Lo único que necesita el mal para triunfar, es que los buenos se queden callados

*Padre Erick Díaz

Lo que voy a decir es fuerte, pero es necesario para que nos ayude a la reflexión. Hoy como ayer se repite la historia. Algunos dicen: cómo es posible que los que siguieron a Jesús por algún milagro, y comieron con él y lo escucharon lo hayan señalado después para que lo crucificaran. 

Hoy como ayer igual se repite la historia. Viendo la famosa lista de testigos que testificarán en contra de monseñor Rolando Álvarez figuran algunas personas de “Iglesia”.  Y otros que fueron de Iglesia. Que dirán? Podrían verle a los ojos algún día después de lo que digan en contra de él?

De los personajes bíblicos que fueron parte de la pasión y muerte de Jesús, está Judas y Pedro. Judas una vez que se dio cuenta de lo que hizo en contra de Jesús al verlo vendido, se ahorcó. Pedro una vez que se dio cuenta que negó a Jesús, reacciona y se pone amargamente a llorar su pecado.

Los Judas modernos y los Pedros modernos hacen todo lo contrario. No se ahorcan y ni lloran su pecado. Siguen la vida como que nada están haciendo. Pregunto: Que sienten en sus conciencias si es que la tuvieron, la tienen o les queda algo todavía testificar de manera falsa en contra de un hijo de Dios y pastor inocente?

Pueden dormir tranquilos? Pueden comer tranquilos? Lo puede hacer. Y calmar su conciencia, pensando que están actuando bien según sus perspectivas. Monseñor un día saldrá de esta y les podrá ver a sus ojos y no sentirá rencor ni deseo de venganza. Solo les abrazará con su ternura y amor. Pero sus miradas se apagarán ante la mirada dulce y amorosa de alguien que es inocente y solo ha deseado abrazar con su ternura a un pueblo agobiado, cansado y herido por el peso de las circunstancias.

Los malos son malos y seguirán siendo malos mientras no se abran a la gracia de Dios, o mucho menos la hayan escuchado. Pero los que un día escucharon la palabra de Dios y estuvieron dentro y siguen dentro de la Iglesia. Pregunto. Qué pasó para que perdieran el horizonte? Qué pasó para que hoy se presten a dar un beso de traición?

La vida continúa y la historia siempre da la razón a la verdad. Dios no castiga a nadie, los castigos vienen por nuestros actos. Un día no pregunten. Por qué me está pasando esto? Solo asuman que es el pago a sus actos que han cometido. El premio será con una medida rebosante.

Dios no pasa. Dios es fiel. Para estar bien hoy, puedo prestarme a cualquier cosa, pero mañana será el llanto y la desesperación. No se les olvide que Dios es justo y concede a cada quien el premio que cada quien gana.

Mientras eso ocurre. No dejemos de orar. La oración es la fortaleza del Cristiano. Lo único que necesita el mal para triunfar es que los buenos se queden callados. Bendiciones.

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