google.com, pub-9466889741542306, DIRECT, f08c47fec0942fa0

Nicaragua ocupa el penúltimo lugar en libertad de prensa en América, según informe

Nicaragua volvió a ubicarse entre los países con peores condiciones para el ejercicio del periodismo en el continente. El país ocupa el puesto 22 de 23 naciones evaluadas en el Índice Chapultepec de Libertad de Expresión y Prensa 2025, elaborado por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), lo que lo sitúa en la categoría de “sin libertad de expresión”.

De acuerdo con el informe, Nicaragua comparte esa clasificación únicamente con Venezuela, mientras que el resto de países de la región presentan distintos niveles de restricción para el ejercicio del periodismo.

El reporte señala que el país obtuvo 18,22 puntos de un máximo de 100, lo que evidencia un entorno profundamente adverso para la libertad de prensa.

Aunque la puntuación subió 11,71 puntos respecto al año anterior, el país se mantiene en el mismo puesto 22, lo que refleja que las condiciones estructurales para el ejercicio periodístico continúan deterioradas.

Influencia del poder estatal

Según el estudio, el principal factor que afecta la libertad de expresión en Nicaragua es la fuerte influencia del Estado, particularmente de los co-dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo.

El informe detalla que la dimensión con peor resultado fue “ciudadanía informada y libre de expresarse”, con apenas 2,33 puntos de 30 posibles, mientras que los indicadores sobre violencia e impunidad contra periodistas y control de medios también se ubican en rangos de “alta restricción”.

Un modelo cada vez más restrictivo

La SIP advierte que, entre 2024 y 2025, Nicaragua ha avanzado hacia “un modelo totalitario” que ha eliminado progresivamente el periodismo independiente y debilitado las garantías democráticas.

El informe señala que reformas constitucionales aprobadas en 2025 consolidaron un poder político con facultades amplias sobre la vida pública, lo que ha profundizado la censura y la persecución contra voces críticas, incluyendo medidas como la privación de nacionalidad contra opositores y periodistas.

Además, el entorno digital también ha sido afectado por bloqueos y restricciones, mientras que la violencia contra comunicadores ha evolucionado hacia formas de presión psicológica y vigilancia constante.

Muchos periodistas, advierte la SIP, operan desde el exilio o en la clandestinidad dentro del país para poder continuar informando.

Nivel crítico desde 1979

El informe concluye que la libertad de expresión en Nicaragua atraviesa su momento más crítico desde 1979, cuando cayó la dictadura de Anastasio Somoza Debayle.

Según la organización, la combinación de represión estatal, control institucional y un marco legal restrictivo ha creado un escenario que limita severamente el derecho de los ciudadanos a informarse y el ejercicio libre del periodismo en el país.