La “profética” carta que los obispos de Nicaragua le presentaron a Ortega el 21 de mayo de 2014

La noche del 21 de mayo de 2014, los obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) se reunieron con el dictador Daniel Ortega y su mujer Rosario Murillo –quien para ese entonces solo era la vocera del régimen—para entregarle un documento en el que le plantearon varias problemáticas de índole social, político y económico de Nicaragua y en la que esperaban que Ortega las tomara en cuenta, algo que nunca sucedió.

Según reportes periodísticos de ese día, la reunión duró cuatro horas, se realizó en la sede la Nunciatura Apostólica en Managua y contó con la presencia del Cardenal Leopoldo Brenes y del Cardenal Miguel Obando y Bravo (q.e.p.d).

El analista político y exsacerdote Edgard Parrales se refirió este martes a esa carta la cual considera es “profética” por las problemáticas que los obispos le plantearon a Ortega en esa ocasión, y que con los años se hicieron una realidad para Nicaragua.

“La carta pastoral es un documento de 15 páginas, sustancioso y extenso que toca toda una serie de temáticas del orden de la vida pública nicaragüense. Toca temas de la familia, los problemas sociales, los derechos humanos, la reacción con el trabajo evangelizador de la Iglesia, algunas políticas del gobierno con problemáticas de la Costa Atlántica y finalmente el problema institucional”, precisó Parrales en entrevista con La Mesa Redonda.

“Esta carta fue profética porque muchas cosas de las que vinieron sucediendo posteriormente y sobre todo a partir de abril de 2018, ya estuvieron predichas y prevenidas en esta carta. Los obispos trataron de evitar que todo eso sucediera al plantearle esta carta a Daniel Ortega, pero Daniel Ortega consecuente con su modo de ser, hizo caso omiso totalmente lo que la carta planteaba”, agregó.

Para el analista “es importantísimo que el pueblo de Nicaragua vea que lo ha venido sucediendo fue predicho y previsto por los obispos de una manera profética”.

DERECHOS HUMANOS

“Hablar de derechos humanos para un hombre de fe es hablar del mismo misterio y gloria de Dios revelados en el ser humano, creado a su imagen y semejanza. La fuente última de los derechos humanos, en efecto, no se encuentra en la voluntad de los seres humanos, de los poderes públicos o del Estado, sino en el hombre mismo y en Dios su Creador. En Nicaragua hay que hacer todavía muchos esfuerzos por respetar y promover los derechos humanos en su integridad. Percibimos que falta un plan integral de nación, en donde se contemple un programa para disminuir la pobreza sin exclusiones, para elevar la calidad de la educación, fomentar la productividad amigable con el medio ambiente, lograr el fomento del trabajo sin discriminación partidaria, el respeto irrestricto a las libertades individuales fundamentales y un desarrollo económico-social con iguales oportunidades para todos”, dice un extracto del documento.

“Lo que los obispos dicen fue tan válido en el 2014, como lo fue en el 2018 y como lo es ahora en el 2021”, valoró Parrales.

POLICÍA: PONER FIN A ABUSOS DE AUTORIDAD

“Aún reconociendo los grandes esfuerzos de la Policía Nacional por garantizar la seguridad ciudadana y su lucha contra la delincuencia, es urgente poner fin a todo abuso de autoridad y maltrato de parte de la misma Policía frente a ciudadanos que reclaman sus derechos pacíficamente, e igualmente velar para que la Policía Nacional no caiga en la indiferencia y el desinterés para hacer prevalecer la justicia y salvaguardar la integridad de grupos indefensos de jóvenes, mujeres, comerciantes, etc., que se han visto atacados por algunos grupos violentos ante la mirada impasible de ellos como agentes del orden”, reza la misiva.

“Lo que los obispos visualizaron en el 2014 se repite como un esquema reiterativo a lo largo de todos los años subsiguientes y que lo estamos viendo hoy por hoy, en este día. Pareciera como que estuvieran leyendo el futuro, como que sabían lo que iba a pasar”, valoró el analista.

RESPETO A LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y DE INFORMACIÓN

Otro punto del documento refiere: “Nos preocupa que no se privilegie de parte del Gobierno y, muchas veces, no se respete el derecho a la libertad de expresión, debido tanto al creciente monopolio de los medios de comunicación social de parte de grupos que no favorecen la pluralidad de la información, como de la discriminación de un gran sector de medios de comunicación social y de profesionales de la información. Proponemos al Gobierno que promueva y practique una irrestricta libertad de expresión en concordancia con los preceptos constitucionales y leyes de la nación. Igualmente es preocupante la falta de acceso a la información pública, pese a que existe una ley específica y la misma Constitución lo establece con claridad. La población tiene derecho a conocer con absoluta transparencia todo lo concerniente a la gestión pública. Proponemos al Gobierno que sus funcionarios dispongan de tiempo, recursos y disponibilidad para mantener informada a la ciudadanía, sin hacer exclusión de ningún tipo entre los profesionales de la información. Al mismo tiempo, proponemos al Gobierno cumplir con la ley y reglamento de asignación de licencia de frecuencia de operación de radio y televisión, apegados a la Constitución y sin ningún tipo de discriminación”.

El también exdiplomático destaca la monopolización de Ortega con los medios de comunicación y el hecho de que el dictador no realiza conferencias de prensa, y que tampoco permite que medios independientes den cobertura a los actos del Estado y sus instituciones.

LA INSTITUCIONALIDAD

La carta de la CEN también se refiera al tema de la institucionalidad donde debe haber una “independencia y separación de los poderes del Estado, la observancia irrestricta a la ley sin privilegios ni excepciones y el respeto absoluto a la soberanía popular”.

“En un país como Nicaragua el respeto y la fortaleza de la institucionalidad no sólo es indispensable, sino que adquiere carácter de urgencia política, pues somos un pueblo con una memoria relativamente reciente de lucha antidictatorial motivada por el cierre de los espacios democráticos y, al mismo tiempo, lamentablemente somos un pueblo con una cultura política marcada por las ambiciones de poder, el mito de los caudillos mesiánicos y los fraudes electorales. No podemos olvidar la historia”, subrayaron los obispos.

Los religiosos también le señalaron a Ortega que “desde 2010
se usó la ley para legitimar abusos”. “Ya para el 23 de abril del 2010 era clara la gravedad de algunos actos de transgresión a nuestra Constitución Política y el irrespeto a la institucionalidad del país, sobre todo cuando surgió el tema de la inconstitucionalidad de la reelección presidencial, la ilegítima prolongación de cargos vencidos en el Estado de parte del Ejecutivo y la creciente falta de separación e independencia de los poderes del Estado y otras instituciones gubernamentales”, apuntaron.

Y, desde 2011 –aseguraron los obispos—“hay una alarmante concentración de poder”.

“A partir del resultado de las elecciones del 2011 la concentración de poder, la corrupción gubernamental, la confusión Estado-Partido, el sometimiento de los poderes del Estado a la voluntad del Ejecutivo, el irrespeto a las leyes, la falta de seguridad jurídica, el tráfico de influencias, la intolerancia política, el dominio sobre la casi totalidad de las alcaldías del país, hasta llegar a las últimas reformas constitucionales, han agravado en modo sumamente alarmante la situación actual del país y su futuro”, apostillaron.

Parrales insistió que todo lo escrito en la carta “se ha venido cumpliendo paso a paso”.

“Prácticamente ellos lo predijeron, lo profetizaron. Se lo anunciaron a él (Ortega) personalmente en una cena para advertirle todo lo que podía pasar y él hizo caso omiso de todo, siguió con su capricho y nos ha llevado en la situación en la que estamos”, afirmó.

A juicio del analista la carta de los obispos debe ser leída “todos los días, para que nos refresquemos la memoria y para que nos decidamos de una vez por todas a salir de esta barbarie, de este fenómeno obtuso que nos ha desgraciado la vida”.

Es por ello que instó a la oposición a derrotar a Ortega, pero, “unidos todos democráticamente”.

El documento de la CEN finaliza con dos propuestas a Ortega: Un diálogo nacional y una profunda reforma del sistema electoral.

UN DIÁLOGO NACIONAL: NICARAGUA ES DE TODOS

“Frente a la actual situación política e institucional del país, deseamos hacerle, con la mejor buena voluntad, dos propuestas concretas, que estamos seguros que nuestro pueblo acogerá con esperanza y alegría. La primera es la realización de un “Gran Diálogo Nacional” en el que participen todos los sectores del país. Nicaragua es de todos los nicaragüenses, no de unos pocos. En la democracia todos, sin distinción, tenemos una voz que decir y una responsabilidad irrenunciable de contribuir a la justicia y a la paz. Proponemos al Gobierno dar inicio a este camino de diálogos abiertos, honestos y transparentes por puro amor a Nicaragua. Diálogos que no se hagan de espaldas al pueblo, ni sean simples arreglos de cúpulas que buscan sólo sus propios intereses y la repartición de cuotas de poder. Es fundamental escuchar a los grupos sociales que no están en el poder.
Le exhortamos respetuosamente, Señor Presidente, a que se abra al diálogo con todos los sectores de la nación, que acoja otras opiniones y que, incluso, inicie mostrando su buena voluntad en este sentido, comenzando a ofrecer periódicamente conferencias de prensa sin discriminación de los medios no oficialistas y que dé inicio lo más pronto posible a este camino de diálogos nacionales para salvar el futuro del país”.

PROFUNDA REFORMA DEL SISTEMA ELECTORAL

“La segunda propuesta que como Conferencia Episcopal hacemos al Gobierno, no obstante haya ya nombrado o reelecto a los miembros del Consejo Supremo Electoral (CSE), es dar inicio a una profunda reforma política de todo el sistema electoral del país. Le pedimos con todo respeto que ofrezca su palabra de honor para garantizar en el 2016 para Nicaragua un proceso electoral presidencial absolutamente transparente y honesto, con nuevos y honorables miembros al frente del CSE, en el que brille, sin ningún tipo de duda, la voluntad popular; con un sistema de cedulación independiente del mismo CSE, que le garantice a cada nicaragüense su cédula en tiempo y forma antes de las elecciones; y con un proceso electoral abierto irrestrictamente a observadores de instituciones nacionales y extranjeras”, concluyeron los obispos, sin recibir respuestas.

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