El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, colocó a Nicaragua en el centro del tablero geopolítico regional al señalarla como una base de operaciones de Rusia en el hemisferio occidental, junto con Cuba y en articulación con el régimen venezolano.
Durante una audiencia ante el Senado estadounidense, Rubio advirtió que Washington enfrenta en América Latina la presencia activa de potencias adversarias que utilizan a gobiernos aliados para expandir su influencia estratégica.
En ese contexto, mencionó de forma directa a Nicaragua como uno de los pilares de apoyo de Rusia en la región.
“Tenemos un régimen en nuestro hemisferio operado por un imputado narcotraficante que se convirtió en la base de operación para cualquier adversario en el mundo. Fue para Irán el principal punto de operaciones con Venezuela. Para Rusia, su base principal en el hemisferio junto con Cuba y Nicaragua”, afirmó Rubio ante los senadores.
Las declaraciones del jefe de la diplomacia estadounidense refuerzan las preocupaciones de Washington sobre el alineamiento del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo con intereses geopolíticos de Moscú, en un momento de creciente tensión global.
Presencia rusa en Nicaragua
Uno de los principales elementos señalados por Estados Unidos ha sido el centro de capacitación ruso que opera en Managua desde 2017, oficialmente destinado al entrenamiento de fuerzas policiales.
En 2024, el Gobierno estadounidense sancionó esta instalación al considerar que contribuía al fortalecimiento de las capacidades represivas del régimen nicaragüense.
El propio dictador Daniel Ortega ha defendido públicamente este centro. Durante el acto por el 44 aniversario de la Policía Nacional, en septiembre de 2023, el dictador aseguró que la cooperación rusa fue clave para enfrentar lo que calificó como intentos de “golpismo”.
“Como han venido haciendo con un centro que está aquí en Nicaragua, y desde donde los hermanos de la Federación Rusa, los militares especializados en la materia, realizan cursos donde participan de toda la región centroamericana y lógicamente la Policía Nacional, para enfrentar mejor al narcotráfico, al crimen organizado, para enfrentar mejor a los golpistas”, declaró Ortega.
Para Washington y diversos analistas internacionales, este discurso confirma que la cooperación con Rusia va más allá de lo policial y se inscribe en una lógica de control interno y sostenimiento del poder autoritario.
La estación satelital bajo sospecha
A esta presencia se suma la estación satelital ubicada en las afueras de Managua, que oficialmente pertenece a la agencia espacial rusa Roscosmos. Aunque el régimen sostiene que se trata de un proyecto científico y de navegación, expertos en seguridad han advertido que la instalación tendría funciones de inteligencia y monitoreo estratégico.
Estados Unidos ha expresado en reiteradas ocasiones su preocupación por este tipo de infraestructura, al considerar que puede ser utilizada para actividades de espionaje y apoyo militar en la región.
Nicaragua, pieza clave del eje antiestadounidense
Las declaraciones de Rubio consolidan una narrativa que Washington ha venido construyendo en los últimos años: Nicaragua no es solo un aliado político de Moscú y Caracas, sino un nodo operativo dentro de un eje que incluye a Rusia, Irán, Cuba y Venezuela.
Al ubicar a Nicaragua como base rusa en el hemisferio, Estados Unidos eleva el tono de su advertencia y refuerza la lectura de que el régimen Ortega-Murillo se ha convertido en un actor clave para los intereses de potencias adversarias, con implicaciones directas para la seguridad regional.
Reacción de la oposición nicaragüense
Las declaraciones de Rubio también generaron reacciones en la oposición nicaragüense en el exilio. El opositor Félix Maradiaga destacó que, aunque Nicaragua no fue el eje central de la comparecencia del secretario de Estado, su mención explícita tiene un peso político significativo.
“Hoy, 28 de enero de 2026, en la apertura de su testimonio ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, el secretario Marco Rubio habló de Venezuela como plataforma hemisférica para adversarios de Estados Unidos. Y, al hacerlo, dejó una señal nada menor: al describir la presencia rusa, mencionó explícitamente que su base de operación en el hemisferio ha sido Venezuela junto con Cuba y Nicaragua”, señaló Maradiaga.
El dirigente opositor subrayó que esta referencia desmiente la narrativa de que Nicaragua está fuera del radar de Washington.
“No es una declaración de ‘prioridad máxima’ ni garantiza una estrategia inmediata para Nicaragua. Pero sí confirma que el tema nicaragüense forma parte del argumento de seguridad nacional del Departamento de Estado”, afirmó.
Maradiaga advirtió que la persistencia del régimen Ortega-Murillo en convertir al país en una plataforma para potencias y redes hostiles tendrá consecuencias crecientes.
“Si el régimen insiste en alquilar Nicaragua como base para intereses adversarios, el costo será cada vez mayor, y también se abrirá la oportunidad para una política internacional más firme”, sostuvo.
