Las vacunas y el clientelismo político

Por Oscar René Vargas

  1. En Nicaragua no se sabe cuántos enfermos de COVID-19 hay, como no se sabe tantas otras cosas. Las cifras oficiales están absolutamente por debajo de la realidad, porque los test que se realizan son muy pocos.
  2. El control de las vacunas serán un campo de batalla político y quienes controlen su distribución poseen una influencia directa en la población que puede ser usada como un mecanismo para favorecer el clientelismo político del régimen.
  3. En la lógica clientelar, es común que las personas que controlan las vacunas favorezcan a sus amigos, a sus parientes, a sus socios o a sus correligionarios y sean los primeros beneficiarios del país. Los miembros de la “nomenclatura” serán los primeros en acceder a las vacunas.
  4. Una enormidad de ciudadanos quedará sin vacunar. Si nada cambia, la gran mayoría de la población deberán esperar hasta el 2022, tal vez hasta el 2023 para que les llegue la oportunidad de vacunarse.

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