CIUDAD DEL VATICANO / WASHINGTON D.C. – En lo que ya se califica como la crisis diplomática más grave entre la Santa Sede y los Estados Unidos en el siglo XXI, el Papa León XIV y el presidente Donald Trump han protagonizado un intercambio de ataques que ha sacudido a los fieles católicos en Estados Unidos y en el mundo..
El conflicto, que escaló este lunes 13 de abril de 2026, pone de manifiesto una fractura antagónica entre la visión humanista del primer Papa estadounidense de la historia y la política de «mano dura» de la administración Trump en Medio Oriente y América Latina.
El origen de la discordia: «Dios no puede ser reclutado»
El detonante fue el firme llamado a la paz del Pontífice ante el bloqueo total de puertos iraníes por parte de EE. UU. León XIV, desde su gira en África, fue contundente: «La religión no debe ser instrumentalizada por los poderosos. Dios no puede ser reclutado por las tinieblas del rearme».
Aunque no mencionó nombres, el mensaje fue interpretado como una alusión directa a la estrategia de guerra de la Casa Blanca.
La contraofensiva de Trump: «Si yo no estuviera aquí, León no sería Papa»
La respuesta de Donald Trump no solo fue política, sino personal. A través de sus redes sociales y en declaraciones en la pista de aterrizaje al regresar de Florida, el mandatario arremetió contra el líder de la Iglesia Católica:
Trump afirmó categóricamente: «Si yo no estuviera en la Casa Blanca, León no estaría en el Vaticano. Lo pusieron ahí porque pensaron que, al ser estadounidense, sabría cómo lidiar conmigo. Pero es un Papa muy liberal y está haciendo un trabajo pésimo».
Lo calificó de ser «débil ante el crimen» y «terrible en política exterior», instándolo a dejar de «complacer a la izquierda radical» y centrarse en ser un líder religioso y no un político.
La tensión alcanzó su punto máximo cuando Trump publicó una imagen generada por IA que lo retrataba con una estética mesiánica, comparándose implícitamente con Jesucristo, imagen que fue eliminada horas después tras una ola de indignación global.

La respuesta final: «No tengo miedo»
A bordo del avión papal, León XIV respondió con la calma que lo caracteriza, pero con una firmeza que ha dejado a los analistas boquiabiertos: «No soy un político y no tengo intención de debatir con él… pero no le tengo miedo a la administración Trump». El Papa insistió en que su obligación moral es denunciar «la locura de la guerra» y que el Evangelio es su única guía.
Un mundo dividido
Este enfrentamiento ocurre en un momento crítico: con Israel e Irán al borde de una guerra total y la economía mundial asfixiada por los conflictos en Ucrania. La figura de León XIV —Robert Francis Prevost, nacido en Chicago— se erige ahora como el principal contrapeso moral frente a una Casa Blanca que ha decidido no pedir disculpas por sus declaraciones.
