Habla taxista que se contagió de COVID-19. Cree que se infectó en el Mercado Oriental

Raúl Flores, es un ciudadano que labora como taxista, él es el caso número seis que el Ministerio de Salud (MINSA) confirmó como caso positivo de COVID-19 en Nicaragua el pasado 5 de abril, seis días después de que Flores fuera hospitalizado en el Alemán Nicaragüense.

Flores de 33 años ha querido dar su testimonio de vida, pues está seguro que Dios le salvó la vida, luego de pasar semanas sedado en una cama, en la que le salieron llagas en su cuerpo.

Cuando Carlos Sáenz, secretario general del MINSA anunció el caso de Flores dijo únicamente dijo que se trataba de un varón de 33 años, y que se trataba de un caso “importado”, sin embargo el taxista no ha salido del país y cree que se contagió de coronavirus en el Mercado Oriental.

“Fue un proceso que inició el 29 de marzo, yo tenía varios síntomas, dolores de cabeza, fiebre, tos, cansancio y fui al Hospital Vélez Paiz”, contó.

En el Vélez Paiz le tomaron placas revelando que sus pulmones “estaban mal”, le realizaron la prueba del COVID-19, y el resultado llegó al día siguiente con la palabra “indeterminado”, con ese impreciso diagnóstico fue trasladado al Hospital Alemán Nicaragüense, donde los médicos lo entubaron y así pasó por 13 días.

“Me volvieron a hacer otras placas y de entrada ellos (los médicos) me dijeron ‘necesitamos entubarte’, cosa que a mí me da miedo y mandó un mensaje que me saquen de ahí porque me iban a entubar”, relató. Los doctores le explicaron que sus pulmones fallarían y era necesario hacer el procedimiento, por lo que su madre dio la autorización.

“A mí me durmieron con oxígeno y pasé 13 días entubado, 13 días inconsciente de los cuales yo no me acuerdo, pasé sedado de tanta medicina me daban (…) Yo recobré el conocimiento el día lunes que a mí me desentuban y gracias a Dios puede respirar por mí mismo”, relató.

Comentó que después pasó una semana en tratamiento pues además del coronavirus, también agarró una bacteria producto de los tubos que le introdujeron. A esto se suma que le salieron llagas en su espalda, glúteos, y en su cabeza.

Raúl agradeció a Dios por salvarlo, a los doctores que lo atendieron y personas que oraron por su sanación.

“Fue un proceso duro y gracias a Dios me estoy recuperando poco a poco”, subrayó. “El domingo llegó la ministra a darme la noticia que iba de alta”, indicó.

“Dios existe y estoy vivo gracias por él, por la honra y gracia de él”, añadió Raúl desde su casa.

El testimonio de Flores contrasta con la versión del MINSA, que insiste que en Nicaragua “no hay transmisión local” del COVID-19.

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