El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusó el martes al expresidente demócrata, Barack Obama, de cometer “traición” y de haber liderado un supuesto “golpe de Estado” para deslegitimar su victoria en las elecciones de 2016.
Las declaraciones del mandatario coinciden con la intensificación del escrutinio público sobre su presunta relación con Jeffrey Epstein y los crecientes reclamos de su base política por la falta de transparencia en ese escándalo.
Trump realizó los señalamientos durante una reunión en la Casa Blanca con el presidente de Filipinas, Ferdinand Marcos Jr., y los acompañó con la publicación de un nuevo informe de inteligencia desclasificado por su administración.
Dicho documento, redactado originalmente por el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes en 2020, sugiere que funcionarios del gobierno de Obama filtraron información falsa a medios como The Washington Post para afirmar que Rusia habría interferido en las elecciones de 2016 a favor de Trump.
“A Obama lo pillaron directamente. Sus órdenes están escritas. Los papeles están firmados. Intentaron manipular las elecciones y debería haber consecuencias muy severas por ello”, declaró el presidente desde el Despacho Oval.
Además, acusó a su entonces rival electoral, Hillary Clinton, y a altos exfuncionarios como James Clapper (exdirector de Inteligencia Nacional) y James Comey (exjefe del FBI) de ser parte de esa supuesta conspiración.
La directora nacional de Inteligencia, Tulsi Gabbard, respaldó hoy las afirmaciones del presidente en una conferencia de prensa, asegurando que “existe evidencia irrefutable” de que Obama y su equipo fabricaron una narrativa falsa sobre la injerencia rusa.
Gabbard prometió además que se desclasificarán “miles de documentos adicionales” en los próximos días.
Distracción estratégica
Las acusaciones de Trump llegan en un momento políticamente delicado para su administración. La reapertura del debate sobre su antigua relación con Jeffrey Epstein ha generado fricciones incluso dentro de su base más fiel del movimiento Make America Great Again (MAGA).
Estos le exigen cumplir su promesa de publicar “todas las pruebas” relacionadas con el caso, incluida la presunta lista de clientes del financista, la cual el FBI descartó oficialmente al concluir que Epstein se suicidó en prisión en 2019.
La controversia se intensificó la semana pasada, cuando The Wall Street Journal publicó una carta supuestamente enviada por Trump a Epstein con contenido considerado “obsceno”.
El presidente negó tajantemente la autenticidad del documento y denunció una “nueva cacería de brujas”.
En un gesto particularmente provocador, Trump compartió en su red Truth Social un video falso, generado por inteligencia artificial, que mostraba a Barack Obama siendo arrestado en la Casa Blanca.
El portavoz del expresidente demócrata, Patrick Rodenbush, calificó estas acusaciones de “ridículas” y “un débil intento de desviar la atención de los verdaderos problemas”.
“Por respeto a la oficina de la Presidencia, rara vez respondemos a las constantes tonterías y desinformación que fluyen de esta Casa Blanca. Pero estas afirmaciones son lo suficientemente indignantes como para merecer una respuesta”, indicó el comunicado emitido por el equipo de Obama.
