El ministro de Interior y Justicia de Venezuela, Diosdado Cabello, aseguró este lunes que el avance hacia la reapertura de las embajadas del país caribeño y EE.UU. responde principalmente a la protección del dictador Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
Ambos están detenidos en territorio estadounidense desde el pasado día 3, acusados de delitos de narcoterrorismo, tras ser capturados en una operación militar en Caracas.
“Se está avanzando en el reinicio y la apertura de las embajadas de Venezuela en Estados Unidos y Estados Unidos en Venezuela, eso nos va a permitir tener representación consular para que puedan estar velando por la seguridad y tranquilidad de nuestro presidente Nicolás Maduro y de Cilia”, señaló Cabello en una rueda de prensa transmitida por el canal estatal VTV.
También indicó que en este momento no hay funcionarios diplomáticos de Venezuela en Estados Unidos que puedan asistir al mandatario y a su esposa, salvo los abogados que, dijo, no son venezolanos.
La idea principal, prosiguió el ministro, es poder velar por la “salud y el estado” de Maduro y de Flores, así como seguir avanzando en las relaciones entre ambos países.
El viernes, el régimen venezolano anunció el inicio de un “proceso exploratorio de carácter diplomático” con Estados Unidos, orientado al “restablecimiento de las misiones diplomáticas en ambos países” y para abordar las consecuencias del “secuestro” de Maduro y Flores, capturados el pasado día 3 en una operación militar estadounidense en suelo venezolano.
La Administración chavista ahora dirigida por Delcy Rodríguez, confirmó en un comunicado que, tal como había anunciado previamente Washington, al país suramericano llegó una delegación de funcionarios diplomáticos del Departamento de Estado, quienes harían “evaluaciones técnicas y logísticas inherentes a la función diplomática”.
De igual manera, prosiguió, una delegación de diplomáticos venezolanos viajará a Estados Unidos para cumplir las “labores correspondientes”, sin precisar más detalles ni la fecha de partida.
La embajada cerró en 2019 después de que el propio Maduro declarara rotas las relaciones bilaterales con Estados Unidos. Desde entonces, Washington ha gestionado lo relacionado con el país petrolero desde su Oficina Externa de EE.UU. para Venezuela, que está situada en su embajada en Bogotá.
