La comandante guerrillera y excarcelada política Dora María Téllez lanzó una severa advertencia sobre la crisis terminal del régimen Ortega-Murillo, al analizar la reciente purga de históricos militantes sandinistas como Bayardo Arce.
Según información revelada a La Mesa Redonda, Arce fue despojado de su escolta, su oficina allanada y su asistente detenido para investigación. El régimen lo acusa de “traición a la patria” y lo mantiene bajo casa por cárcel, sumándose así a una creciente lista de figuras históricas del FSLN que han caído en desgracia.
Purga al “danielismo”
En una extensa entrevista con La Mesa Redonda, Téllez denunció que Rosario Murillo está ejecutando una transición autoritaria para instalar una dictadura dinástica y personal, eliminando toda figura que represente el viejo “danielismo”.
“Este es el proceso natural de toda dictadura en crisis final”, afirma.
Primero, explica, el régimen identifica enemigos externos, luego a la oposición interna y, finalmente, purga sus propias filas.
“Rosario Murillo lo que requiere es barrer con todo su alrededor y que lo único que quede, sea lo que depende exclusivamente de ella, ya no lo que se ha llamado ‘el danielismo’. El danielismo para ella es un problema porque el hecho mismo de que se llamen a sí mismo ‘danielista’ significa que no son murillistas”, advirtió.
Ortega debilitado, Murillo al mando
Téllez asegura que Ortega se encuentra en un notorio estado de deterioro físico y mental, y que el acelerado proceso sucesorio impulsado por Murillo revela que su toma del poder absoluto es inminente.
“Ella quiere establecer su dictadura dinástica por la vía de heredar a Daniel Ortega y mantenerse por la fuerza. No es una persona que esté aspirando a tener simpatías, aspira a tener siervos, a tener incondicionales obligados, a tener gente a la cual ella le pone una pistola en la cabeza para que hagan lo que ella quiera y se acabó. Es decir, Rosario Murillo es una persona tiránica. Ella da órdenes y quiere que sus órdenes se cumplan”, señaló.
Téllez destacó que la detención domiciliaria de Bayardo Arce, figura clave del sandinismo histórico, demuestra que “nadie está a salvo”, ni siquiera quienes fueron leales y funcionales al régimen.
“Yo siento que Bayardo tenía una conciencia de que él tenía un gran poder, de que tenía una gran fuerza, de que era incondicional, de que era sumiso y entonces eso tal vez lo hizo llegar a pensar de que nunca le iba a tocar a él estar en la fila”, afirmó.
El ascenso de Murillo
Téllez reconstruyó el ascenso de Rosario Murillo al centro del poder, desde su marginación en los años ochenta hasta convertirse en la operadora principal del régimen.
Señaló momentos clave como su respaldo público a Ortega durante la denuncia de abuso sexual de Zoilamérica Narváez en 1998, su papel como jefa de campaña electoral y la toma total del aparato comunicacional e institucional del Estado. “Y esa deuda obviamente la fue cobrando Rosario Murillo, teniendo cada vez más poder”.
“Siempre fue claro de que ella (Rosario Murillo) era una persona de personalidad intolerante y que tenía una ambición de poder importante. Ella se sintió muy disminuida, muy maltratada durante la época de la revolución, porque el propio Daniel la dejaba bastante de lado. Ella siempre tenía la aspiración primero a ser tratada como primera dama, pues ella sentía que Daniel no le daba ese lugar”, contó.
Un modelo dinástico y familiar
La exguerrillera afirmó que Rosario Murillo está obsesionada con controlar todo a través de su familia.
“El modelo de Ortega y Murillo es un modelo que liquida las instituciones y que se fundamenta en la familia. Por eso vos ves Laureano con el poder principal en la negociación con China y Rusia, ves a Daniel Edmundo en la coordinación de comunicación del gobierno. Y la tercera pieza que es Camila, que siempre está detrás de Rosario Murillo, que es su ayudante personal. Es decir, todo el entorno de confianza tiene que ver con la familia. El jefe de la Policía es de la familia, es consuegro. La jefa de Telcor es de la familia, hija del consuegro. Y todo el que no sea familia, pues está en el tostador”, advirtió.
Para Téllez, el régimen ha liquidado completamente la institucionalidad del Frente Sandinista y del Estado. “Aquí estamos hablando de una dictadura dinástica familiar que no considera el modelo institucional del país, sino que lo destruye y lo destruyó dentro del Frente Sandinista. Es decir, vos ves al Frente Sandinista ahora, y te preguntas quiénes son los miembros de la dirección nacional, pues nadie sabe. ¿Hace cuánto se reunió el Congreso del Frente Sandinista? Nadie sabe. Es decir, la institucionalidad del Frente Sandinista fue liquidada también y también ha sido liquidada la institucionalidad del país”.
El colapso se gesta desde adentro
A su juicio, Ortega ha perdido completamente el respaldo popular y “solo se sostiene porque no hay una fuerza armada que lo saque del poder”. Sin embargo, advierte que el colapso se gesta desde dentro.
“El colapso se produce adentro y la crisis está adentro. Es decir, ¿a qué juega Daniel Ortega? Tiene horror de morir fuera del poder. Ese es el punto clave de todo eso. Entonces, él prefiere hacer cualquier cosa con tal de morirse en el poder”, dijo.
“Y Rosario Murillo tiene horror quedarse fuera del poder y además ella cree que una vez faltando Daniel Ortega es el momento que ella estaba esperando durante tanto tiempo, que es quedar sola como figura principal, no como la sombra de Ortega, no como la esposa de Ortega. Pero ese es el elemento que va a terminar de dinamitar la estructura de poder que ellos tienen”, auguró.
Un llamado urgente a la oposición
En este contexto, Téllez hizo un llamado urgente a la oposición nicaragüense para que articule una hoja de ruta hacia una transición democrática: “El hecho real es que hay un proceso sucesorio y si ellos están corriendo, que son los que saben, quiere decir que algo”.
“Yo veo clarísimo de que hay un proceso sucesorio acelerado, no lento, acelerado. Y si alguien corre para estructurar una sucesión de poder es porque esa sucesión está a punto de producirse (…) Si vos lo ves a ellos corriendo para organizar la sucesión de poder, nosotros como oposición deberíamos estar corriendo para ponernos de acuerdo en una de ruta de transición a la democracia”, apuntó.
Para Téllez, la dictadura ya no representa una oportunidad para nadie fuera del círculo familiar Ortega-Murillo. “La dictadura ya es un peligro para todos, menos la familia. Es el momento de que todos abramos el camino a la democracia”, concluyó.
