Los orteguistas y sus aliados en la Asamblea Nacional de Nicaragua concluyeron este jueves la aprobación en segunda y definitiva legislatura de una ilegítima reforma a la Constitución Política, también llamada por los críticos “Constitución chamuca”,que transforma el Estado, elimina el balance de poderes, y otorga un poder total a los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Los legisladores de facto reformaron 148 de los 198 artículos de la Carta Magna y derogaron otros 37, incluido el que prohibía la práctica de la tortura.
La reforma constitucional extiende un año más el “mandato presidencial”, por lo que tanto como Ortega y su mujer, seguirán en el poder hasta enero de 2028.
“El periodo de las autoridades electas por el voto popular en las últimas elecciones generales, municipales y regionales deberá ampliarse para cumplir el período de seis años que establece la Constitución Política de Nicaragua”, reza la moción presentada por el sancionado Gustavo Porras.
Por tanto, las elecciones, que estaban previstas para noviembre de 2026, se retrasarán un año.
Además, la reforma autoriza a los dictadores a coordinar los poderes legislativo y judicial e incluye la retirada de la nacionalidad a todas aquellas personas declaradas como “traidores a la patria”.
Con el nuevo esquema, tanto Ortega como Murillo pueden nombrar un número ilimitado de vicepresidentes, lo que ha generado especulaciones de que uno o más de los ocho hijos de la pareja podrían ser elegidos para el cargo. Varios de ellos ya ocupan puestos en el Gobierno o ayudan a dirigir medios de comunicación estatales.
