La fragilidad estratégica del régimen se ha desplazado hacia la economía

*Por Oscar-René Vargas / 22 de noviembre de 2021.

1.        A octubre de 2021, datos del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE) revela que el costo de la canasta básica alcanzó el monto de C$ 15,512.27 córdobas; es decir, C$ 986.23 córdobas más al precio de C$ 14,526.34 córdobas registrado en diciembre de 2020, lo que significa un incremento del 6.7%. Lo que provocó un incremento de la pobreza, desigualdad y polarización social.

2.        El incremento del valor de la canasta básica viene erosionando el consumo esencial de los hogares nicaragüenses. El poder de consumo de la mayoría de la población está abatido por el incremento de los alimentos. Por ejemplo, el grupo de los 23 productos alimenticios aumentó en C$ 722.90 córdobas, lo que significó un incremento del 7.4% en relación a diciembre de 2020. Específicamente, en diciembre de 2020, el valor de los productos alimenticios totalizó C$ 9,681.56 córdobas y en octubre de 2021 ascendió a C$ 10,403.65 córdobas.

3.        Los precios de los alimentos representan el 67.06% del costo total de la canasta básica, por ello, el incremento de la cesta deja menos recursos a los hogares para gastar en otras necesidades básicas. La carga es más pesada para los hogares de bajos ingresos, que destinan una mayor proporción de sus ingresos a los alimentos.

4.        Mientras tanto, los ingresos de las familias que tienen un trabajo formal están por debajo del incremento de los precios de la canasta básica. Por ejemplo, el incremento del salario mínimo aprobado en marzo de 2021 fue del 3.0%. A lo que hay agregarle el hecho que no se han recuperado los empleos perdidos desde el 2018 y se mantuvo congelado el salario durante 2019 y 2020.

5.        Todas las informaciones indican que más del 80% de los nicaragüenses sufren “muchas dificultades” por el encarecimiento de la vida. La progresiva pérdida de la capacidad adquisitiva afecta a toda la población pero especialmente a aquellos que viven “con lo justo”, ahondando así la brecha de la desigualdad.

6.        Por todo lo anterior, la población vulnerable, desempleada o ejerciendo trabajos precarios e informales tienen una alta fragilidad financiera, pues recurren a préstamos de familiares y/o amigos o venden o empeñan bienes o son receptores de remesas para hacer frente a imprevistos o para poder adquirir los bienes de la canasta de alimentos.

7.        No en vano, la economía sigue siendo uno de los principales problemas del régimen. Los sectores sociales agraviados por las políticas económicas neoliberales son cada vez más numerosos. La política está enriqueciendo a sus amigos mientras que el resto del país nos empobrecemos. La persistencia de la crisis orgánica del régimen no es solamente por la desigualdad sino también porque el centro de gravedad de la estabilidad política estratégica del régimen se ha desplazado hacia la economía.

8.        Producto del deterioro de las condiciones económicas, sociales y políticas del país, las nuevas generaciones prefieren emigrar para buscar un mejor futuro; cansados por la falta de empleo, la desigualdad, la represión e insatisfechos de la situación, lo cual significa que el país pierde capital humano y potencialidad en el desarrollo económico futuro.

9.        Nadie se atreve a alertar a Ortega del creciente malestar entre la población por el deterioro de la situación económica de los hogares. De ahí que su actual equipo prefiere mantenerlo en la carencia de la totalidad de la información económica-social antes que arriesgarse a perder el puesto de trabajo. El orteguismo ha terminado en representar los intereses de una clase burocrática enriquecida al amparo de la corrupción y la impunidad. Al mismo tiempo, concomitantemente al desarrollo de la crisis, el narcotráfico ha ido ganando espacios, se ha robustecido y aumentado el número de colaboradores en las esferas institucionales.

10.      La crisis del orteguismo es, también, producto de la crisis económica y social que vive la mayoría de la gente y que determina, a su vez, la permanente crisis política. Hay que destacar el enorme daño al bienestar de las clases populares por la sostenida aplicación de las políticas económicas neoliberales, que han determinado un gran crecimiento de las desigualdades con un aumento muy marcado de enriquecimiento de las elites empresariales y de la nueva clase, a costa de un gran descenso en la calidad de vida de la mayoría de la ciudadanía.

11.      La ausencia de protestas, manifestaciones o conflictividad social puede llevar al engaño. Todos los conatos de protestas son rápidamente reprimidos por la policía o los paramilitares. Pero eso también sustrae al régimen de un termómetro imprescindible para saber cómo respira la calle. Por la falta de perspectivas de un mejoramiento futuro, la base social orteguista sufre un proceso de frustración, decepción, desmoralización. A Ortega, el olfato político le ha comenzado a fallar producto de la locura del poder o la autodestrucción no planificada.

12.      El meollo es saber sí las fuerzas que sustentan a la dictadura en el poder, tanto políticas como sociales, empresarios medianos y grandes, estratos de la población, organizaciones religiosas (diversas denominaciones evangélicas) y grupos de interés, se mantendrán hasta el final. Por esa razón, aunque los paramilitares son moralmente indefendible para algunos poderes fácticos son absolutamente indispensables para el sostén de la dictadura.

13.      Hay que tener claro que para los principales sectores políticos y empresariales que su objetivo central es construir un camino electoral e institucional con la creencia que en esa vía les permite la restauración del statu quo anterior al 2018. El gran capital tiene la esperanza que podría repetirse un escenario similar al 2007-2017, como resultado de la crisis política, el debilitamiento y el agravamiento de la coyuntura.

14.      El gran capital y otros poderes fácticos tratan de combinar distintas fórmulas de presión hacia la dictadura apoyándose en las sanciones internacionales, la derrota política del 07 de noviembre de 2021 y su participación en el diálogo convocado por la dictadura para perseguir sus objetivos e intereses. Es decir, aprovechando la fragilidad estratégica de la dictadura están dispuestos a reparar las fisuras de algunas de las columnas que sostienen a la dictadura a cambio de más poder, concesiones e influencia.

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