Ileana Lacayo: la voz que se alzó contra las injusticias y nunca se cansó de clamar libertad y democracia 

*Por Voces en Libertad

Mañana 29 de abril se cumple un año de su partida pero su legado, sus huellas, su herencia y su compromiso con el periodismo independiente sigue latente y firme

Hay personas que hacen de su paso por este mundo una experiencia transformadora. Su forma de ser, su espíritu y carisma tocan de manera positiva a aquellos que están a su alrededor. Sin duda, Ileana Vanesa Lacayo Ortíz es uno de esos seres humanos que deja profundas huellas en su andar.

El 28 de julio de 1974 la familia Lacayo Ortiz, en Bluefields, Caribe Sur, recibe con alegría, esperanza y regocijo a su segunda hija. El matrimonio compuesto por don Silvio Lacayo Marenco y doña Sonia Ortiz González daba la bienvenida a Ileana Vanesa.

La pasión por ser periodista la tenía desde niña. Era curiosa, expresiva y demandante en todo lo que no le gustaba. En una ocasión, cuando estudiaba primaria, la invitaron a participar en un programa de radio Zinica que se llamaba “Ronda Infantil”. Una vez, saliendo del programa, la llamó Luvy Torres, entonces directora de la radio, y le dijo: “Tenés un timbre de voz precioso sería bueno que estudiaras para trabajar en medios de comunicación” y desde ese entonces quedó atrapada en el maravilloso mundo de la comunicación.

Desde los catorce años de edad ya locutaba en programas de radios locales como “Jóvenes del futuro”. Ese anhelo por la libertad y la democracia lo traía ligado a la comunicación. En el año 1990, con tan solo 16 años, es testigo de la derrota del sandinismo en las elecciones presidenciales. Ileana, junto a un grupo de jóvenes, se tomaron Radio Zinica para anunciar a la comunidad los nuevos aires de libertad y el fin de la guerra. 

Al concluir su quinto año de secundaria viaja a México a estudiar una licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Guadalajara. Acá recibió el amor y apoyo de su tío Juan Lacayo, quien era catedrático de esa universidad. Él quería que su sobrina fuese economista, pero ella con su carácter firme le dijo: “Yo tengo mi objetivo y es ser periodista, comunicadora, mujer de medios de comunicación” y el tío Juan tuvo que aceptar.

Reconstructora de identidad 

Una vez que concluyó su carrera, Ileana emprendió el camino de la comunicación y muy pronto abrazó, con el retorno a su tierra, los principios de libertad, democracia, derechos humanos, igualdad y respeto.

Y en ese devenir, desde 1992 hasta los últimos años de su vida, se desempeñó como comunicadora, consultora, educadora, locutora, productora, gerente de proyectos comunicacionales, directora de medios. Fue parte de programas de comunicación en las universidades costeñas URACCAN y BICU, además, del gobierno y concejo regional, organizaciones locales y no gubernamentales 

Fue una fuerte aliada de la Asociación de Radios Comunitarias (AMARC) para Latinoamérica y el programa Centroamérica en Sintonía. Tuvo mucha experiencia trabajando con radios comunitarias en El Salvador, Honduras, Guatemala, Costa Rica y Ecuador.

Una mujer con gran capacidad de enseñanza, educadora por naturaleza, formadora y facilitadora de procesos de gestión en las emisoras comunitarias del país, incluyendo los procesos de gestión en la Radio Caribbean Pearl (Laguna de Perlas); Radio Palabra de Mujer (Paiwas); Radio Segovia, Ocotal y Radio Kukra Hill, entre otras.

Ileana fue la precursora y fundadora de los programas de comunicación en las universidades del Caribe: BICU y URACCAN, en donde fortaleció el Instituto para la Comunicación Intercultural (ICI) y junto con su equipo, y el apoyo de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC), se inició la creación e instalación de la Red de Radios Comunitarias de URACCAN (RCU) en las dos regiones autónomas: Bluefields, Laguna de Perlas, Karawala, Nueva Guinea, Paiwas, Siuna, Rosita, Bilwi, Bonanza y Waspam. 

En una reunión técnica del equipo de comunicación, tomó un mapa de Nicaragua y lo doblo por la mitad, manifestando que las radios comunitarias tenían que estar en las zonas estratégicas para contrarrestar el contenido mediático de las emisoras comerciales y los periódicos nacionales que para ella atentaban contra la identidad multicultural e insistía que esas radios debían estar hablando en el idioma de las comunidades donde están instaladas. 

Siempre argumentó que esa era la única manera de deconstruir la falsa realidad que los medios de comunicación de Managua han construido peyorativamente sobre la identidad de la Costa Caribe y que ocupa las primeras planas solo en desastres naturales, sucesos, narcotráfico y Palo de Mayo. Fue un eterno problema con los editores de medios nacionales que acomodaban a su antojo una realidad que desconocían. 

Huellas imborrables 

Cada experiencia adquirida en los diferentes trabajos era única. La gente aprendía a amarla y respetarla. Ya fuese como corresponsal del diario La Prensa o en el antiguo Canal 2, dejó una huella imborrable y aún podemos encontrar en la red reportajes relacionados a las violaciones a los derechos humanos, a la riqueza cultural de nuestras regiones y el valor de las personas.

Ella nunca trabajó en notas rojas o de sucesos. Era una dura crítica contra los promotores de esa línea informativa. Fue incansable luchadora por la igualdad de las mujeres y como periodista de la Boletina-Revista Feminista, siempre proyectó la necesidad de respetar a las mujeres. 

En sus trabajos con medios de comunicación extranjeros como, CNN, Telemundo, Teletica Canal 7, siempre proyectó la realidad de las comunidades del Caribe y su potencial económico y cultural. 

Formadora de generaciones 

Desde el año 1996 gestionaba la creación de la carrera de Comunicación Intercultural Social en la universidad URACCAN y desde ese espacio se preocupó para que muchos periodistas empíricos o personas adultas que ya ejercían alguna actividad en medios de comunicación lograran profesionalizarse.

A pesar de ser una mujer profesional muy joven, ella disfrutó lidiar con adultos, hombres en su mayoría, y logró catalizar una generación de jóvenes profesionales en municipios y comunidades atrayéndolos al mundo de la comunicación, algunos de ellos con un gran legado y actual servicio a la comunidad.

Ileana fue parte del programa de educación ciudadana de servicio electoral con el Centro de Derechos Humanos CEDEHCA (ONG Orteguista gerenciada por la Familia Campbell Hooker) y quienes le violentaron sus derechos al no pagar su liquidación  después de trabajar muchos años en la divulgación de esa institución y de captar jóvenes y entrenarlos para ser parte de la promoción de los derechos humanos en diferentes comunidades de la región. 

Diseñó, ejecutó y administró proyectos de estrategias de comunicación con enfoque de género, interculturalidad y generacional para fortalecer la Red de Mujeres Contra la Violencia que empoderaron a las mujeres de los diferentes municipios en temas de leyes y derechos, desde Waspam hasta Laguna de Perlas.

Multifacética 

De carácter fuerte, decidida, creativa y entusiasta. Como mujer, madre, abuela, líder y profesional, siempre vivió rodeada de sus padres, hija, nieta, hermanos, sobrinas y sobrinos. Fue una mujer que siempre inspiró y construyó con su infinito legado.

Cuando las personas hablan de Ileana Lacayo destacan mucho su capacidad multifacética, su personalidad, su carisma y vocación porque hay muchos ángulos y facetas que se pueden decir de ella, como mujer, periodista, educadora, defensora de las mujeres, y de derechos humanos en general, la demandante, la reportera, comunicadora, madre, hija, amiga y ciudadana.

Lo más doloroso que le tocó vivir, después de haber tenido la dicha de ser madre, fue enfrentar la enfermedad de su primogénita Mirjana, quien después de muchas luchas, falleció. Ver morir a su hija fue un dolor que nunca superó. Más adelante llega a su vida la pequeña Kimberly, volcando todo su amor y dedicación a esta niña, la que creció y le dio una nieta que amaba con su alma y su corazón.

Defensora amante de la naturaleza 

Ileana también estudió la carrera de derecho porque siempre decía que los abusadores están en todas partes. Cuando se reclaman los derechos de las minorías son contados los abogados que los defienden. En casos como la venta de los Cayos Perlas, el tráfico y usurpación de tierras comunales, la invasión de los colonos en los territorios indígenas, el maltrato a las mujeres y los femicidios eran pocos los abogados que se atrevían a defenderlos y esos eran los temas que siempre estaba en la agenda periodística de Ileana Lacayo porque esas eran también sus preocupaciones. 

En organizaciones como BlueEnergy realizó una serie de trabajos, entre estos, el documento “Nosotras y la Madre Tierra”, retos para la sostenibilidad ambiental de Corns Island. Ella manifestaba que la gente de este municipio trabajaba con mucha dedicación y responsabilidad, con compromiso, unidos en cada propósito. El hacer que las empresas se llevaran todos los envases plásticos de los productos que vendían fue una lucha pero también algo que se logró, particularmente en la islita. 

Fue responsable del diseño metodológico de la sistematización de diez experiencias exitosas de gestión de desarrollo local bajo el auspicio del PNUD – Capacidad 21, con experiencias de mujeres y estrategias de comunicación para el manejo de desechos sólidos de la campaña de divulgación con la alcaldía de Bluefields. Diseñó la estrategia de comunicación del programa de Fortalecimiento de la Educación Intercultural Bilingüe en Nicaragua.

Cohesiona el periodismo en el exilio 

Después del asesinato del periodista Ángel Gahona, sufrió persecución, acoso, hostigamiento y acusaciones por parte de la policía y del gobierno en su contra. Tuvo que exiliarse del 2018 al 2020 en Costa Rica, desde ahí siguió en la lucha promoviendo la unidad del periodismo. Abriendo el capítulo de periodistas nicaragüenses independientes en Costa Rica. 

Ella nunca se detuvo, en Costa Rica fue parte del equipo de comunicación del Centro por la Justicia y el Desarrollo Internacional (CEJIL). También estuvo en el equipo de redacción y organización de conferencias y paneles sobre la crisis política en Nicaragua, también en la oficina de comunicación e informes con la Universidad de Costa Rica (UCR).

Luego de su retorno, y pese a la persecución, el asedio, hostigamiento y estrés, jamás manifestó miedo ni retirarse de la lucha. Nunca mostró signos de debilidad ni de dejarse intimidar. Enfrentó el asedio desde la puerta de su casa y siempre exigió respeto a la vida y a la libertad como seres humanos. 

Hasta fines de sus días, era miembro activo del equipo de Noticias de Bluefields, donde abanderaba la libertad como un derecho indispensable para la restauración de la democracia en el país. 

Lideresa incansablemente bondadosa 

Su amor y entrega por el gremio de periodistas era único. Pese a su carácter fuerte y exigente en la calidad de los productos, siempre estaba pendiente del deterioro de la salud de los colegas y buscaba recursos para infinitas causas humanitarias y ayudar a muchas personas en condiciones de vulnerabilidad. 

En una ocasión, Ángel Gahona le llamó la “mamá de los pollitos” porque cuando había pugnas en gremio periodístico siempre recibía, atendía y acompañaba con soluciones los problemas internos y su casa, sus espacios, sus oficinas y cada lugar que ocupó mientras desempeñaba una función, fue una estancia obligatoria de los periodistas para compartir un café y abordar agendas informativas. 

La niña de ojos azules no fue una mujer común. Su voz extraordinaria era temida por sus detractores y para muchas personas dentro y fuera de su Costa Caribe, era amor, bondad, auxilio, apoyo y fuerza sobre la injusticia y la indiferencia. 

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