La estrategia por la liberación de todos los presos políticos

*Por Oscar René Vargas

El deterioro del régimen favorece el desgaste que carcome las bases de sustentación de la dictadura lo que va a provocar una fractura en los muros de contención que ha creado para sobrevivir: represión policial y paramilitar.

Cuando liberará a los presos políticos

El dictador liberará a los presos políticos cuando tenga necesidad de hacerlo. Lo hará cuando el régimen ya no tenga dinero para pagar a los militares, a los policías y a los paramilitares; cuando corra el riesgo de perder el control de la calle, cuando la población vuelve a las calles realizando pequeñas procesiones, piquetes exprés de diferentes maneras, etcétera; cuando se vuelva insoportable la insuficiencia alimentaria y el hambre. Es decir, cuando se le ponga en una situación en la que pueda ocurrir cosas peores si no liberan a los presos políticos, cuando tenga que elegir entre su supervivencia en el poder y la liberación de todos los presos políticos; entonces, liberará a los presos políticos.

Transparentar la corrupción que los debilita

La telaraña de los negocios ilegales a costillas del erario público ha alcanzado dimensiones faraónicas de parte de los miembros de la nomenclatura. Sabiéndose impunes, integrantes del círculo inmediato del poder y miembros del primer circuito de altos funcionarios han continuado saqueando las arcas del Estado todo lo que han podido, y ha sido mucho. Ellos creyeron que tendrían más años para seguir en los negocios ilícitos y contarían con tiempo suficiente para borrar las huellas. Hay que denunciar los actos de corrupción para minar más su legitimidad a nivel internacional y hacer más difícil el financiamiento internacional.

La estrategia norteamericana

La estrategia norteamericana es seguir aplicando nuevas sanciones con el objetivo de forzar al régimen a negociar una salida electoral con en estándares internacionales. De acuerdo al gobierno estadounidense, estas sanciones son el resultado de hallazgos de actos ilícito de lavado de dinero, desvío de fondos públicos y corrupción. Lo más probable que en los próximos meses nuevas sanciones seguirán golpeando a funcionarios y allegados del régimen, ya sea a miembros del sistema judicial, de la fiscalía u otro.

La necesidad de ganar pequeñas batallas

Todas las críticas al régimen son válidas y bienvenidas, pero carecen de un programa coherente alternativo de política social y económica. Hasta ahora, la oposición no ha podido ofrecer una propuesta a los graves problemas sociales y económicos que sufre la población. Razón por la cual, las encuestas señalan el agotamiento del régimen y la incapacidad de la oposición de aprovechar esa languidez.

A la lucha contra la dictadura le falta un elemento, una verdadera oposición fuerte que amenace con sustituirla: una coalición no sólo capaz de criticar al régimen, sino que dotada de un programa alternativo de políticas públicas logre ganar pequeñas batallas en el proceso de la implosión del régimen. Las encuestas señalan la extenuación de la dictadura, por lo tanto, técnicamente la oposición es fuerte y podría conquistar el poder si ofrece una alternativa a la población.

¿Cuál es la estrategia a seguir?

En la estrategia que busca liberar a los presos políticos es necesario implementar la implosión interna que implica favorecer que comiencen a dudar de todos en todo el aparato del Estado (algo similar a lo que está sucediendo en la Corte Suprema de Justicia), cuando su base social comience a abandonar el barco (hijos, parientes y altos funcionarios orteguistas emigran), cuando las sanciones golpeen las fuentes de financiamiento de la dictadura y cuando se les acaben los amigos para dejen de aprobar los apoyos financieros del BCIE, BID, FMI y Banco Mundial. La combinación de estos cuatro factores es cuando la dictadura se verá forzada a liberar a todos los presos políticos.

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