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Dictadura evalúa negociar con EEUU tras caída de Maduro, dice Cetcam

El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo podría estar explorando una negociación con Estados Unidos como salida ante el nuevo escenario geopolítico en América Latina, marcado por la caída de su aliado venezolano Nicolás Maduro, según un análisis divulgado este lunes por el Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica (Cetcam), con sede en Costa Rica.

De acuerdo con el informe Perspectivas, suplemento de análisis político, edición 188, el nombramiento del canciller nicaragüense Denis Moncada como encargado de negocios en Washington es interpretado como un movimiento calculado del régimen para abrir un canal directo de comunicación con el gobierno estadounidense.

El Cetcam destaca que, tras los sucesos del 3 de enero en Venezuela, la reacción pública de Ortega y Murillo ha sido inusualmente moderada, evitando alusiones directas contra Estados Unidos, una conducta que contrasta con su tradicional discurso confrontativo y antiimperialista.

La directora del Cetcam, Elvira Cuadra, explicó a La Mesa Redonda que el régimen enfrenta una disyuntiva real entre sostener su narrativa ideológica o negociar con Washington ante el incremento de presiones políticas, económicas y diplomáticas.

Desde hace meses se han intensificado los mensajes y acciones del gobierno norteamericano contra el régimen Ortega-Murillo, incluyendo aranceles diferenciados, investigaciones por violaciones a derechos humanos y laborales, y advertencias de sanciones graduales”, señaló Cuadra.

Entre los factores de presión, Cuadra mencionó el arancel del 18 % impuesto a Nicaragua, superior al aplicado a otros países centroamericanos, así como las investigaciones que condicionan nuevas sanciones al cumplimiento de recomendaciones en materia de derechos humanos, especialmente la liberación plena de las personas presas políticas.

Según el análisis, si se abre un proceso de negociación, Estados Unidos podría poner sobre la mesa exigencias vinculadas a la ilegitimidad del régimen, reformas constitucionales, el sistema electoral y las alianzas internacionales del orteguismo, particularmente con China, país con el que Washington mantiene una confrontación estratégica.

Cuadra subraya que 2026 es un año clave para el régimen, no solo por el contexto internacional, sino por el proceso de sucesión dinástica que encabeza Rosario Murillo.

La caída de Maduro, señala Cuadra, alteró de forma profunda el tablero político regional y añadió un nivel de complejidad al control interno del poder en Nicaragua.

Rosario Murillo está preparando las condiciones para asumir el control total del poder, pero el nuevo escenario abre la posibilidad de que ella tenga que someterse a las condiciones que imponga Estados Unidos o incluso que otra figura del clan familiar asuma el liderazgo”, advirtió.

Cuadra considera altamente probable un escenario en el que Murillo acepte las condiciones de Washington para preservar el control del aparato estatal, al subrayar que el régimen nicaragüense es más frágil de lo que aparenta.

La demostración de fuerza de Estados Unidos con la extracción de Maduro envía un mensaje directo a Managua. Los Ortega Murillo saben que no pueden desafiar ese poder y que probablemente tendrán que aceptar lo que se les imponga”, afirmó.

El análisis también plantea un desafío para la oposición nicaragüense, que deberá fortalecer su interlocución con Estados Unidos para no quedar marginada ante un eventual reordenamiento político, como ocurrió con la oposición venezolana.

Según Cuadra, la posibilidad de una negociación no es hipotética, sino un escenario en curso, con altas probabilidades de concretarse en un contexto donde el régimen busca garantizar su supervivencia política frente a un entorno cada vez más adverso.