El Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica (CETCAM) presentó su boletín Perspectivas número 189, un análisis que dibuja un escenario adverso y complejo para el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo tras la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos en enero pasado.
El documento sostiene que la caída de Maduro representa un “golpe estratégico” al andamiaje internacional que durante dos décadas sostuvo política y económicamente al orteguismo.
Venezuela fue un aliado clave, y su debilitamiento marca —según el análisis— un punto de inflexión en la crisis abierta desde la rebelión cívica de 2018.
Sucesión dinástica en su momento más débil
El boletín subraya que la captura de Maduro ocurre en un momento crítico para la “sucesión dinástica que los Ortega-Murillo pretenden completar” en 2026.
Según el análisis, el respaldo al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) se encuentra “en su punto más bajo en la historia reciente del sandinismo”, apenas rozando el 12 %.
A ello se suma que la pretendida sucesión de Ortega por Rosario Murillo, nombrada copresidenta, “atraviesa un momento crítico por su falta de liderazgo y legitimidad”, pese a su decisión de asumir el control total del poder.
El estudio detalla además que la purga interna emprendida por Murillo —que ha implicado desplazamientos y encarcelamientos de figuras prominentes del orteguismo— ha generado costos políticos dentro de la propia estructura de poder.
Presión internacional y cautela oficial
El boletín describe una convergencia de factores desfavorables: incremento gradual de aranceles estadounidenses a productos nicaragüenses fuera del CAFTA-DR, exigencias públicas de liberación de personas presas políticas, cuestionamientos a la figura de la “copresidencia” y una resolución reciente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) que evidencia el aislamiento creciente del régimen.
En ese contexto, las reacciones oficiales ante Washington se sintetizan en una palabra: “cautela”.
El documento señala un cambio notorio en el discurso: de la retórica incendiaria contra Estados Unidos a un “mutis muy elocuente” que, según CETCAM, revela la intención de no incomodar a la administración estadounidense.
El análisis también apunta que las reacciones de Rusia y China frente a la acción estadounidense en Venezuela dejan a los Ortega-Murillo en una posición más vulnerable, sin garantías firmes de respaldo estratégico.
Vigilancia, esperanza y corrupción
Perspectivas recoge testimonios de activistas y ciudadanos que, pese al clima de vigilancia y control, expresan esperanza tras la captura de Maduro. Algunos lo interpretan como “una señal de cambio para Nicaragua en el corto plazo”, aunque —según el boletín— optan por el silencio ante el aparato represivo.
En materia de corrupción, el documento destaca que Nicaragua se ubica como el segundo país más corrupto del continente, de acuerdo con el Índice de Transparencia Internacional.
Un estudio de percepción ciudadana realizado por Hagamos Democracia refuerza esa percepción: cerca del 78 % de los encuestados afirma conocer casos de prácticas corruptas en sus localidades.
Tres escenarios hacia 2027
El boletín identifica tres posibles rutas de evolución política:
- Consolidación autoritaria: El régimen logra afianzarse pese a su falta de legitimidad, mantiene el aparato represivo y convierte las elecciones de 2027 en una nueva farsa. Aunque considerado el escenario menos probable por el rechazo interno y la presión internacional, no se descarta por completo.
- Transición controlada desde el régimen: Ajustes limitados para preservar intereses, impunidad y fortunas acumuladas. Cambios cosméticos en el sistema electoral y una oposición parcialmente cooptada.
- Transición democrática: Producto de la presión internacional y la articulación de fuerzas prodemocráticas, con restitución de libertades, elecciones transparentes en 2027 y un proceso de reconstrucción institucional.
El documento concluye que la sucesión dinástica puede convertirse en un punto de quiebre. Con un respaldo partidario en mínimos históricos, aislamiento internacional creciente y una ciudadanía que oscila entre el miedo y la expectativa de cambio, Nicaragua enfrenta —según CETCAM— uno de los momentos más decisivos desde 2018.
