Ezequiel Molina | Agosto 7, 2025
Resulta que Lenín Cerna, después de ser considerado uno de los más grandes asesinos en la reciente historia del país, ahora está siendo proyectado, no sé si por inocencia, o desesperanza, en una especie de Robin Hood, en el redentor de los oprimidos. Y es que éste claro, casi transparente personaje (no Robin, sino Lenín), siempre dio la impresión pública y franca, casi orgullosa, de ser un desalmado, un tipo al que hay que temer, y creo que es difícil dudar eso.
Aquí en la llanura, y sin tropa a la vista capaz de reducir -porque impedir no existe- la acumulación de circunstancias que dan rienda creativa a miles de compatriotas para reproducir las más controvertidas, trágicas y alucinantes relatos de los posibles escenarios que Lenín podría dibujar contra los inquilinos de El Carmen no se han hecho esperar. Entre lecturas y escuchas de un amplio espectro de nicaragüenses refiriéndose a la fuga de Cerna y su esposa, se especula sobre comandos armados que podrían llegar hasta el bunker de la repudiada familia, también se arma todo un escenario donde los sandinistas “verdaderos” toman acciones que nos pondrán a salvo de la delincuencial familia. Evidente que no se dejan de lado todo lo que podrían hacer los miembros de la “vieja guardia sandinista”, comandada por el singular personaje desde la clandestinidad, con las experiencias conspirativas, las habilidades de pistoleros y los recursos de tortura adquiridos en los clausurados cuarteles de la Stasi en la desaparecida Alemania Oriental, el siempre activo e internacionalista G-2 cubano y la mismísima KGB de la extinta URSS.
Todas son historietas de pasquín, y no entiendo porque no se suma la historieta, que podría ser la más real y peligrosa, donde Lenín no es más que el señuelo, en el papel del gran escapista, para detectar a los conspiradores que navegan con bandera de pendejo dentro de las estructuras civiles, armadas y clandestinas al servicio de la dictadura. Qué probabilidad real tiene de romperse más de medio siglo de conspiraciones delictivas entre Ortega y Cerna, es difícil decirlo, pero considerar que se vayan a romper en un momento crucial para conservar el estado de cosas construido por la perversa triada sandinismo-banqueros/empresarios-cuerpos represivos, parece improbable.
Pero la vice dictadora no ha perdido tiempo en la construcción de un anillo defensivo anti todo, y es que su retorcida mente ha creado un escudo humano de jóvenes robotizados, que según ella la protegerán con devoción religiosa a la hora de un levantamiento ciudadano, una improbable acción popular armada o simplemente la muerte del dictador pederasta. La verdad es que esto terminará (¿o comenzará?) con la imposición colectiva de lo que todos creemos tener derecho: las calles, la palabra, la crítica popular y las fiestas patronales, además de la misa de los domingos. Y esos jóvenes del blindado anillo, es probable que abandonen sus trincheras más rápido de lo que creemos.
De cualquier manera, parece que la dilatada cuenta regresiva de la dictadura ha acelerado su paso, y tal como indican los analistas políticos, cada paso dictatorial tratando de mostrar músculo, es todo lo contrario. La deconstrucción desarrollada por la criminal pareja, sólo ha producido una insalvable ciénaga que los ahogará en sus propios fracasos.
