El exasistente personal de Daniel Ortega, Federico de Jesús Lacayo Álvarez, conocido como “Pitín” Lacayo, falleció este jueves 22 de agosto a las 6:00 de la mañana, según informó a La Mesa Redonda una fuente de todo crédito.
“Buenos días estimados residentes, me permito informarles del fallecimiento hoy a las 6:00 a. m. de nuestro amigo y residente Federico Lacayo (Pitín). Me comuniqué con su hija Marianne y aún no han determinado referente a la vela y sepelio. Ella en cuanto ya tengan lo organizado me lo hará saber. Que descanse en paz nuestro apreciado y querido Pitín”, señala un mensaje difundido entre los residentes del residencial Planetarium, ubicado en el Km 14,5 de la carretera Vieja a León.
Tras la muerte de su esposa Marianne Maymi en 2024 y su diagnóstico de Alzheimer, Lacayo estaba “ausente de este mundo”, dijo nuestra fuente.
Agregó que “la casa de Pitín Lacayo tiene patrullas de Policía cuidando el sitio”, está ubicada frente a la residencia de la embajada de Palestina que no ocupa nadie.
La “sombra” de Ortega
Federico Pitin Lacayo fue considerado durante los años 80, 90 y los primeros de la década del 2000 como la figura más cercana al dictador nicaragüense Daniel Ortega, al punto de ser conocido como su “sombra”.
Fue señalado junto con Jorge “El Cuervo” Guerrero y Néstor Moncada Lau de integrar el círculo de hombres de confianza de Ortega, cuestionados por su servilismo y por los abusos cometidos bajo el poder del régimen sandinista.
En febrero de 2024, Ortega asistió de manera sorpresiva al velorio de Marianne Maymi, esposa de Lacayo, hecho que se conoció gracias a la publicación de una fotografía en redes sociales por parte de Xavier Díaz-Lacayo Ugarte, sobrino de Pitin e hijo del analista sandinista Aldo Díaz Lacayo, ya fallecido.

Vínculos familiares con Ortega
Lacayo también estuvo en el centro de escándalos familiares y políticas. De acuerdo con diversas versiones, una de sus hijas habría tenido una hija con el propio Daniel Ortega, lo que lo colocó en la mira de la mujer de Ortega, Rosario Murillo.
De un tajo perdió su posición de influencia dentro de los círculos íntimos del poder en El Carmen.
Aunque algunos lo recuerdan como un hombre cercano y servicial en lo personal, en el ámbito político su nombre quedó asociado a los excesos del poder y a la red de incondicionales que sostuvieron al actual régimen.
