Un cargamento de cocaína oculto en un vehículo procedente de Nicaragua fue decomisado este miércoles 4 de marzo, en la frontera de Guasaule por autoridades de Honduras, en un operativo que dejó al descubierto el fallido “muro de contención” del Ejercito sandinista.
El decomiso ocurrió en el punto fronterizo de Guasaule, en el departamento de Choluteca, donde la Policía hondureña interceptó un automotor que intentaba ingresar desde territorio nicaragüense.
Dentro del vehículo, las autoridades hallaron 170 paquetes de supuesta cocaína, escondidos en compartimientos secretos conocidos como “caletas”. El cargamento está valorado en más de 42 millones de lempiras, equivalentes a aproximadamente 1,7 millones de dólares.

El conductor, un ciudadano hondureño, fue detenido en el lugar tras mostrar signos de nerviosismo durante un control rutinario, lo que motivó una inspección más detallada.
Según el reporte policial, el hallazgo fue posible gracias a la acción conjunta de unidades especializadas y la Dirección Nacional de Servicios Policiales Fronterizos, en el marco de operativos permanentes para frenar el tráfico de drogas en zonas limítrofes.
Las autoridades hondureñas señalaron que este caso evidencia el uso de rutas que conectan con Nicaragua para el traslado de estupefacientes, reforzando las alertas sobre el papel de los corredores fronterizos en las dinámicas del crimen organizado regional.
El comisionado hondureño Wilber Mayes Ríos, vocero de la Secretaría de Seguridad, indicó que el decomiso representa “un golpe significativo” contra las estructuras criminales que operan en la zona.
Las investigaciones apuntan a que estas organizaciones han consolidado complejas estructuras logísticas y financieras, aprovechando la ubicación estratégica de Centroamérica para movilizar droga hacia mercados internacionales.
El fallido ‘muro de contención”
La incautación de droga en la frontera entre Honduras y Nicaragua ocurre en un contexto de tensiones regionales sobre el combate al narcotráfico. En enero, el Ejército de Nicaragua defendió su política de seguridad y aseguró que el país “no es puente ni bodega del narcotráfico”, al tiempo que afirmó que no existen pistas clandestinas ni presencia de maras o sicariato, y que se trata del “país más seguro de la región”.

Estas declaraciones surgieron luego de señalamientos del gobierno de El Salvador, cuyo ministro de Seguridad, Gustavo Villatoro, afirmó que una embarcación con droga incautada en sus aguas “provenía de Nicaragua y tenía como destino Guatemala”, lo que generó un nuevo cruce de versiones entre países de la región.
