El nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, pidió mantener cerrado el estratégico estrecho de Ormuz, en su primer mensaje desde que asumió el liderazgo del país tras la muerte de su padre, Alí Jamenei, en medio de la guerra en Oriente Medio que involucra a Estados Unidos e Israel.
“Definitivamente debe utilizarse la baza del bloqueo del estrecho de Ormuz”, afirmó Jamenei en un comunicado leído en la televisión estatal, al defender el cierre de esta vía marítima por donde normalmente transita más del 20% del comercio mundial de petróleo.

La paralización del estrecho ha provocado, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), la mayor perturbación en el suministro de crudo registrada hasta ahora, con fuertes impactos en las cadenas globales de abastecimiento.
Jamenei fue designado el domingo como nuevo guía supremo de Irán por la Asamblea de Expertos, luego de que su padre muriera al inicio de los bombardeos lanzados por Estados Unidos e Israel contra territorio iraní el pasado 28 de febrero.
El nuevo líder aún no ha aparecido públicamente y diversas fuentes aseguran que habría resultado herido durante uno de los ataques.
En su mensaje, Jamenei instó además a los países del Golfo a cerrar las bases militares estadounidenses en la región.
“Recomiendo que cierren esas bases lo antes posible”, dijo, advirtiendo que las instalaciones de Washington podrían convertirse en objetivos de ataques iraníes.
Mientras tanto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que frenar las ambiciones nucleares de Irán es más importante que contener el alza en los precios del petróleo.
“Es de mucho mayor interés detener a un imperio del mal para que no obtenga armas nucleares y destruya Oriente Medio”, escribió Trump en su red Truth Social.
La crisis energética se ha profundizado con la reducción de al menos 10 millones de barriles diarios en la producción de los países del Golfo, debido al bloqueo de facto del paso marítimo controlado por Teherán.
Ante la volatilidad del mercado, los 32 países miembros de la AIE acordaron liberar 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas, la mayor liberación coordinada de crudo registrada hasta ahora.
Aun así, los precios internacionales del petróleo superaron momentáneamente los 100 dólares por barril, reflejando el impacto de un conflicto que continúa escalando en la región.
La guerra también ha provocado una crisis humanitaria. Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), más de 3,2 millones de iraníes han sido desplazados dentro del país desde el inicio de los enfrentamientos el 28 de febrero.
Mientras tanto, ataques y explosiones continúan reportándose en distintos puntos del Golfo. En Dubái se escucharon detonaciones en el centro de la ciudad, mientras que en Baréin se denunció un ataque iraní contra depósitos de hidrocarburos.
También se registraron incendios en instalaciones energéticas en Salalah, en Omán, tras el impacto de drones, y un ataque contra petroleros frente a las costas de Irak dejó al menos un muerto y varios desaparecidos.
En paralelo, la confrontación militar se extiende a otros frentes. Israel intensificó sus bombardeos contra posiciones del movimiento proiraní Hezbolá en Líbano, donde las autoridades reportan más de 800.000 desplazados desde el inicio de las hostilidades.
Analistas señalan que el primer mensaje de Mojtaba Jamenei reafirma la línea dura del liderazgo iraní y anticipa una posible intensificación del conflicto en una región clave para el suministro energético mundial.
