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A un año del destierro: Henry Briceño relata cómo reconstruye su vida tras ser expulsado de Nicaragua

En una emotiva entrevista en La Mesa Redonda, el periodista nicaragüense Henry Briceño rompió el silencio sobre el primer año de su destierro forzoso a Costa Rica, luego de que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ordenara su captura, confiscación total de sus bienes y expulsión del país junto a su esposa y sus dos hijos, sin permitirles llevarse absolutamente nada.

El 24 de noviembre de 2024, Briceño y su familia fueron víctimas de un operativo policial que los sacó de su hogar en San Rafael del Sur, los subió a un vehículo armado y los dejó abandonados en la frontera con Costa Rica. Desde ese día inició una travesía marcada por la pérdida, la resiliencia y el esfuerzo por reconstruir su vida en el exilio.

“Nos quedamos en la calle, solo con la ropa puesta”

Durante la entrevista, Briceño recordó el momento más duro del destierro: la confiscación de su hogar, sus vehículos, sus pertenencias y hasta sus ahorros.

La familia quedó sin documentos, sin dinero y sin opciones inmediatas, dependiendo inicialmente de la solidaridad de instituciones costarricenses, organizaciones de derechos humanos y colegas que les brindaron alimento, albergue, ropa y asistencia psicológica.

A pesar del trauma, Briceño destacó el impacto positivo de la unidad familiar: “Continuar juntos ha sido la mayor fortaleza”, afirmó.

Solidaridad en Costa Rica, Italia y Francia

La entrevista detalló cómo la familia logró estabilizarse temporalmente en Costa Rica y posteriormente trasladarse a Europa, donde encontraron apoyo médico, psicológico y laboral.

Briceño relató que pudo desempeñarse dando asesoría técnica y financiera pese a las limitaciones para trabajar formalmente por su edad y situación migratoria.

Su esposa e hijos también han comenzado a reconstruir sus proyectos: su hija retomó los estudios de medicina y su hijo culminó su educación primaria con una ceremonia organizada por la diáspora nicaragüense.

Una operación de emergencia que casi termina en tragedia

Briceño reveló que recientemente estuvo al borde de la muerte debido a una apendicitis que derivó en una grave peritonitis. Fue internado de emergencia en España, donde recibió atención médica intensiva que le salvó la vida.

Me operaron con todo en mi contra: arritmia, fallas renales, fiebre, alucinaciones… pero aquí estoy”, compartió visiblemente emocionado.

El libro “Destierro”: la memoria escrita de una tragedia nacional

A partir de lo vivido, Briceño anunció la finalización de su libro “Destierro”, un testimonio costumbrista y vivencial que narra su secuestro, despojo y forzada expulsión.

El autor ha enviado borradores a colegas y lectores en la diáspora, quienes lo califican como un documento necesario para la memoria histórica del país.
El libro incluye desde relatos íntimos hasta denuncias concretas de abusos policiales, confiscaciones y violaciones a derechos humanos.

Además, prepara una segunda obra basada en sus crónicas de viaje por Nicaragua.

“No hay que callar”: la lucha continúa

Durante la conversación, Briceño insistió en la importancia de denunciar cada atropello del régimen. Contó cómo ha llevado su testimonio a foros internacionales, incluida la ONU, organismos de derechos humanos y espacios en Europa.

Para él, guardar silencio equivaldría a complicidad: “Lo que digo coincide con miles de nicaragüenses que han sido desterrados, encarcelados, torturados o despojados. No podemos callar”, expresó.

También se refirió al impacto del veto migratorio que mantiene a cientos de ciudadanos fuera del país sin explicación oficial, una política que la propia ministra del Interior defiende bajo el argumento de ‘seguridad nacional’, algo que Briceño califica como una justificación de lo injustificable.

Una esperanza firme de retorno

A pesar de haber perdido su patrimonio y su vida en Nicaragua, Briceño se mostró optimista sobre el futuro del país. Asegura que volverá, que recuperará lo que le fue arrebatado, y que los crímenes cometidos no quedarán impunes:

Yo no quiero venganza, pero sí justicia. Ortega, Murillo y todo su aparato represivo deben rendir cuentas”.

Briceño finalizó reiterando un mensaje de aliento:
Nicaragua será libre muy pronto. No pierdan la fe”.