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La captura de Nicolás Maduro reconfigura el poder en Venezuela y abre un debate global sobre el socialismo en la región

La detención del dictador venezolano sacude el tablero político latinoamericano y expone el colapso del modelo chavista bajo el madurismo, según análisis histórico y político.

La reciente captura de Nicolás Maduro ha generado un impacto político de alcance global, reavivando el debate sobre el futuro del socialismo en América Latina, la soberanía regional y el papel de Estados Unidos en los cambios de poder en la región. Así se expuso en una entrevista especial del programa La Mesa Redonda, que contó con la participación del historiador y exdiplomático costarricense Vladimir de la Cruz.

Durante la conversación, De la Cruz sostuvo que la caída de Maduro no representa el fin del pensamiento socialista como corriente histórica, sino el colapso de un modelo político que derivó en autoritarismo, corrupción y captura del Estado.

A su juicio, lo ocurrido en Venezuela marca el agotamiento definitivo de la etapa iniciada tras la muerte de Hugo Chávez en 2013, cuando el proyecto bolivariano entró en una fase dominada por el control militar, la pérdida de legitimidad electoral y la concentración del poder.

El análisis distinguió claramente entre el periodo de Chávez y el de Maduro. Mientras el primero se caracterizó por un liderazgo carismático, amplias reformas sociales y una intensa vida electoral, el segundo estuvo marcado por la represión política, la manipulación institucional y la ruptura del vínculo entre el gobierno y la voluntad popular.

Según De la Cruz, las elecciones de julio de 2025 evidenciaron este quiebre, al demostrarse que una amplia mayoría de la población votó contra el oficialismo, sin que ese resultado fuera reconocido por el poder.

La entrevista también abordó el rol de las Fuerzas Armadas y de figuras clave del régimen, señalando que la rápida consolidación de Delcy Rodríguez como presidenta encargada refleja un reacomodo interno más que una transición democrática.

Este relevo, afirmó el historiador, confirma que el proyecto político ya no se sostiene en una base ideológica ni popular, sino en pactos de poder y supervivencia.

En el plano internacional, se advirtió que la captura de Maduro plantea un dilema complejo para la izquierda democrática: condenar sin ambigüedades las prácticas autoritarias y los vínculos con redes de corrupción, sin justificar intervenciones externas que vulneren la autodeterminación de los pueblos.

De la Cruz subrayó que la crisis venezolana debe ser resuelta por los propios venezolanos y no utilizada como pretexto para la tutela internacional o el control de recursos estratégicos como el petróleo.

Finalmente, el análisis concluyó que el socialismo solo puede tener futuro en la región si se construye desde una democracia profunda, con respeto a los procesos electorales, controles institucionales y alternancia real en el poder. De lo contrario, advirtió, cualquier proyecto que se proclame popular terminará reproduciendo las mismas lógicas autoritarias que dice combatir.