En el Día Internacional de la Libertad Religiosa, el Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más, condenó “las continuas violaciones a la libertad religiosa en Nicaragua, perpetradas por el régimen de Ortega y Murillo” y les demandó respetar este derecho que tienen todos los nicaragüenses.
Este 27 de octubre, se conmemora el Día Internacional de la Libertad Religiosa declarado por la Organización de Estados Americanos (OEA), durante su Asamblea General número 50 en octubre 2020, con el fin de cumplir con la Resolución de Derechos Humanos en uno de sus puntos, bajo el título: “Derecho a la libertad de conciencia y libertad de culto”.
El Colectivo sostuvo que “la libertad religiosa es un derecho humano fundamental que debe ser respetado y protegido en cualquier sociedad democrática, que implica la facultad de todas las personas a practicar, profesar y manifestar sus creencias religiosas de manera pacífica y sin temor a represalias”.
Sin embargo, —lamentó—“en Nicaragua, se ha visto gravemente vulnerado de manera sistemática, sobre todo, luego de las protestas de abril 2018”.
“Durante más de cinco años el régimen Ortega Murillo ha incrementado el hostigamiento y persecución contra líderes, congregaciones religiosas y sus feligresías, quienes han sido blanco de campañas de difamación y desacreditación en un intento de silenciar sus voces críticas. Además, ha detenido, encarcelado y condenado, arbitraria e inconstitucionalmente, a decenas de sacerdotes, impedido a personas religiosas ingresar al país y desnacionalizado a 22 sacerdotes, obispos, seminaristas y diáconos”, reza un comunicado del Colectivo.
Para el organismo, “el régimen persigue la consolidación de un estado totalitario y hace del terrorismo de estado y la comisión de crímenes de lesa humanidad una política de estado como respuesta a las demandas de un pueblo que continúa exigiendo libertad, verdad y justicia”.
El Colectivo hizo un llamado a la comunidad internacional a “estar vigilante ante esta situación”, e instó a las organizaciones internacionales de derechos humanos a “mantener un escrutinio constante sobre la situación en Nicaragua y a tomar medidas efectivas para asegurar que se respeten los derechos fundamentales de todas las personas en el país”.
“La libertad religiosa es un pilar esencial de cualquier sociedad justa y libre, y no podemos permitir que sea socavada. Nos mantenemos firmes en nuestra lucha por los derechos humanos y la justicia en Nicaragua, y reafirmamos nuestro compromiso de seguir trabajando incansablemente para lograr un futuro en el que la libertad religiosa y todos los derechos fundamentales sean respetados y protegidos”, anotó.
El Colectivo exigió una vez más la libertad del obispo Rolando Álvarez y de todas las personas presas políticas en Nicaragua.
