El opositor y ex preso político nicaragüense Félix Maradiaga sostuvo reuniones el lunes 21 de abril, con altos funcionarios del Departamento de Estado de los Estados Unidos, con el objetivo de exponer la crítica situación de derechos humanos en Nicaragua y promover una mayor presión internacional sobre el régimen de Daniel Ortega.
En una declaración pública, Maradiaga expresó su agradecimiento por la “apertura al diálogo” mostrada por la actual administración estadounidense, y destacó la disposición de las nuevas autoridades del Departamento de Estado para escuchar las demandas de la oposición democrática nicaragüense.
“Agradezco la apertura que nos ha brindado la actual administración, y celebro la disposición de las nuevas autoridades del Departamento de Estado, quienes nos recibieron con atención y apertura a un diálogo profundo y franco”, dijo Maradiaga, que agregó que también participaron otros “colegas disidentes”, sin mencionar nombres.
Durante la reunión, se presentaron “medidas concretas para aumentar la presión internacional sobre la dictadura”, afirmó.
Uno de los puntos principales abordados fue la creciente práctica de represión transnacional, que incluye casos de ciudadanos nicaragüenses en el exilio a quienes se les impide regresar a su país al negarles el abordaje de vuelos internacionales, dejándolos en un “limbo migratorio”.
Además, Maradiaga subrayó la persecución constante contra la Iglesia Católica, la existencia de presos políticos, las confiscaciones y la intensificación de la represión interna, que describió como un escenario en el que el país se asemeja hoy a “una gran cárcel”.
El exiliado político concluyó su declaración con un mensaje de aliento a los ciudadanos dentro y fuera del país: “Es fundamental que el pueblo nicaragüense sepa que no está solo. Ni los que están adentro, ni los que estamos fuera hemos olvidado nuestra causa común. Mientras tengamos voz, la alzaremos para exigir libertad y justicia”.
Las declaraciones de Maradiaga se producen en un contexto de creciente aislamiento internacional del régimen de Ortega, acusado por múltiples organismos de derechos humanos de violaciones sistemáticas y de haber desmantelado las instituciones democráticas del país.
