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El voto nicaragüense en Costa Rica: De la invisibilidad a una agenda de soluciones ciudadanas

En un esfuerzo por fortalecer la democracia costarricense y promover la integración plena de la comunidad migrante, la Asociación Popol Na, con el apoyo de la Fundación Rosa Luxemburgo, presentó los resultados del estudio: Participación política y agenda ciudadana del voto nicaragüense naturalizado en Costa Rica.

El evento, realizado en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Costa Rica, reveló una brecha crítica: mientras que más de 54,000 personas de origen nicaragüense ya están facultadas para votar (representando el 1.5% del padrón), los partidos políticos para las elecciones de 2026 mantienen una agenda mayoritariamente vacía o con enfoques punitivos hacia esta población.

El Problema: Planes de gobierno «en blanco» o excluyentes

El investigador y politólogo Rolando Fernández presentó un escaneo exhaustivo de los programas de los 20 partidos en contienda. Las conclusiones son contundentes:

  • Ausencia Programática: 8 partidos, incluyendo fuerzas tradicionales como el Partido Liberación Nacional (PLN), no presentan ninguna propuesta sobre migración o refugio.
  • Enfoques de Seguridad vs. Derechos: Sólo 9 partidos abordan la migración desde los Derechos Humanos, mientras que otros mantienen un enfoque «securitista» o represivo, tratando la migración como un problema de seguridad nacional y no como un fenómeno social.
  • Invisibilidad del naturalizado: Prácticamente ningún partido interpela directamente al votante nacionalizado, un sector que, sumando a los hijos de migrantes, podría representar hasta el 20% del electorado en el futuro cercano.

La Respuesta: Una Agenda Ciudadana de 10 Puntos

Frente a este vacío, el estudio no se limita al diagnóstico. A través de consultas a expertos, encuestas y grupos focales, se consolidó una Agenda del Voto Nica, que propone soluciones concretas para integrar a este sector en la vida democrática del país:

  1. Reforma a la Naturalización: Reducir los tiempos de espera (que pueden durar años) y eliminar la barrera de los 12 meses adicionales tras la naturalización para poder ejercer el voto.
  2. Lucha contra la Xenofobia Institucional: Implementar programas de sensibilización en instituciones clave como la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) y el Ministerio de Educación (MEP).
  3. Educación Cívica Diferenciada: Campañas del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) que expliquen los derechos políticos específicamente a la población naturalizada.
  4. Incentivos para Partidos: Crear mecanismos para que los partidos que incluyan capítulos de integración migrante en sus planes reciban formación o incentivos en el régimen de financiamiento.
  5. Acceso a Educación y Ejercicio Profesional: Facilitar la homologación de títulos para profesionales migrantes que hoy laboran en sectores informales, perdiendo Costa Rica un valioso capital humano.

Evidencias y Contrastes: La identidad «Tico-Nica»

Jhoswel Martínez, de la Asociación Intercultural de Derechos Humanos, destacó que el 72.4% de los encuestados afirma que votará en 2026, lo que demuestra un alto interés cívico a pesar de las barreras. Sin embargo, el sentimiento de exclusión persiste: el 77.5% no se siente representado por ninguna candidatura actual.

Por su parte, Danilo Saravia de Popol Na, recordó que la relación entre ambos países ha sido históricamente fraterna y que la xenofobia actual es un «relato construido» desde los años 80 por intereses políticos. «Debemos romper ese relato porque somos actores activos que aportamos a la economía (12% del PIB) y a la cultura», enfatizó.

Hacia una democracia más robusta

El panel concluyó que cuidar la democracia costarricense implica, necesariamente, incluir a quienes ya forman parte del tejido social del país. La falta de representación no es solo un problema para los nicaragüenses, sino un riesgo de autoritarismo y regresión para toda la sociedad costarricense.

«Nuestra democracia todavía permite hacer públicos estos eventos… es un país de oportunidades y el migrante merece ser recibido muy bien y nosotros como costarricenses ser un anfitrión que abre las puertas de su casa», expresó Miguel Quirós, representante de la Confederación Unitaria de Trabajadores, durante el intercambio con el público.

El llamado a la acción desde la comunidad

El encuentro cerró con intervenciones críticas del público que exigieron pasar del análisis a la incidencia. El Doctor Adrián Mesa, desde el sector académico, urgió a que la agenda incluya soluciones para el ejercicio profesional de los migrantes, evitando el desperdicio de capital humano en subempleos, y facilitando el acceso a la educación superior.

Por su parte, el periodista Sergio Marín Cornavaca hizo un llamado a la auto-organización. Destacó que, más allá de los planes de gobierno, la comunidad nicaragüense —incluyendo a empresarios y profesionales de larga data— debe consolidar un peso específico y solidario. Citando ejemplos históricos de integración, Marín Cornavaca enfatizó que el reconocimiento político no vendrá como una concesión, sino como resultado de una comunidad que se reconoce a sí misma como un actor económico y social determinante en Costa Rica.

La investigación queda ahora como una hoja de ruta para que los partidos políticos y la sociedad civil transformen el 1.5% del padrón en una fuerza propositiva que fortalezca el estado de derecho en Costa Rica.