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Gioconda Belli: “Habrá que esperar a que se muera Ortega”

La poeta y novelista nicaragüense Gioconda Belli (Managua, 1948), exiliada en España tras ser despojada de su nacionalidad por el régimen de Daniel Ortega, desea regresar a su país, aunque solo cuando haya “otras circunstancias” y sea “democrático”.

Por supuesto que me encantaría estar ahí y ver a Nicaragua en una situación democrática”, subraya en una entrevista con EFE, sin perder la ilusión, pero es consciente de que para el “régimen del terror” de Ortega, ella es una proscrita por sus actos y decisiones.

No obstante, Belli, encargada de clausurar los cursos de verano de la Universidad Complutense de Madrid de San Lorenzo de El Escorial, no se arrepiente de nada de lo que hizo, ya que se siente “tranquila” y asegura que “no hubiera cambiado para evitar el exilio”.

La escritora fue uno de los 93 intelectuales a los que el régimen nicaragüense retiró la nacionalidad en 2023 por ser considerados “traidores a la patria”. Entre los afectados figuran escritores, activistas, periodistas y exdiplomáticos.

A más de 8.000 kilómetros de Managua, en Madrid, Belli no se considera derrotada, al contrario: “El mayor triunfo que le podríamos dar al régimen es vernos derrotados. No lo he permitido”.

Belli participó activamente en la Revolución Sandinista que en 1979 derrocó la dictadura de Anastasio Somoza. Pero decenios después, denuncia, que el actual régimen de Ortega replica los mismos métodos del “tirano Somoza”.

Me exiliaron porque escribía. En ningún país democrático debe ser así”, incide la autora de novelas como ‘Un silencio lleno de murmullos’ o ‘El intenso calor de la luna’, convencida de que la nacionalidad “no se la pueden quitar”, pese a las decisiones de una dictadura.

“Habrá que esperar a que se muera Ortega”

Preguntada sobre el futuro de Nicaragua, la escritora duda que llegue a ver una transición democrática en vida, aunque se atreve a anticipar el “gran momento” que podría suponer el fallecimiento de Ortega, que tiene 79 años y comparte el poder con su esposa, Rosario Murillo.

Creo que se van a producir fenómenos interesantes”, vaticina. No es capaz de especificar más, pero destaca que la muerte del actual dictador podría ser un “punto de inflexión” en el país centroamericano, que en ese hipotético escenario, considera, estaría liderado por la esposa de Ortega.

Murillo es muy dura y no se cuánta gente va a sostenerla”, añade, anticipando eventuales tensiones internas en el aparato de poder.

Parafraseando al nobel hispanoperuano Mario Vargas Llosa, fallecido este año, sostiene que Nicaragua “se jodió” cuando Ortega se hizo con el mando: “Sabía que el día que él volviera al poder, no se bajaba”, sintetiza.