Más de un millón de nicaragüenses sufren hambre, según informe de la FAO

Un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), aseguró que Nicaragua es el país que más hambre sufre en toda Mesoamérica, con un 18,6% de su población en “subalimentación”, es decir 1,2 millones de nicaragüenses.

En Mesoamérica, Nicaragua fue el país con mayor prevalencia de subalimentación (18,6%) en el período 2019-2021, seguido de Guatemala (16%) y Honduras (15,3%). Lo que equivale a casi 5 millones de personas con hambre en estos tres países más pequeños”, señala el informe “Panorama Regional de la Seguridad Alimentaria y Nutricional”.

La pandemia del COVID-19, el impacto de tres huracanes en los últimos dos años y los efectos del cambio climático, han convertido a Nicaragua en el país que más hambre sufre en toda Mesoamérica, según revela el informe anual.

A los desastres naturales ha de sumarse el aumento de los precios de alimentos en el mundo, como consecuencia del conflicto en Ucrania, asegura Mario Lubetkin, representante regional para Latinoamérica de la FAO, apuntó la VOA.

Sobre el costo y asequibilidad de una dieta saludable, el informe apunta que en Mesoamérica, más de un tercio de los habitantes de Nicaragua (35,7%) no puede permitirse una dieta saludable.

No obstante, asegura que en Mesoamérica, los costos más bajos de una dieta saludable se encuentran en Belice, México y Nicaragua.

América Latina y el Caribe enfrenta desafíos inmediatos y urgentes para abordar el escenario actual de seguridad alimentaria y nutrición. En parte debido a la pandemia de la COVID-19, el empleo en la región en 2021 se mantuvo por debajo de los niveles de 2019, lo que afectó directamente los ingresos de los hogares, haciendo más difícil el acceso económico a una dieta saludable”, dice el documento.

Además, los países de la región enfrentan actualmente déficits fiscales y limitaciones presupuestarias significativas. Esto afecta que limitan su capacidad para implementar políticas y programas destinados a mitigar los efectos del aumento de los precios de los alimentos y las dificultades para acceder a una dieta saludable”, añade.

En Nicaragua la canasta básica está valorada en casi 19 mil córdobas, según datos oficiales del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE). Mientras que el salario mínimo es de 6.978,34 córdobas.

Es decir, el salario mínimo en Nicaragua no se acerca ni a un tercio del costo de la canasta básica.

El economista Enrique Sáenz, ha declarado que “detrás de esas cifras lo que hay es hambre”.

El ajuste en el salario mínimo en ese período (2022) fue del 7%, significa que la gente que apuradamente gana para amanecer viva al día siguiente, perdió todavía mayor poder adquisitivo”, declaró a La Mesa Redonda el pasado 12 de enero.

Aumentó la comida y no se ajustó tu salario, eso se mide en menos frijoles, menos tortilla, menos queso, la carne se transforma en una ilusión, entonces se transforma en hambre. Esa es la lectura para la canasta básica, hambre para la inmensa mayoría de la población”, anotó.

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