Una reciente investigación del Gobierno de Estados Unidos sobre la situación en Nicaragua reveló “patrones preocupantes” que afectan directamente a la población, con especial énfasis en violaciones a los derechos humanos, abusos laborales y deterioro del Estado de derecho, según informó este lunes la Embajada estadounidense en Managua.
El informe —del cual la sede diplomática compartió extractos, testimonios y pruebas— documenta prácticas de trabajo forzoso, explotación infantil, restricciones a las libertades religiosas y cierre de espacios cívicos, que Washington considera señales de un deterioro sistemático de las garantías fundamentales en el país.
Trabajo infantil y explotación laboral
De acuerdo con los datos más recientes citados por la Embajada, el 47 % de los niños nicaragüenses entre 10 y 14 años trabajan, muchos de ellos en condiciones de alto riesgo en sectores como minería artesanal de oro, producción de grava y piedra triturada, y canteras de piedra pómez.
El Gobierno estadounidense advierte que estas violaciones “explotan a los trabajadores, reducen sus salarios y promueven la competencia desleal”, generando además pérdidas para empresas de Estados Unidos al competir con productos nicaragüenses cuyo bajo costo estaría sostenido artificialmente mediante prácticas abusivas.
“La negación de derechos laborales básicos perjudica tanto a los trabajadores nicaragüenses como a las empresas estadounidenses”, señala el informe, que también incluye testimonios de víctimas y evidencias recopiladas durante la investigación.
Represión a derechos humanos y libertades religiosas
La Embajada estadounidense también compartió hallazgos sobre restricciones a derechos fundamentales, particularmente en materia de libertad religiosa y espacio cívico.
Uno de los testimonios destacados expone la vulnerabilidad de personas a quienes se les impide regresar a sus hogares por decisiones arbitrarias del régimen: “Imaginate que un día salís de tu casa, dejás a tus hijos, a tu marido, a tu mujer, a tu madre o a tu padre y te vas de viaje por cinco días y luego no podés volver a tu casa porque así lo ha decidido el gobierno”.
Según la investigación, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha ejecutado cierres forzosos y confiscaciones de instituciones religiosas y educativas, entre ellas la Universidad Centroamericana (UCA), administrada por la congregación jesuita, así como iglesias estadounidenses presentes en Nicaragua.
“Los ataques contra la libertad religiosa en Nicaragua han provocado el cierre e incautación ilegal de propiedades religiosas, lo que afecta gravemente a comunidades enteras y a las personas que intentan ejercer sus derechos fundamentales”, indicó la Embajada.
Advertencia de Washington
La sede diplomática exhortó a la comunidad internacional a prestar atención al deterioro de condiciones en Nicaragua y reiteró que continuará difundiendo hallazgos y testimonios para visibilizar los riesgos que enfrentan trabajadores, niños, líderes religiosos y ciudadanos que intentan ejercer sus derechos básicos.
