Carlos Ramón González, exdirector del Departamento Administrativo de la Presidencia y de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) de Colombia, permanece prófugo de la justicia por su presunta implicación en el multimillonario escándalo de corrupción de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd), mientras reside cómodamente en una lujosa vivienda en el exclusivo barrio Las Colinas de Managua, Nicaragua.
Pese a que sobre él existe una circular roja de Interpol, González se encuentra protegido por asilo político y respaldo diplomático en Nicaragua, según reveló Caracol Radio, lo que le ha permitido evadir su captura y mantenerse fuera del alcance de las autoridades colombianas.
Una vida de lujo bajo protección
Imágenes satelitales y fotografías obtenidas por periodistas colombianos confirman que el exfuncionario habita una casa de alto valor, ubicada dentro de un conjunto residencial altamente custodiado, con muros elevados y estrictas medidas de seguridad, a pocas cuadras de la residencia oficial de la Embajada de Colombia en Managua.
La vivienda se localiza en la zona conocida como Segunda Entrada a Las Colinas, 200 metros al oeste del semáforo, en un sector donde también residen diplomáticos extranjeros, incluidos representantes rusos, lo que incrementa la vigilancia permanente en el área.

Red diplomática y favores políticos
De acuerdo con la investigación periodística, González conoció y se afianzó en ese sector cuando fue alojado gratuitamente en la residencia oficial de la Embajada de Colombia, durante la gestión del entonces embajador León Fredy Muñoz, quien habría facilitado su llegada a Nicaragua y posteriormente su solicitud de asilo político.
Durante ese período, González incluso habría tenido a su disposición un vehículo diplomático con placas oficiales, lo que implica que recursos públicos colombianos fueron utilizados para cubrir la estadía y el transporte de un funcionario señalado por un grave desfalco al Estado.
Tras la salida de León Fredy Muñoz, González pasó a vivir con Óscar Muñoz, diplomático cercano al exembajador y quien asumió como embajador encargado. De forma paradójica, Óscar Muñoz tenía entre sus funciones gestionar la extradición del mismo prófugo con quien compartía residencia.

Escándalo sin consecuencias claras
La controversia escaló cuando se difundieron imágenes de González participando en una fiesta oficial de la Embajada de Colombia en diciembre, bailando junto a Óscar Muñoz. Las fotografías, divulgadas tras una investigación del periodista Rafael Alberto Aristizábal, generaron indignación en Colombia.
Como consecuencia, Óscar Muñoz fue trasladado a otra sede diplomática, mientras que la Procuraduría colombiana abrió una investigación que, hasta ahora, no ha producido resultados concretos ni sanciones ejemplares.
Opacidad y silencio en Nicaragua
Carlos Ramón González vive en Managua junto a su esposa, Luz Dana Leal, quien hasta hace pocos meses ocupaba uno de los cargos más altos en el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) de Colombia, como directora de Empleo, Trabajo y Emprendimiento.
Debido a la opacidad institucional en Nicaragua, no ha sido posible determinar quién es el propietario legal de la vivienda que ocupa el exfuncionario colombiano ni bajo qué condiciones reside en el país.
Mientras la justicia colombiana lo busca por uno de los mayores escándalos de corrupción recientes, Carlos Ramón González permanece resguardado, cómodo y en libertad, en una de las zonas más exclusivas de Managua, evidenciando cómo el régimen nicaragüense se ha convertido en refugio para prófugos protegidos políticamente.
