • Romper vínculos entre dirigentes y población dentro de Nicaragua.

  • Generar miedo y aislamiento político.

Advierte que, pese a ello, la historia demuestra que las diásporas sí regresan a reconstruir sus países, como ocurrió con el exilio español tras la muerte de Franco. Sin embargo, afirma que ese retorno no será triunfal ni inmediato, sino parte de un proceso complejo en una Nicaragua que aún tendrá estructuras del orteguismo: “El desmontaje de la dictadura apenas comenzará cuando Ortega y Murillo ya no estén”.


¿Es posible el retorno hoy? Barberena sostiene que sí, pero no sin estrategia

Durante la conversación, Marín cuestiona si existen condiciones para regresar sin riesgo de captura o desaparición, y Barberena coincide en que la oposición no ha logrado articularse lo suficiente como para generar esas condiciones.

Entre las tareas urgentes que identifica están:

1. Reconstruir una narrativa política clara dentro de Nicaragua

La oposición —dice— necesita enfocarse en mensajes de certeza, esperanza y propuesta, y dejar atrás la imagen pública fragmentada por conflictos internos.

2. Politizar y acompañar a la ciudadanía dentro del país

El cambio político no ocurrirá solo desde Washington, Bruselas o San José: “El cambio será en Managua”.

3. Elaborar una estrategia de comunicación dirigida a quienes hoy sostienen al aparato estatal

Barberena señala que es vital enviar mensajes claros a funcionarios públicos y operadores del sistema que hoy temen romper filas:

“La nueva Nicaragua necesitará a todos los que no tengan las manos manchadas de sangre ni la bolsa llena de corrupción”.

4. Prepararse para escenarios de transición interna

Propone anticipar un posible escenario de transición cívico-militar o de fractura interna del régimen, que obligaría a la oposición a llegar articulada con un plan mínimo de acción.

La responsabilidad histórica del exilio

Marín cierra la entrevista subrayando el costo político de la inacción:

“El exilio puede ser refugio, pero no debe ser la tumba de la lucha por Nicaragua”.

Advierte que la oposición debe dejar de centrarse únicamente en la sobrevivencia fuera del territorio y convertirse en la arquitectura estratégica del retorno, pues la dispersión actual solo fortalece al autoritarismo.