El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, nominó a Leandro Rizzuto como representante del país ante la Organización de los Estados Americanos (OEA).
Rizzuto, heredero de la fortuna de la empresa de electrodomésticos Conair, fue un prominente donante de la campaña de Trump en 2016, a la que aportó más de 450.000 dólares, además de otros fondos destinados al Partido Republicano.
No es su primer intento de asumir un cargo diplomático: durante el primer mandato de Trump, fue nominado como embajador ante Barbados y otras islas del Caribe, pero el Senado —entonces con mayoría republicana— rechazó su designación debido a su comportamiento en redes sociales.
Entre las publicaciones que generaron rechazo destacan teorías conspirativas contra figuras como Hillary Clinton, a quien llamó “terrorista con amnesia”, y ataques contra el senador Mitt Romney y la esposa de Ted Cruz, a quien acusó de liderar un plan para fusionar los gobiernos de EE. UU., México y Canadá.
Tras el fracaso de esa nominación, Trump lo designó como cónsul en Bermudas, un puesto que no requiere confirmación del Senado.
El nombramiento, aún pendiente de aprobación por el Senado, podría reactivar un debate sobre el uso de cargos diplomáticos como recompensa política para donantes, una práctica que ha sido cuestionada por organismos de control y expertos en relaciones internacionales.
