El Canal RB3 “fue el sueño de mi vida… Dios primero, algún día volverá”, dice el periodista David Mendoza

El periodista nicaragüense David Mendoza, fundador y propietario del Canal RB3, jamás pensó que tan solo 24 horas después de informar que el régimen de Daniel Ortega había cancelado siete radios pertenecientes a la Iglesia católica, el siguiente medio de comunicación clausurado sería el suyo, fundado hace más de 18 años.

Mendoza rompió en llanto tras anunciar la medida ordenada por el Instituto Nicaragüense de Telecomunicaciones (TELCOR), en la cual ordenaba el cese del Canal local RB3, localizado en Río Blanco, Matagalpa –a unos 130 kilómetros al noreste de Managua- .

De pronto, iba a poner ya la programación desde la tarde cuando veo que el canal se pone azul. Fue lo más duro ver que el canal está en azul. Cambio al resto de canales, todos estaban funcionando. Dije yo: a lo mejor están haciendo algún ajuste’. Pasaron 10 minutos, yo sentía como que algo no iba bien. Llamé a uno de los muchachos de la empresa de cable”, relató.

—¿Quién está en la planta?, ¿están balanceando algo del canal?

—No—me dice—. ¿No te han llamado?

—No. ¿Qué pasó?

—Hay un problema con tu canal. Mejor llama al dueño—

Lo llamé y ahí nomás me contestó. Me dijo: “David, lo siento mucho. Vos sabés que yo siempre te he apoyado. Ya llevo 18 años con tu canal en la empresa de cable. Es el mejor canal de toda la programación que tengo y con el dolor de mi alma, ya te envío la notificación que enviaron a la empresa a eso de las 10 de la mañana”.

Periodista David Mendoza

Según Mendoza, el documento se trataba de una notificación de TELCOR, en donde se ordenaba que el canal RB3 debía retirarse de inmediato de la programación que tiene la empresa de cable.

El reportero señala que la decisión significó “un duro golpe” para él por el esfuerzo con el que empezó su canal local, el cual poco a poco se fue convirtiendo en una voz de los comunitarios en la “zona láctea del país”.

Era un sueño—yo siempre le digo a la gente—un sueño que Dios hizo realidad en mí”, cuenta el periodista a la Voz de América.

Una historia de superación

Mendoza nació en extrema pobreza en Río Blanco. Por esa razón se le dificultó ir a la escuela y en lugar de eso vendía en las calles desde pequeño.

Recuerdo que de pequeño me cerraban las puertas en las casas cuando me ponía a ver televisión, sin embargo jamás pensé que tiempo después fundaría mi propio canal, lo único que dije es que me iba a superar con honestidad y esfuerzo”, comentó.

Mendoza es el menor de 12 hermanos los cuales se veían agobiados por la situación económica de la casa. Por esa razón desde joven buscó empleos en diferentes empresas hasta que llegó a una empresa de cable local, donde empezó trabajando como guardia de seguridad.

“Llegué como guardia de seguridad a esa empresa de cable a los 16 años. Recuerdo que lo único que llevaba o presenté fue la cédula de identidad. Lo único que me dijeron fue: ¿Qué documento trae?”.

—Sólo mi cédula y las ganas de trabajar.

En ese entonces, el joven había solicitado su cédula y a las dos semanas comenzó a buscar empleo. “Saco mi cédula, llego a esa empresa, me dieron la oportunidad de guardia de seguridad”, dice.

Con el transcurso de los meses a Mendoza le dieron el puesto de ayudante técnico en esa empresa. Años después aprendió lo que hacía el técnico y una vez que éste renunció, el dueño de la empresa le hizo una oferta.

“Me dijo: ‘David, quedás a cargo del área técnica. Queda a tu cargo y vos vas a echar para adelante todo lo que la empresa necesite’. Entonces pasé a ser el jefe del área técnica. Fue ahí cuando nosotros también empezamos a meter un canal local con música, películas”, relata.

Luego aquel joven trabajador renunció al área en donde estaba y se dedicó a la comunicación, y fue hasta entonces donde empezó a estudiar. De hecho apenas hace unos días había recibido su título como periodista en la Universidad Juan Pablo II de Matagalpa.

No estudié siendo niño y mientras iba en proceso el canal yo también me venía preparando porque siendo un niño no estudié, éramos de muy bajos recursos económicos y mientras estaba en proceso el canal, nosotros estábamos en proceso de estudiar”, dijo.

Luego solicitó permiso al dueño de la cablera para que le diera la oportunidad de establecer un canal local, que no había en Río Blanco.

“Él me dijo: hacé lo que vos querás. De todas maneras vos sos el que está a cargo de eso, vos mirás qué hacés. Él me dio toda la confianza, entonces le dije:

—Deme chance en ese proyecto, a ver si funciona.

—No hay problema.

Más adelante, con sus ahorros el joven logró comprar un terreno a la par de la empresa en donde luego construyó su casa, y en donde montó el estudio del canal.

La sala de la casa era el set del canal, luego fue comedor y todo en una esquina de la sala de la casa, hasta ir escalando.

Luego logré hasta construir mi propio estudio de televisión y durante todos esos años nunca nadie nos dijo nada. Siempre salían las noticias y nunca nos dijeron nada. Hasta ahora. Ha sido muy duro para todos los que han tenido un medio de comunicación acá en Nicaragua”, agregó.

La programación del canal local era de 24 horas. “Nunca se apagaba”. Trabajaban unas tres personas y con la poca publicidad que lograban salían adelante.

Ahora el periodista explica que continuarán informando en las redes sociales sobre lo que acontece en la localidad donde vive.

Yo le dije a la gente que iba a seguir en mis redes sociales. Vamos a intentar continuar en redes sociales este proyecto, pero sí seguimos un proceso de ver cómo asimilamos este duro golpe y después vamos a reinventar qué hacemos”, señaló.

Los pobladores de Río Blanco desde ya sienten la ausencia del Canal RB3.

Desde que los pobladores miraron la publicación en redes sociales, el teléfono no ha cesado con cientos de mensajes desde ayer (miércoles) por la noche. Eran las 11 de la noche, poco dormí pensando en mi sueño que, Dios primero, algún día volverá… voy a luchar para que vuelvan a ver esa marca que están viendo en la pantalla: RB3, el canal de la zona láctea”, finalizó.

*Con VOA

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