En Tiempos de Pandemia: El Virus de la Xenofobia en Costa Rica

*Por Mag. Manuel Gerardo Espinoza Arroyo , docente universitario

Este escrito aborda la realidad vivida en Costa Rica en la coyuntura actual de pandemia, en la cual el aumento de casos del COVID-19 provocó un revivir de diversas expresiones de xenofobia contra los nicaragüenses. En este sentido, se analizan los diferentes acontecimientos que se han presentado y se realiza un análisis sobre las causas que han provocado esta situación. Este ensayo intenta explicar algunas definiciones necesarias e importantes para entender el tema, profundizando en el contexto costarricense. Además, se asume el desafío de contribuir a la transformación de la situación, por medio de la reflexión sobre el aporte de la educación hacia la eliminación de las formas discriminatorias presentes en la sociedad actual.

El problema: el virus de la xenofobia

Después de algunas semanas de experimentar la pandemia, Costa Rica reportó un incremento significativo de casos de COVID-19, el cual llevó a afirmar que el país se encontraba viviendo su segunda ola. Ante esta alza en los casos de coronavirus, se dio también una ola de discriminación, odio y violencia manifestadas en xenofobia. Lamentablemente, los medios de comunicación dieron un fuerte énfasis en la cantidad de extranjeros que se habían contagiado con este virus. La mayoría de las noticias giraron en torno al avance de la enfermedad, enfatizando especialmente el contagio a través de los extranjeros.

Sin embargo, estos casos no son de cualquier tipo de extranjeros, sino específicamente los asociados con personas de nacionalidad nicaragüense. Al ser manifiesto este tipo de información, las reacciones de un porcentaje considerable de la población no se hicieron esperar. Fue en la mayoría de estas respuestas en donde se evidencia un mal que algunos costarricenses han expresado y vivido por años, la xenofobia. Sobre todo, la xenofobia o discriminación hacia los ciudadanos nicaragüenses.

En este sentido, en el siguiente ensayo se profundiza sobre la importancia de reflexionar sobre estas formas de discriminación presentes en las sociedades actuales. Para esto, en primer lugar, se describe la realidad de las personas migrantes, su necesidad y experiencia a la hora de hacerlo. Luego se presentan definiciones vinculadas a autores críticos, las cuales favorecen la comprensión de la temática, y el análisis de cada una de ellas en el contexto inmediato costarricense.

Por otra parte, se explica en detalle la situación vivida en Costa Rica durante el proceso de inicio y avance de la pandemia y el desencadenamiento de procesos de discriminación hacia los extranjeros. De esta manera, se pretende contextualizar adecuadamente la problemática, con el fin de conocer en detalle la situación. Finalmente, se hace la presentación de una propuesta para la transformación del problema de la xenofobia contra los nicaragüenses en Costa Rica, desde una óptica de la pedagogía intercultural.

La necesidad de migrar, un desplazamiento que vulnerabiliza

La experiencia histórica enseña que la nación costarricense ha recibido en los últimos años una gran cantidad de migrantes. Sobre todo, la mayor cantidad de la población migrante proviene de la región centroamericana. Esto puede ser explicado, ya que la cercanía geográfica favorece la movilización de las personas, y también al ser un país próximo, las condiciones culturales son relativamente semejantes. Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), Costa Rica en la actualidad tiene una población de 5 111 238 habitantes (INEC, 2020). “La proporción de población migrante, en relación con el total de la población es de un 9%”. El dato más llamativo es que del 9% de la población migrante, un 75% aproximadamente es del país de Nicaragua (Techo, 2018, p. 9). Esto evidencia que la migración nicaragüense a Costa Rica es alta, lo cual debe llevar a la reflexión sobre el trato que se le da a esta población.

De acuerdo con lo anterior, la mayoría de los nicaragüenses no migran de su país porque realmente lo deseen, sino porque las circunstancias que se viven (socioeconómicas y políticas) los obliga a buscar un lugar para tener una vida diferente (Techo, 2018, p. 9). En muchas de las ocasiones salen los migrantes de sus propios países de entornos de violencia y desprecio, situación que se agrava cuando llegan a otra nación encontrando circunstancias muy similares a las que estaban viviendo en su propio país.

La gran cantidad de migrantes nicaragüenses en Costa Rica, y las manifestaciones xenofóbicas que reciben en este país, hacen necesario que se reflexione al respecto y se busquen formas de transformación de esta problemática social. Es indispensable que, en el Siglo XXI se trabaje por el establecimiento de una sociedad intercultural. Sin embargo, en Costa Rica, tenemos que decir que nos falta mucho para ser una sociedad intercultural, y como lo expresa Walsh, “la interculturalidad es un asunto por construir” (Universidad Pedagógica Nacional, 2014).

Por medio de este trabajo se pretende, como lo afirma Fornet-Betancourt, “hacerse portavoz de todo lo que la cultura dominante oprime, margina o violenta” (Fornet-Betancourt, 2006, p. 19). Asumiendo en primera instancia, que los que oprimen, rechazan o pormenorizan son los “nacionales”, los pertenecientes a la nación, es decir, las personas que no han decidido desplazarse de un país a otro en busca de mejores condiciones de vida. En este caso, los que han sido oprimidos, marginados y violentados son los hermanos nicaragüenses, quienes son seres humanos que merecen respeto, ayuda y apoyo.

Xenofobia y la responsabilidad social de los medios de comunicación

La xenofobia puede ser definida etimológicamente tomando en consideración la palabra griega xenos que significa ajeno, extraño o extranjero y la palabra fobos que puede entenderse como miedo, fobia o aversión (Bouza, 2002, p. 2). En términos generales, la xenofobia es el rechazo y discriminación contra un individuo que provenga de otro lugar al grupo de pertenencia; es decir, esencialmente que no pertenece a una determinada nación. En este sentido, la xenofobia “se hace contra las personas ajenas al grupo nacional o étnico por el mero hecho de serlo” (Bouza, 2002, p. 4).

Según Sánchez, las personas xenofóbicas tienen una lógica que no necesariamente nace de prejuicios solamente, sino que en muchos casos es acompañada de “una argumentación racional sobre hechos, números, mercado laboral, etc.” (Sánchez, 2005, p. 91). De esta manera, los nacionales realizan comparaciones argumentando que se favorece en diversas áreas a los grupos que provienen de otros lugares. En Costa Rica, se da este tipo de lógica xenofóbica, en consideración de que algunos nacionales afirman que los nicaragüenses obtienen mayores ventajas laborales, de salud y de otros tipos de asistencia del Estado que los del propio país.

No obstante, estas afirmaciones pueden ser completamente refutadas, pues, en muchos casos, los trabajos que realizan los nicaragüenses son aquellos que deben ser realizados con fuerza, coraje y esfuerzo. Lamentablemente un buen porcentaje de costarricenses no desean hacer estos trabajos, por una u otra razón. Sin embargo, algunas personas nacionales utilizan frases despectivas hacia los nicaragüenses, culpándolos de quitarles las oportunidades laborales, de acceder a atenciones médicas del Seguro Social (entendido como el sistema de atención médica solidaria que goza el país), o recriminándolos de todo hecho violento que ocurre en el país (Ulloa, 2002, p. 192).

Por otra parte, los medios de comunicación masiva juegan un papel relevante en la reducción o expansión de los pensamientos xenofóbicos. Estos medios, sea que respondan a intereses políticos o que tengan su autonomía editorial influyen en la construcción de ideas y estilos de vida (Bouza, 2002, p. 6). En este sentido, se puede afirmar que “los medios de comunicación cumplen un papel central en los procesos de cognición social y, por consiguiente, en la estructuración progresiva y contingente de la opinión pública” (Xambó, 2010, p. 162).

En la actualidad, en Costa Rica, se ha evidenciado una influencia directa de los medios de comunicación en el desarrollo de pensamientos y prácticas xenofóbicas. Penosamente, en la experiencia por el aumento de casos de COVID-19 en la zona norte del país, los medios de comunicación masiva dieron un énfasis en la propagación de noticias sensacionalistas, que provocaron, de forma inmediata, la reacción xenofóbica de una parte de la población. Como ya no solo las noticias se brindan por el televisor y el radio, sino que también se difunden por medio de las redes sociales, esto “acelera la velocidad con la que se expande la violencia y el rencor, que anida entre pequeños grupos xenofóbicos, los cuales rápidamente se comunican” (Ulloa, 2002, pp. 182-183).

Es importante tomar en consideración que, si bien los medios de comunicación utilizan noticias amarillistas para atraer un mayor público, y que esto sin lugar a duda potencia las ideas xenofóbicas, también “los procesos de cognición social y opinión pública no empiezan y acaban en los medios, sino que se prolongan, mantienen y digieren grupal o colectivamente en la conversación social que ellos promueven, nutren y reproducen” (Xambó, 2010, p. 163). De esta manera, las ideas xenofóbicas que han sido internalizadas por algunas personas simplemente requieren un activador, el cual puede ser una noticia determinada.

Colonialismo europeo y sus repercusiones en la educación

Todo lo que hasta aquí ha sido expuesto, refleja que en pleno siglo XXI, las diversas sociedades practican el llamado colonialismo. A grandes rasgos, se puede decir que el colonialismo es la práctica heredada de los conquistadores europeos, quienes impusieron sus pensamientos, formas de vida, idioma y costumbres a los pueblos nativos en el llamado continente americano. Esta colonización fue realizada como “una violenta discriminación y violación de los derechos de las personas” (Ulloa, 2002, p. 177).

Sin embargo, como lo argumenta Ulloa esto de la colonización no solo es una característica en tiempo de la colonia de América, sino que está presente en la actualidad (Ulloa, 2002, p. 177). Existen grupos que consideran ser más capaces, civilizados o que tienen los recursos necesarios para imponer sus formas de vida a otras personas, sin respetar lo que estas crean o practiquen.

Al igual que los europeos en el pasado, algunas personas en este tiempo son incapaces de apreciar, respetar y entender las culturas de otros seres humanos, los cuales tienen formas de vida, costumbres y tradiciones formadas en sus cotidianidades. Además, Dussel et al., afirman que la idea de algunos europeos de querer imponer ideas y formas de vida “es una debilidad que los caracteriza hasta hoy en día” (Dussel et al., 2009, p. 33).

En este sentido, se entiende que en el colonialismo los conquistadores impusieron sus conceptos, conocimientos y formas de vida a los pueblos indígenas. Es así que, El impacto que causa la “invasión” europea, llamada descubrimiento, y la conquista posterior de América, del continente amerindio, fue una espantosa destrucción que, por otra parte, repercutirá en la conciencia de la Europa latino-germana misma, constituyendo el fenómeno denominado “modernidad” (Dussel et al., 2009, p. 55). La colonización no se hace en función del bienestar de los conquistados, sino que es una forma de suplir las necesidades, caprichos e intereses de los colonizadores (Rodríguez, 2016, p. 135). Entendiendo esto, se puede argumentar que desde mucho tiempo atrás la sociedad ha vivido en un violento colonialismo, donde se pretende imponer los pensamientos de un determinado grupo en el poder. Y como se ha mencionado, en la actualidad se sigue practicando esta forma de violencia social.

Por esta razón, La colonialidad global es cuando en todas las partes del mundo se viven injusticias, por ejemplo: la indigencia y la pobreza aumentan, mientras que la riqueza se concentra en el 1% de la humanidad. Aún la periferia está subordinada social, cultural y epistémicamente a los países del centro industrializados (Rodríguez, 2016, p. 147). Para el caso de este trabajo, se considera la xenofobia como una clase de colonialismo, el cual intenta subyugar a ciertos grupos sociales por el simple hecho de no ser parte de una determinada nacionalidad. El pensamiento xenofóbico utiliza la lógica y prácticas coloniales, al procurar imponer formas y estilos de vida a los pueblos que provienen del extranjero, considerándolos como atrasados, incivilizados e indignos de formar parte de la propia nación.

Por tal razón, se debe entender que la educación ha sido considerada como la estrategia de colonialidad por excelencia (Ortiz et al., 2018, p. 204). Los que pretenden unificar el pensamiento y las prácticas han tenido la intención de eliminar de los sistemas educativos todo aquello que sea diferente, diverso; es decir, lo que se considera “lo otro”. Sin embargo, esta clase de pedagogía es “obsoleta, cuyos postulados epistémicos están en crisis, han caducado, y es por ello que los educadores debemos asumir los preceptos del giro decolonial, sumarnos a la resistencia y luchar por la configuración de una pedagogía otra” (Ortiz et al., 2018, p. 206).

Pedagogía de colonial y la postura intercultural contra toda forma de xenofobia

Es importante aclarar que la intención de este trabajo no es considerar la pedagogía y lo pedagógico como aquello que tiene que ver con lo instrumentalista de la enseñanza o limitarlo tan solamente a los espacios escolares. Más bien, la idea es entender la pedagogía como la “metodología imprescindible dentro de y para las luchas sociales, políticas, ontológicas y epistémicas de liberación” (Freire citado por Rodríguez, 2016, p. 152). Esto porque lo que se busca es entender cómo se puede transformar las prácticas xenofóbicas en medio de la sociedad en general.

Por consiguiente, es indispensable tomar en consideración la pedagogía de colonial, la cual entiende que los diferentes grupos sociales, especialmente aquellos que han sido marginados y rechazados por el sistema, no solo puedan aprender, sino también enseñar. En este sentido, “la decolonialidad de la educación se logra en la misma medida en que se reconoce la validez e importancia de los saberes “otros” no oficializados por la matriz colonial” (Ortiz et al., 2018, p. 205).

En el caso de la xenofobia contra los nicaragüenses, la pedagogía decolonial invita a darle mayor voz y participación al grupo excluido, con el fin de que dicha población participe de forma equitativa, con justicia social, en reconocimiento de sus aportes, costumbres, saberes, entre otros, de forma tal que se pueda convivir y disfrutar de un espacio igualitario, donde todos y todas tengan las mismas oportunidades. Por esta razón, “apostar a una pedagogía decolonial es propender a desmantelar la “pedagogía de la crueldad” orientada a formar sujetos dóciles al mercado y al capital” (Palermo citado por Ortiz, 2018, p. 215).

De acuerdo con lo anterior, los medios de comunicación cumplen un papel pedagógico importante en la sociedad, y es necesario que lo asuman con responsabilidad. Deben entender que reproducir patrones coloniales de xenofobia causa grandes problemas sociales. Por esta razón, es necesario que promuevan espacios de construcción de igualdad y respeto hacia los diferentes grupos presentes en una sociedad. En síntesis, deben procurar actuar desde la visibilización de la voz y participación de aquellos individuos callados por los grupos de poder.

Pero ¿qué ha sucedido en Costa Rica en relación con la pandemia y la xenofobia?

Costa Rica, durante los primeros días de la experiencia de la pandemia del Coronavirus, tuvo un número reducido de casos, lo cual motivó a las autoridades del país a desarrollar toda una estrategia de control sanitario. Sin embargo, con el pasar de las semanas se dio una explosión de casos de COVID-19 en la nación. Con respecto a lo anterior, casi como reacción esperable, los medios de comunicación informaron constantemente sobre la situación estadística del aumento de casos de la pandemia tanto en el país como en el mundo. La mayor cantidad de notas periodísticas se relacionaban con la situación nacional e internacional provocada por este nuevo virus.

Ante la dramática alza de casos de Coronavirus en el país, las noticias se inclinaron a evidenciar un incremento significativo de casos en extranjeros. No obstante, antes de que esto sucediera en el país, las noticias remarcaban la realidad vivida en el país de Nicaragua, donde las autoridades nacionales no se manifestaban sobre las medidas que adoptarían con respecto a la pandemia. Además, se informaba de la alarmante cifra de muertes en Nicaragua, la cual catalogaban como muerte por “neumonía atípica”.

Cuando la situación en Costa Rica empezó a agudizarse, los medios de comunicación enfatizaron sobre el aumento de casos extranjeros, lo cual llevó a la población a relacionar que esos casos eran de nicaragüenses que venían, especialmente, de forma ilegal del país vecino. Un porcentaje de costarricenses empezó a reaccionar negativamente, de forma violenta hacia los ciudadanos de Nicaragua, argumentando que “por culpa de ellos la situación en Costa Rica estaba empeorando”, información también divulgada en los diferentes medios informativos. Esto deja en evidencia que la xenofobia está a la “vuelta de la esquina”, solamente necesita de un factor activador, el cual, en este caso han sido las constantes noticias, que de alguna u otra manera estaban y siguen estando cargadas de notas amarillistas, que exaltaban son sólo el aumento de casos en el hermano país de Nicaragua, las “malas” medidas sanitarias preventivas y de atención, sino que destacaban el ingreso y traslado de nicaragüenses contagiados por COVID-19 en el país.

De tal manera que, aunque no se esté hablando de forma directa en las noticias sobre la migración nicaragüense, algunas personas toman cualquier punto para debatir sobre los ciudadanos de Nicaragua que “han venido para perjudicar al país”. Esto se puede entender solo al visitar rápidamente las redes sociales. Por ejemplo, en la página de Facebook de un noticiero costarricense se presenta el siguiente titular “Detectan nueva cepa de virus en cerdos con potencial pandémico” (Noticias Repretel, 2020).

La noticia no tiene relación directa con el tema de la migración. Sin embargo, una persona comenta diciendo que pronto “culparán a los nicaragüenses” por esto también. Ante este comentario, se manifiesta una ola de textos cargados de pensamientos xenofóbicos. Tristemente, las personas xenófobas han interiorizado este pensamiento tan dañino para la sociedad y solamente necesitan cualquier situación, comentario o experiencia para dejar ver su pensamiento colonial, discriminador, cargado de ignorancia, de falsos nacionalismos donde se afirma que el costarricense es superior (dadas las situaciones salubres, económicas y sociales que gozan los “ticos”) en relación con las personas provenientes de Nicaragua. El supuesto principal de esta forma de discriminar es que, “los nicaragüenses deben estar en Nicaragua”.

Reflexión final: En busca de la transformación desde la perspectiva de la pedagogía intercultural

Hasta el momento, se ha presentado el problema presente en la sociedad costarricense del siglo XXI. Una sociedad, compuesta por un porcentaje considerable de personas que afirman con sus pensamientos xenofóbicos considerarse mejor que otras culturas y nacionalidades. En este trabajo, como afirma Méndez “la perspectiva intercultural, desde la que aquí se busca repensar las prácticas educativas, considera inaceptable la violencia epistemológica y la colonialidad del poder que supone la imposición del saber llamado científico y la consecuente deslegitimación de saberes diferentes y de maneras distintas de aproximarse a la realidad y de construir conocimiento. El encuentro de distintas culturas en los ambientes educativos exige aprender a valorar como legítima la diversidad posible de caminos que conducen a la construcción de saberes” (Méndez, 2016, p. 151).

Por esta razón, se debe considerar dar un fuerte impulso a la educación de las personas. Pero no una educación que legitime las diversas formas de discriminación y exclusión, sino una que apoye la transformación social y con ella la inclusión de todas las personas. Es importante para ello considerar una pedagogía decolonial que provoque “aprendizajes, desaprendizajes y reaprendizajes” (Ortiz et al., 2018, p. 213).

En este sentido, se busca que los individuos con pensamientos xenofóbicos sean transformados por medio de una pedagogía que “tiene el gran desafío de formar para el respeto al pluralismo, al consenso y a la convivencia” (Zambrano et al., 2008, p. 5). Es por ello por lo que se hace necesario, importante e indispensable educar en valores, los cuales sean sustentados por los principios de igualdad, interacción y transformación social.

Las sociedades actuales deben cambiar, para poder incluir de formar real y pertinente a todos los grupos que las componen. Las personas requieren que constantemente se les eduque, pero esto no necesariamente dentro de una institución escolar, sino en el camino de la vida, en la cotidianidad.

De esta manera, Educar en valores implica un proceso inagotable de formación donde se prepara al ser humano para la vida, una vida en sociedad fundamentada en valores como la disposición al diálogo, tolerancia, libertad, solidaridad, justicia y paz, pues son estos valores los que posibilitan la convivencia y que hoy día, cuando se habla de globalización e interculturalidad cobran mayor sentido y vigencia. (Zambrano et al., 2008, p. 9).

En el caso de este ensayo, se aconseja a los medios de comunicación considerar la importancia de los valores en la difusión de las noticias. Estas noticias, deben estar cargadas de valores y no de notas que provocan el incremento de las formas de discriminación presentes en la sociedad. Para esto, se debe dar una revisión desde cada medio de comunicación sobre sus fines e interés a la hora de informar. Los medios de comunicación tienen una enorme responsabilidad para favorecer una sociedad más inclusiva, igualitaria y democrática.

*Tomado de Revista el Labrador

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