A dos meses del asesinato del mayor en retiro Roberto Samcam, ocurrido en su vivienda en el sector de Moravia, San José, su viuda Claudia Vargas, socióloga feminista y defensora de derechos humanos, denunció la falta de avances en la investigación y la desprotección que viven los exiliados nicaragüenses en Costa Rica.
En entrevista con el periodista Sergio Marín Cornavaca en el programa La Mesa Redonda, Vargas aseguró que hasta la fecha ni la Fiscalía ni el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) han ofrecido información clara sobre el proceso de esclarecimiento del crimen.
“No tenemos ninguna información sobre cómo está avanzando la investigación. Entendemos que la investigación es compleja, Costa Rica se está enfrentando por primera vez a un crimen político de estas magnitudes, a un escalonamiento de la violencia transnacional, pero pedimos respuesta rápida”, afirmó.
Un asesinato con trasfondo político
Vargas sostuvo que el asesinato de Samcam no solo fue un ataque contra su familia, sino también contra toda la comunidad nicaragüense exiliada en Costa Rica.
“Este crimen buscaba darle en el mero centro del pecho también al exilio”, expresó, destacando que el caso refleja el patrón de violencia transnacional ejecutado por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo contra opositores en el extranjero.
Durante la entrevista, se abordó la reciente comparecencia del director de la Dirección de Inteligencia y Seguridad Nacional (DIS), Jorge Torres Carrión, ante la Asamblea Legislativa de Costa Rica.
En ella, Torres negó la presencia de células operativas del régimen Ortega-Murillo en territorio costarricense, lo cual Vargas calificó de “lamentable” y una señal de desinformación institucional.
“El director de información está desinformado totalmente, los hechos hablan por sí solos, vemos un patrón que se viene presentando desde hace muchísimo tiempo. Estamos hablando de seguimiento, hostigamiento, tomadas de fotos, persecuciones, y tenemos hechos claros como el asesinato”, expresó Vargas, que aseguró que “existen evidencias de una relación entre la DIS y Roberto Samcam”.
Llamado a la comunidad internacional
Vargas recordó que, desde el mismo día del asesinato, el Departamento de Estado de Estados Unidos ofreció apoyo técnico para esclarecer los hechos. Sin embargo, el gobierno costarricense aún no ha respondido.
“Costa Rica tiene que reconocer que enfrenta un problema que no logra manejar sola. Pedir ayuda también es construir paz”, señaló.
La defensora destacó que otros países también estarían dispuestos a colaborar, pero insistió en que el primer paso es el reconocimiento oficial de la amenaza que representa la represión transnacional del régimen Ortega-Murillo para la soberanía costarricense.
Exilio en riesgo
La viuda de Samcam pidió a las autoridades costarricenses un plan de protección real para los más de 20,000 refugiados nicaragüenses en el país.
“No pedimos privilegios, pedimos protección. A Roberto lo llegaron a matar en su propia casa, y esto debería ser una alerta para toda Costa Rica”, advirtió.
Un llamado a la justicia
Claudia Vargas cerró su intervención con un mensaje a la comunidad nicaragüense en el exilio: “Solo puedo decir: vamos por justicia”.
