El retorno de la inflación

*Por Juan Jované

Después de un largo período en el que el pensamiento de los economistas de los países más ricos no dedicaba mucho tiempo a la inflación, este ahora aparece claramente como un elemento básico del debate. El énfasis del análisis definitivamente ha cambiado.

Es así, por ejemplo, que Paul Krugman, premio Nobel de Economía 2008, ha señalado recientemente que: “los economistas que advirtieron sobre la inflación a principios del año pasado tenían razón, mientras que los que quitamos importancia al riesgo… nos equivocamos”. Por su parte, Danik Rodrik, profesor en la Universidad de Harvard, afirmó recientemente que “el espectro de la inflación vuelve a acechar al mundo, después de un largo período de inactividad durante el cual era más probable que los responsables políticos estuvieran preocupados por la deflación de precios”.

Siendo Panamá un país altamente integrado al mercado mundial el nuevo episodio inflacionario a nivel internacional constituye un fenómeno importante a estudiar. Dependiendo de la visión que predomine se podrá explicar la política que implantará la Reserva Federal norteamericana y otros Bancos Centrales.

Es claro que los economistas, como en muchas ocasiones, no coincidan en el diagnóstico. Para Noriel Roubini la causa estaría en “las políticas monetarias y fiscales extremadamente laxas”, las que, junto a los choques de oferta, como los generados por la pandemia, “podrían resultar en una estanflación al estilo de los años 1970”. La predicción aquí se dirige a la idea que la política monetaria y fiscal han generado una burbuja en los precios de los activos, la que podría explotar generando una crisis (momento Minsky).

De acuerdo a Roubini, los bancos centrales estarían frente a un dilema: “si empiezan a eliminar gradualmente las políticas poco convencionales y a aumentar las tasas oficiales para combatir la inflación correrán el riesgos de desatar una gigantesca crisis de la deuda y una recesión”. Si no lo hacen también tendrán problemas: “si mantienen una política monetaria laxa, correrán el riesgo de una inflación de dos dígitos”.

Paul Krugman, por su parte, mantiene una posición más optimista. Para el mismo la inflación se debe a un desajuste producido por la pandemia, la cual generó una “distorsión de demanda y una limitación de oferta”. Según su punto de vista lo que ha venido ocurriendo se debe al incremento relativo de la demanda de bienes en relación a la demanda de servicios, junto a problemas de la cadena de suministros. Es así que se produce una elevación de los precios de los bienes, mientras que la política monetaria y fiscal permite mantener los de los servicios.

Esto significa que, de acuerdo a Krugman, la economía, vía los mecanismos de mercado, debería ir eliminando la distorsión. Sin embargo, reconoce que la economía norteamericana se dirige hacia la máxima utilización de la capacidad instalada. Al igual que Rodrick, piensa que la Reserva Federal podrá resolver el problema elevando las tasa de interés, sin tener que generar una recesión, profunda tipo Volcker.

visión alternativa es la que sostiene Robert Reich, quien fue Secretario del Trabajo en parte del gobierno de Bill Clinton. Este ha llamado la atención sobre el impacto de los oligopolios que aprovecharon la pandemia para elevar sus precios más allá de los incrementos de salarios y elevar sus ganancias. El mismo señala que mientras que los salarios crecen a una tasa anualizada de 4.7% los precios lo hacen al 6.8%. De acuerdo a esta visión hace falta la intervención sobre los mercados. Lo que se recomienda, entones, es la regulación del mercado.

Dada la importancia que tienen para nuestra economía las decisiones de la Reserva Federal, es importante darle seguimiento a este debate y su manifestación en las políticas que resulten del mismo.

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