El Mundo, Oscar René Vargas

*Por Oscar René Vargas | Tomado de Revista Abril

Oriente y Occidente

Las relaciones entre Oriente y Occidente se remontan a más de 4,000 años. Están muy presentes en la Antigüedad griega, en la Biblia, en las Cruzadas. Los flujos de bienes y personas caracterizaron estas relaciones durante muchos siglos en el espacio-tiempo. En Eurasia, esa inmensa masa de tierra situada entre Portugal y el extremo sureste de la península de Malasia, hay 92 países, con Rusia y Turquía divididas entre una parte europea y otra asiática.

En los siglos XVII y XVIII, con los viajes por vía marítima a la India y luego a China y Japón, se alteraron los circuitos comerciales, lo cual permitió una enorme expansión de los conocimientos, dominó la curiosidad y, a veces, la admiración recíproca. Durante todo este tiempo, las mejores telas, porcelanas y otros utensilios venían de China y de la India.

Hasta principios del siglo XIX, China era la gran potencia comercial. En el siglo XIX, todo comenzó a cambiar en el lado europeo. Desde la Revolución industrial (década de 1830) hasta la Conferencia de Berlín (1884-1885), que procedió al reparto de África por las potencias europeas, Europa confirmaba a escala global su poder político, económico y militar.

En la larga duración histórica, la dirección de las relaciones entre Occidente y Oriente es menos unidireccional que de péndulo: durante siglos dominó Oriente, desde hace dos siglos ha dominado Occidente. Hay señales de que este dominio podría estar llegando a su fin, ya que a principios de la próxima década China será el país más desarrollado del mundo.

China / Estados Unidos

En EE.UU. hay consenso bipartidista respecto de que China puede plantear una amenaza estratégica, y que lo menos que debe hacer EE.UU. para mitigar el riesgo es dejar de colaborar con el crecimiento de la economía china.

A medida que las fuerzas armadas de China crecen en fuerza, sofisticación y confianza, la disuasión militar liderada por EE.UU. en el Indo-Pacífico está perdiendo fuerza. Un ejemplo es la presencia militar de EE.UU. en la región. Tiene alrededor de 55.000 militares en Japón y 28.000 en Corea del Sur. Varios miles más están desplegados en Australia, Filipinas, Tailandia y Guam. Esta postura apenas ha cambiado desde la década de 1950. Pero los planes para revitalizar la presencia estadounidense se han visto obstaculizados por presupuestos inadecuados, prioridades contrapuestas y falta de consenso en EE.UU. en torno a cómo lidiar con China.

El Pentágono ha aumentado las inversiones en tecnologías de punta, como la inteligencia artificial y los sistemas cibernéticos y espaciales, con el fin de prepararse para un posible conflicto de alta tecnología con China en la década de 2030. No obstante, es probable que el equilibrio de poder haya cambiado decididamente a favor de China cuando estos recursos se desplieguen, a menos que EE.UU. ponga nuevos recursos sobre la mesa pronto.

Si bien el Ejército estadounidense está disperso por todo el mundo, China puede concentrar sus fuerzas en ganar un conflicto futuro en su propia zona. Ahora tiene la capacidad. China tiene la armada más grande del mundo y la fuerza aérea más grande de Asia.

Aunque se dedica mucha atención a su comportamiento respecto a Taiwán, China está construyendo islas artificiales en el Mar de la China Meridional. También ha iniciado la ampliación de un puerto naval en Camboya. Un acuerdo de seguridad con las Islas Salomón podría conducir a algo similar, y China está cortejando a otras naciones del Pacífico. 

La posición militar de EE.UU. en Asia, por el contrario, se ha visto obstaculizada debido a décadas de preocupación por los conflictos en Medio Oriente. La guerra en Ucrania se ha transformado en un compromiso a largo plazo de US$ 54.000 millones de dólares y obligó a Biden a volver a redactar la Estrategia de Defensa Nacional y la Estrategia de Seguridad Nacional de su gobierno, documentos críticos que establecen las prioridades globales y las necesidades de recursos, mientras los funcionarios tratan de resolver cómo lidiar con China y Rusia al mismo tiempo.

El secretario de Defensa de EE.UU., Lloyd Austin, dijo que “el Indo-Pacífico está en el centro de la gran estrategia estadounidense” durante un discurso la semana pasada en la cumbre de defensa Shangri-La Dialogue en Singapur, pero dio pocos detalles en cuanto a nuevos recursos o compromisos.

El desafío que representa China se está volviendo tan grande que EE.UU. ya no puede mantener por sí solo el equilibrio del poder militar en Asia.

Colombia

Petro añadió 2,7 millones de votos a los 8,5 millones que ya había tenido en segunda vuelta. Eso quiere decir que incluso si Hernández hubiera consolidado los 11 millones que se prometía el 29 de mayo con la suma apresurada de sus votos y los de la derrotada derecha tradicional, le habrían faltado 200.000 más para alcanzar a Petro. ¿De dónde salieron estos nuevos votos que pusieron a Petro en el camino a la Casa de Nariño?

Para superar las limitaciones que enfrenta necesitará cerrar con el resto de las fuerzas políticas un gran pacto que permita restañar las heridas causadas por años de guerra, corrupción e inmovilismo.

El mensaje del electorado ha sido diáfano. El malestar social domina el horizonte colombiano. Petro es, en parte, fruto de este hastío, del mismo modo que su derrotado oponente. Le toca a Petro aprovechar el momento, espantar los espectros que aún anidan en ciertos círculos de los mercados internacionales sobre sus objetivos y cumplir su promesa de un gran acuerdo nacional.

Hace un año, Colombia se vio sacudida por una violenta protesta que dejó decenas de jóvenes muertos. Las causas de aquel seísmo siguen vivas y, a menos que se logre avanzar en el pacto, se corre el peligro de otro estallido. No es una tarea fácil en un país donde el 39% de la población vive en la pobreza, donde aún hay guerrillas y donde el narcotráfico mantiene un enorme poder. Tampoco es algo que dependa de un solo hombre. Para lograr esa meta se necesita del concurso de las principales fuerzas políticas, de un esfuerzo general.

Ecuador

Miles de indígenas bloquearon ayer una importante vía de Quito y fueron dispersados por la policía con gas lacrimógeno en su noveno día de protestas, horas después de que el ministro de Defensa de Ecuador, Luis Lara, advirtiera que la democracia del país “está en riesgo” y que las fuerzas armadas no permitirán que se rompa el “orden constitucional”. El líder de la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie), Leónidas Iza, replicó: “hemos decidido mantenernos en la lucha, en la resistencia, como derecho de los ecuatorianos”.

La Asamblea Nacional, con 81 votos de 137, exigió al gobierno del presidente Guillermo Lasso una propuesta seria, clara y honesta de apertura al diálogo, que posibilite alcanzar consensos políticos, así como un adecuado uso de los mecanismos constitucionales y legales para el mantenimiento de la democracia y el ejercicio y garantía de los derechos. Agregó que el manejo errático de la situación social y política profundiza la actual crisis.

La Alianza de Organizaciones por los Derechos Humanos reportó 79 civiles detenidos y 55 heridos desde el inicio de las protestas. Amnistía Internacional denunció que la represión policial “está provocando una crisis de derechos humanos” que recuerda a la de octubre de 2019.

Inglaterra

Trabajadores de los ferrocarriles de Reino Unido continúan una huelga de tres días en defensa del empleo y los salarios. Ayer, la mitad de las líneas ferroviarias permaneció cerrada. El servicio de metro de Londres se cerró casi por completo, al sumarse 10 mil trabajadores a la huelga. Además, el aeropuerto de Heathrow, el más grande del país, pidió a las aerolíneas que cancelaran 10 por ciento de sus vuelos ya que el equipaje que no se manipula por falta de personal, provoca retrasos y cancelaciones en los vuelos de miles de personas. La situación es similar en los aeropuertos de Gatwick, Stansted, Liverpool y Bristol.

Estados Unidos

Estados Unidos ha iniciado una nueva guerra fría con China y Rusia a la vez. Este frente de la nueva guerra fría ya estaba abierto mucho antes de la guerra en Ucrania. La dirigencia estadounidense la presenta como una confrontación entre la democracia y el autoritarismo, mientras corteja activamente a un violador sistemático de los derechos humanos como Arabia Saudita. Esta hipocresía hace pensar que lo que está en juego aquí es la hegemonía global más que una cuestión de valores.

EE.UU. trata de aprovechar la crisis de Ucrania para mantener su hegemonía en el mundo. EE.UU. no quiere que lo destronen. Pero que China lo supere en lo económico es sencillamente inevitable, cualquiera sea el indicador oficial que se use. Un final del conflicto favorable a Rusia implica pérdida de prestigio para EE.UU., un prestigio que viene decreciendo desde la retirada de EE.UU. en Siria y luego la debacle en Afganistán. 

La política de sanciones implica que los países europeos se ven obligados a comprar, a EE.UU., un gas licuado 40% más caro que el gas ruso, aunque eso implique un desastre económico y una recesión.

EE.UU. quiere dotar a Zelensky de armamento que le permita atacar territorio ruso. Eso, como ya advirtieron Putin y Lavrov, haría que los mísiles rusos apunten a nuevos objetivos, lo cual quiere decir objetivos fuera de Ucrania. No es difícil comprender que ese envío de armas busca prolongar la guerra en Ucrania, algo que puede fácilmente desbordarse en una tercera guerra mundial.

En China opinan que cuando EE.UU. ya no pueda actuar como el policía mundial, ya no será la principal potencia mundial y el haber ejercido una hegemonía mundial le dejará muchos resentimientos y potentes enemigos. Y el mundo dejará de ser unipolar.

Al gobierno de Estados Unidos le preocupa una potencial recesión, pero considera que las bases de la economía son sólidas como para enfrentar ese riesgo, dijo Cecilia Rouse, consejera económica del presidente Joe Biden.

Por su parte, analistas del banco Goldman Sachs consideran 30 por ciento de posibilidades de que la mayor economía mundial entre en recesión el próximo año, frente a su anterior previsión de 15 por ciento, en medio de una inflación récord y un contexto macroeconómico débil alimentado por la guerra de Ucrania.

Los precios del petróleo subieron ayer por la elevada demanda de combustible, mientras la oferta sigue escasa debido a las sanciones impuestas al crudo de Rusia. El West Texas Intermediate ganó 1.09 dólares a US$ 110.65 dólares y el referente europeo Brent escaló 52 centavos a US$ 114.65 dólares el barril.

Rusia

Ante el éxodo de cientos de compañías extranjeras, la Duma (cámara baja del Parlamento federal) legalizó las importaciones paralelas al aprobar la ley que exime a las empresas locales de cualquier tipo de responsabilidad por traer a Rusia lo que dejó de importarse aquí de modo directo.

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, anunció que el misil balístico intercontinental “Sarmat” estará listo para finales de 2022, pieza clave del arsenal de Rusia, con capacidad para alcanzar objetivos en toda Europa e incluso EE.UU. El presidente ruso dijo confiar en que este nuevo misil va a disuadir a quienes buscan amenazar a Rusia, y aseguró, tras un ensayo balístico, que el Sarmat puede sortear los sistemas de defensa existentes.

Rusia amenazó ayer con represalias de “significativo impacto negativo” contra Lituania por su decisión de impedir el paso de productos rusos hacia un punto de exportación sobre el Báltico. La decisión lituana anunciada días atrás ha provocado una ola de declaraciones de enojo de Moscú, que ha calificado la medida de ilegal.

Nikolai Patrushev, secretario del Consejo de Seguridad de Rusia, visitó el puerto de Kaliningrado ayer y advirtió que habrá represalias por el bloqueo en ese punto. “Rusia definitivamente responderá a estas acciones hostiles”, declaró.

Guerra en Ucrania

Ucrania afirmó que desplegó un complicado sistema alemán de artillería, que es la última entrega de armas de largo alcance y alta precisión que recibe de Occidente.

En el terreno, las autoridades ucranias señalaron que siguen los combates en la ciudad Lysychansik, localidad vecina de Severodonietsk. Los tres puentes que unen las dos localidades, separadas por el río Donets, están destruidos, lo que ha dejado aislada a la ciudad de Severodonietsk del resto de los territorios controlados por Ucrania.

Toshkivka, a unos kilómetros de Severodonietsk, está totalmente bajo control ruso, informó el jefe del distrito, Roman Vlasenko. Otras ciudades del Donbás que siguen bajo control de Kiev se preparan para luchar contra las tropas rusas, como Sloviansk y Kramatorsk.

En otro orden, los cancilleres de los países de la Unión Europea respaldaron la concesión a Ucrania del estatus de “candidato” a la adhesión al bloque, declaró el ministro francés de Asuntos Europeos, Clément Beaune.

Doyle McManus, editorialista del diario estadounidense Los Angeles Times, estima que el rápido ‎‎empeoramiento de las condiciones económicas en los países miembros de la OTAN está ‎reflejándose en la actitud de la ciudadanía hacia el conflicto en Ucrania. En abril, la gran mayoría de los estadounidenses eran partidarios de la adopción de fuertes ‎sanciones contra Rusia. Pero en mayo el 51% de los estadounidenses ya estimaba que es ‎más importante proteger el poder adquisitivo de la población que mantener el apoyo a Ucrania.‎ El editorialista de Los Angeles Times concluye que la mayoría de los occidentales ya no tienen deseos de combatir a Rusia.

Francia

En sólo dos meses el presidente francés, Emanuel Macron relegido para otro quinquenio, sufre una “cachetada”, al perder su mayoría absoluta (245 escaños con 38.6 por ciento de votos), que pone en riesgo sus reformas neoliberales ante el ascenso de la coalición de izquierda –NUPES con 131 escaños (31.6 por ciento), encabezada por Jean Luc Mélenchon– y el tsunami de la extrema derecha de Marine Le Pen que arranca por primera vez 89 escaños (17.3 por ciento).

Ahora el presidente tendrá que intentar llegar a la mayoría absoluta seduciendo tránsfugas de la derecha tradicional, se verá obligado a negociar las iniciativas legislativas… o a gobernar sistemáticamente por decreto, lo que podría acabar de hundir la popularidad de un presidente que ya es percibido como excesivamente autoritario.

El frente republicano contra la extrema derecha ha saltado por los aires, particularmente desde que Macron se negó en multitud de ocasiones a pedir el voto por la izquierda, igualando en peligro potencial a la NUPES y a la extrema derecha.

Los Republicanos, la derecha tradicional, dicen que no habrá coalición con Macron, que permanecerán en la oposición, y eso implica que no habrá nunca una mayoría clara ni estable.

Mélenchon ha propuesto la creación de un grupo parlamentario unificado, excusándose en las circunstancias excepcionales de los 90 diputados ultraderechistas. Nuevos diputados socialistas declaran que no participarán de la cooperación con la NUPES. Y la división es profunda en la coalición por temas que mezclan repartos técnicos y políticos.

La NUPES es un artefacto electoral que nace bajo dos premisas: el liderazgo incuestionable de Mélenchon con su 22% en las elecciones presidenciales y la derrota sin paliativos de los verdes, socialistas y comunistas que no llegaron al 5%, es decir, al umbral mínimo para cobrar la subvención electoral. Dicho resultado convertía las elecciones legislativas en una cuestión de pura supervivencia para el conjunto de las fuerzas que concurrieron con los Insumisos quiénes también necesitaban de la fuerza territorial con la que dicha plataforma no contaba.

La Asamblea Nacional ahora cuenta con 89 diputados de extrema derecha. Ahora poseen grupo propio, la financiación electoral, podrán contratar asesores y tendrán derecho a una presencia mediática inaudita.

Todos los rumores apuntan a que Macron desearía disolver la Asamblea Nacional y convocar en un año nuevas elecciones para no tener que pactar cada ley caso por caso, para evitar mociones de censura constantes.

Unión Europea

La Unión Europea (UE) puede que no tenga suficiente energía para el próximo invierno, afirmó la comisaria europea de Energía, Kadri Simson. «Existe un riesgo real de que no tengamos suficiente energía para nuestra sociedad. Tenemos que asegurarnos de que el impacto sobre los ciudadanos y la industria sea el menor posible. Así que la preparación es clave. El almacenamiento de energía es nuestro principal seguro», escribió Simson.

La próxima Guerra del Sahel

La subsecretaria de Estado, ‎Victoria Nuland, viajó el 11 de mayo a Marruecos para presidir allí una reunión de la «Coalición ‎global contra Daesh», en la que participaron 85 países enviando sus ministros de Exteriores. ‎De manera totalmente predecible, la señora Nuland dijo allí que el Emirato Islámico (Daesh) está ‎resurgiendo, pero no en el Medio Oriente sino en el Sahel, e invitó los participantes a unirse a ‎EE.UU para luchar contra ese enemigo.

Como resultado de la reciente reunión de Marrakech, donde la subsecretaria de Estado Victoria ‎Nuland planteó los términos de la próxima guerra estadounidense, una delegación marroquí viajó a Washington para ‎sostener encuentros con los principales responsables de la seguridad de ‎EE.UU. Los encuentros se concretaron el 13 y el 14 de junio cuando el director general de la Seguridad Nacional y ‎la Vigilancia Territorial de Marruecos, Abdellatif Hammouchi, fue recibido por el director del FBI, ‎Christopher Wray; la directora de la Inteligencia Nacional, Avril Haines, y el director de la CIA, ‎William Burns.‎

Al menos 7.000 soldados de EE.UU. participarán próximamente en los ejercicios militares ‎African Lion, en el sur de Marruecos. También se prevé la participación de 13 países africanos.‎ Durante la guerra del Sahel actualmente en preparación, Marruecos podría desempeñar un papel ‎similar al de Israel en la guerra contra Siria.

Una guerra en el Sahel no será “problemática” porque no afectará a las grandes potencias y las ‎víctimas serán “sólo” africanos. Esa guerra durará mientras la alimenten y ningún aliado de ‎EE.UU. se atreverá a señalar que ese conflicto existe desde que se invadió y se destruyó ‎Libia. Para ‎desencadenarla, el Pentágono necesita armas, muchas armas, y no quiere que vuelvan a ‎atraparlo “con las manos en la masa” mientras arma otra vez a los yihadistas. Así que hay ‎grandes probabilidades de que el armamento oficialmente destinado a Ucrania y desviado hacia ‎los Balcanes acabe en el Sahel.‎

El Sahel, que en árabe significa “la costa”, constituye una extensa zona que atraviesa 6,000 kilómetros entre África Oriental y Occidental. La región política del Sahel abarca 10 países (Senegal, Gambia, Mauritania, Guinea, Malí, Burkina Faso, Níger, Chad, Camerún y Nigeria). Actualmente hay 150 millones de personas en el Sahel, la mayoría de los refugiados han huido de la violencia en Malí, donde el conflicto comenzó en enero de 2012.

India / Rusia

El Gobierno de la India instó a las compañías petroleras estatales a comprar «grandes volúmenes» de crudo a Rusia con un descuento, informó el periódico “The Wall Street Journal”. De acuerdo con una de las fuentes, la compañía Indian Oil Corporation está discutiendo contratos de suministro con la rusa Rosneft. Según el medio, también se están llevando a cabo conversaciones sobre una solución de seguro a largo plazo, y una de las ideas que se están debatiendo es la provisión de seguros por parte del Gobierno indio.

La semana pasada, la agencia Reuters escribió, citando datos del Gobierno indio, que las compras de carbón ruso por parte de la India se multiplicaron por seis entre el 27 de mayo y el 15 de junio, y que las importaciones de petróleo de Rusia se multiplicaron por 31 respecto al mismo periodo del año anterior. El medio indicó que las importaciones de energía rusa por parte de la India aumentaron significativamente al ofrecerse a la parte compradora un lucrativo descuento de hasta el 30%.

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