El mayor en retiro del Ejército de Nicaragua, Roberto Samcam, había denunciado a las autoridades costarricenses seguimientos en su contra, previo a su asesinato ocurrido la mañana del jueves 19 de junio dentro de su vivienda en Moravia, San José.
Según reporta el medio tico CRHoy, tres fuentes confirmaron que Samcam había denunciado seguimientos en su contra días antes del crimen.
Incluso, habría advertido a la Dirección de Inteligencia y Seguridad (DIS), adscrita al Ministerio de la Presidencia de Costa Rica, sobre vigilancias y movimientos sospechosos. No obstante, hasta el momento se desconoce si esta institución dio seguimiento a sus reportes.
CRHoy reveló que, tras conocerse el asesinato de Samcam, en la DIS “se encendieron las alarmas” y que oficiales de ese cuerpo iniciaron diligencias internas paralelamente a la investigación oficial que encabeza el Organismo de Investigación Judicial (OIJ).
Samcam, quien vivía en el residencial Naples, fue ejecutado aproximadamente a las 7:30 de la mañana. Según la versión del director del OIJ, Randall Zúñiga, el asesino llegó junto a otro sujeto en un vehículo y subió hasta el segundo nivel del edificio donde residía el mayor retirado.
La puerta de madera del apartamento estaba abierta con un portón verjas metálico cerrado y, tras llamar a Samcam, el sicario le disparó en múltiples ocasiones, impactándolo en el tórax y extremidades. El atacante luego huyó con su cómplice.
La esposa del opositor, Claudia Vargas, evitó referirse a la denuncia previa del fallecido, aunque sí reconoció que como familia habían tomado medidas de seguridad.
De acuerdo con los informes preliminares, los dos sujetos que participaron en el ataque habrían estado rondando la zona horas antes, vigilando el movimiento en el residencial. Todo indica que el crimen fue ejecutado con precisión, lo que refuerza las sospechas de un asesinato por encargo.
Roberto Samcam fue una de las voces más críticas del régimen de Ortega desde su exilio en Costa Rica, donde también trabajaba como analista y colaborador en medios de comunicación.
Su asesinato ha conmocionado a la comunidad nicaragüense en el exilio y ha reavivado las alertas sobre la seguridad de los opositores que residen fuera de Nicaragua.
