La militarización de la sociedad

*Por Oscar-René Vargas | 26 de mayo de 2021.

1.        A partir de abril 2018, el fenómeno político, económico y militar más importante en la política nacional ha sido la firme disposición de Ortega-Murillo de mantener su hegemonía y su poder a cualquier costo, frente al ascenso del movimiento social, aplicando la lógica del “poder o la muerte”.

2.        A partir de abril 2018, la población urbana conoció la represión cotidiana del campo ejercitaba tanto el ejército y la policía. La alianza en el poder usa, en primer lugar, la represión paramilitar, soldados y policías, sólo que ahora las masacres no son solamente en zonas rurales, sino que se ejecutaron en las calles de las ciudades; segundo, la guerra económica en el campo se traduce en los salarios mínimos los más bajos del país, en las ciudades se busca cómo enfrentar “pueblo contra pueblo”, para deslegitimar la protesta social; y tercero, se utiliza la herramienta ideológica, mentiras y rumores a granel en los medios de comunicación oficiales, para vender que en este país feliz no hay hambre, desempleo, pobreza, la causa y los culpables son todo el catálogo de “chicos malos” (puchitos, golpistas, minúsculos, etcétera).

3.        La hegemonía se expresa en la capacidad de elaborar, divulgar y hacer aceptar por parte de la población, una visión de sociedad, en que el régimen Ortega-Murillo es el centro del poder; con la capacidad de organizar la producción, el comercio y las finanzas; de igual manera la forma de captar para su propio beneficio y también para la clase hegemónica y altos funcionarios los excedentes económicos del país; la hegemonía también se manifiesta en la capacidad de imponer la “agenda” de la política nacional; de tener la fuerza para castigar a los que se nieguen a aceptar o se desvíen de las reglas (formales e informales) que el régimen ha establecido para su funcionamiento.

4.        Antes de abril 2018, los poderes fácticos económicos y políticos implementaron una estrategia de compromiso, basada en la ilusa convicción de que “abrazando” a la dictadura Ortega-Murillo política y económicamente, harían que ella se volviese gradualmente más sumisa, liberal, democrática y dependiente de su dominio.

5.        La militarización creciente de la sociedad nicaragüense es claro signo otoñal del sistema político orteguista. El orteguismo renunció a integrar a las clases populares a su proyecto político, ya no aspira a dialogar con ellas, sino que se limita a vigilarlas, controlarlas y reprimirlas. Antes de abril 2018, se aislaba a los críticos para anularlos. Ahora se reprime a cielo abierto a camadas enteras y mayoritarias de ciudadanos autoconvocados.

6.        Cuando un sistema necesita de la policía y los paramilitares para controlar la vida cotidiana de las mayorías, se puede decir que el régimen entró en una fase de decadencia. La militarización consiste en el control de las zonas geográficas rurales y urbanas por hombres armados al servicio de la dictadura, y por ende del capital, para controlar a la población que resiste a la violación de sus derechos políticos, sociales, económicos y humanos.

7.        La militarización de la sociedad viene de la mano de la imposición de un modelo de sociedad autoritario, un modo de acumulación de capital controlado por el 1 por ciento de la población sobre la base de la corrupción y el despojo, por lo cual necesita de una dictadura.

8.        La dictadura se subordina a esta lógica de acumulación mediante la violencia, por la sencilla razón de que no se le pueden robar los bienes al pueblo sin apuntarles con armas. Dictadura se conjuga con violencia, exilio forzado, feminicidios, violaciones, asesinatos y tortura.

9.        En el “mundo de la política real” del régimen Ortega-Murillo, ocurren presiones, represalias, agresiones, crímenes, espionaje, desinformaciones, manipulación de la opinión pública, articulaciones, traiciones, persuasiones, cooptación, etcétera; cuyo objetivo es contribuir para la apropiación de la parte más grande del PIB sea en beneficio de los poderes fácticos económicos, y el papel de la dictadura es asegurar esa apropiación para las clases dominantes.

10.      Los aliados de la dictadura tienen como objetivo aumentar su participación en el PIB y lograr así un nivel más elevado de bienestar para las clases hegemónicas; y alcanzar mayor capacidad de influir en las discusiones de las políticas públicas nacionales y proteger en ellas sus intereses, sea en organismos internacionales y regionales. Cuanto menor sea el poder político, económico y militar de la dictadura y mayores son sus vulnerabilidades.

11.      La dictadura se mantiene en el poder a través de tres factores principales: El primero es la entrega directa de beneficios a la cúpula militar y policial, de esa forma ha conseguido fidelidad de los uniformados. La lucha no es solamente por el trono, sino por aquello que significa el trono en términos de su poder legal e ilegal de destinar ventajas económicas a diestra y siniestra. La estrategia global de la dictadura es mantener su hegemonía en alianza con los militares.

12.      El segundo factor ha sido el argumento de la seguridad nacional que se esgrime para justificar los gastos en armamentos (tanques, pertrechos, armas, etcétera). En Nicaragua se desconoce cuál es el adversario estratégico en la doctrina de seguridad nacional, aunque hablan de la migración y del narcotráfico. Los tanques son los juguetes de los militares y sirven para producir miedo en la población, pero no para derrotar al narcotráfico ni la migración ilegal.

13.      El tercer factor es que la militarización de la sociedad como proyecto de un modo de acumulación en beneficio de los poderes económicos y políticos con el beneplácito de militares, policías y paramilitares. Por la fuerza, consiguen trastocar la legalidad a su antojo.

14.      No se trata solamente de la maldad de Ortega-Murillo. Ese extremo no lo pongo en duda, pero no es lo sustancial. Lo medular para la clase dominante es mantener un sistema que extienda su agonía, para lo cual necesita implementar: el estado de excepción como forma de gobierno, una guerra civil larvada y legal contra los no integrables y la concentración de la riqueza en pocas manos custodiado por militares, policías y paramilitares.

15.      El régimen Ortega-Murillo se está cayendo y sus zarpazos siempre serán mortales. La lucha política debe de abandonar los hoteles y dar paso a movilizaciones, el régimen nunca tendrá la capacidad suficiente para reprimir a millones protestando por el temor de una ofensiva internacional en su contra. En paralelo, establecer una estrategia cuya meta sea una sola: derrumbar a la dictadura y de sus aliados. En una salida de “cohabitación” el régimen conserva el poder; derrotándolo, ganamos nosotros, el pueblo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.