Las personas y sus creaciones no están hechas para perdurar

Las personas y sus creaciones no están hechas para perdurar, desde su creación comienza el conteo de su terminación, lo escrito en la piedra terminará por desaparecer al igual que todo aquel que alguna vez vivió. Las obras de los hombres serán revisadas, cuestionadas, atacadas y terminarán por perder toda su validez, la eternidad durará lo mismo que la memoria comunal para después diluirse y desvanecerse en el olvido total. Está de más pensar que se va a durar hasta que el tiempo se acabe si es que alguna vez terminará, pero hay quienes piensan que podrán ser siempre, dementes que cree creen ser inmortales y sólo por eso dioses a quienes hay que obedecer. No basta con creer para ser, tampoco hay que creer a quienes hablan sólo para adular y esperan una compensación sólo por participar en el desfile de los que no tienen moral no dignidad. Es asqueroso saber que conocidos se prestan a engrandecer a un ruin y no podrán invocar que no sabían o nada podían hacer, nadie podrá decir que pecó por temor o por candidez porque llega el momento en la vida en que se está comprometido para bien o para mal con una causa que escogió aunque no hubiera escogido, bastaba con saber y en esa medida será recompensado o castigado, no me pregunten qué motiva esa reacción, no sé si es una ley física o divina pero siempre se da y es cuando se ve a un moribundo aferrándose a la vida pidiendo consuelo y esperando perdón, aguardando recibir compasión de los que despreció, eso es pedir demasiado a la vida y a la humanidad ya que recibirá el doble del mal que causó.

Jerses

24 de noviembre de 2022.

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