El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este viernes una orden ejecutiva que amplía las sanciones contra el régimen de Cuba, en una nueva escalada de presión dirigida a funcionarios, entidades y personas vinculadas al aparato estatal.
Según informaron fuentes de la Casa Blanca a Reuters, las medidas apuntan específicamente a quienes apoyan el sistema de seguridad del régimen cubano o estén implicados en presuntos casos de corrupción o violaciones graves a los derechos humanos.
Sanciones más amplias y castigos indirectos
La orden ejecutiva también contempla sanciones secundarias, lo que implica que terceros —incluyendo empresas o individuos— podrían ser penalizados por realizar o facilitar transacciones con los actores sancionados.
Hasta el momento, no se ha detallado públicamente qué personas o entidades específicas han sido incluidas en esta nueva lista.
Escalada tras crisis regional
Las nuevas medidas forman parte de una estrategia más amplia de la administración Trump para incrementar la presión sobre La Habana, en un contexto regional marcado por recientes acciones de Washington en países aliados de Cuba.
De acuerdo con funcionarios estadounidenses, la orden también envía una advertencia implícita al régimen cubano, al que acusan de mantener vínculos con actores considerados hostiles por Estados Unidos.
Señalamientos de seguridad y política exterior
Desde Washington, se argumenta que Cuba representa un punto estratégico cercano al territorio estadounidense —a menos de 160 kilómetros— donde podrían operar intereses militares, de inteligencia o incluso redes vinculadas al terrorismo internacional.
Asimismo, Estados Unidos ha reiterado sus demandas históricas hacia La Habana, incluyendo la apertura de su economía, compensaciones por propiedades expropiadas tras la revolución liderada por Fidel Castro y la realización de elecciones consideradas libres.
Mayor presión económica
Estas sanciones se suman a otras acciones recientes, como la interrupción del suministro de petróleo desde Venezuela hacia Cuba tras la caída de Nicolás Maduro, así como amenazas de aranceles a países que mantuvieran ese tipo de comercio con la isla.
Con esta nueva orden ejecutiva, la administración estadounidense refuerza su política de aislamiento hacia Cuba, en un escenario de creciente tensión geopolítica en la región.
