La Policía orteguista está exigiendo a sacerdotes entregar la programación de actividades religiosas de Cuaresma y Semana Santa, en medio de nuevas medidas que restringen las celebraciones al interior de los templos, denunció la abogada e investigadora Martha Patricia Molina.
Según Molina, desde el inicio de la Cuaresma el pasado 18 de febrero de 2026, agentes policiales han llegado a distintas parroquias del país para solicitar a los curas los calendarios y agendas de las actividades litúrgicas, incluyendo el Triduo Pascual.
“La Policía sandinista intimida a sacerdotes para que entreguen los programas de Semana Santa. Habrá presencia policial en las actividades de Cuaresma y Triduo Pascual, mismas que han sido confinadas a los templos. Los policías vigilaran que nadie salga de los límites parroquias”, denunció Molina en sus redes sociales.
Molina, autora del informe Nicaragua: ¿una iglesia perseguida?, sostiene que estas acciones forman parte de un recrudecimiento de la represión contra la Iglesia católica bajo el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
La abogada advierte que la situación de la libertad religiosa en el país “ha empeorado” y que el régimen “ha traspasado todos los límites”, al pasar de ataques materiales a amenazas directas contra sacerdotes.
“Hoy la Policía llega donde los curas y los amenazan con matarlos o con llevarlos presos, los sacan en plena celebración eucarística con el único ánimo de intimidarlos y denigrarlos”, denunció.
De acuerdo con la investigadora, la persecución incluye la expulsión de al menos 309 miembros del clero y el cierre de más de 1,650 iglesias en los últimos años, en lo que describe como una política sistemática contra las organizaciones religiosas en el país.
