El sacerdote Benito Martínez reveló que los principales desafíos para lograr la participación de más de 40 organizaciones opositoras en un encuentro reciente en Miami, fueron los egos y la falta de confianza entre los propios actores políticos.
“Cada quien habla de unidad, pero unidad en torno a sí mismo”, afirmó Martínez, al señalar que muchos sectores buscan liderar sin ceder espacios, lo que dificulta construir consensos reales.
A esto se sumó, según explicó, un intento de deslegitimar la convocatoria, presentándola erróneamente como una reunión ideológica.
El sacerdote rechazó esa narrativa y enfatizó que el objetivo del encuentro fue exclusivamente nacional.
“No se trataba de izquierdas ni derechas, sino de nicaragüenses buscando rescatar su patria”, dijo en entrevista con La Mesa Redonda.
El encuentro: diversidad y primeros consensos
Pese a las tensiones iniciales, el encuentro realizado el 21 y 22 de marzo en Miami logró reunir a diversos sectores de la oposición, incluyendo organizaciones con presencia tanto dentro como fuera de Nicaragua.
Martínez destacó que, aunque hubo “sillas vacías”, la participación fue significativa y evidenció un avance en la madurez política.
“Es un proceso lento, pero son triunfos reales. Más gente se sumó en comparación con encuentros anteriores”, sostuvo.
Además, subrayó que algunas agrupaciones cuentan con redes organizadas en el país, incluso con estructuras a nivel municipal, lo que permitiría articular mejor la relación entre la oposición interna y externa.
Los acuerdos: cinco pilares hacia la transición
Como resultado del encuentro, se establecieron cinco acuerdos fundamentales para avanzar hacia una estrategia común frente al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo:
- Comisión de Transición: encargada de coordinar a la oposición, analizar escenarios políticos y articular esfuerzos para evitar dispersión.
- Mecanismo de derechos humanos: orientado a acompañar a víctimas y fortalecer las denuncias de violaciones.
- Comisión de incidencia internacional: destinada a aumentar la presión sobre el régimen en los ámbitos económico, político y diplomático.
- Apoyo a la resistencia interna: creación de mecanismos de coordinación para fortalecer la lucha dentro del país.
- Estrategia de resistencia cívica: compromiso de definir una hoja de ruta clara para impulsar acciones dentro de Nicaragua.
Martínez enfatizó que estos acuerdos representan un avance concreto hacia una articulación más efectiva de la oposición.
El reto: pasar del discurso a la acción
Para el sacerdote, el mayor desafío comienza ahora. “Lo importante no fue el evento, sino el día después”, afirmó, al insistir en que la clave será ejecutar los acuerdos y mantener la cohesión entre los distintos sectores.
En ese sentido, adelantó que un grupo de líderes opositores, entre ellos Félix Maradiaga y José Antonio Pedraza, asumirá un rol activo en la consolidación de esta nueva etapa de coordinación.
Una unidad en construcción
Aunque reconoció que persisten divisiones, Martínez se mostró optimista sobre el futuro de la oposición. A su juicio, el proceso de unidad es gradual, pero necesario para enfrentar al régimen.
“Invitamos a todos. Algunos no vinieron, pero no pierdo la esperanza de que entiendan que solo unidos podremos sacar adelante este proyecto de liberar a Nicaragua”, concluyó.
El encuentro es visto por sus organizadores como un paso hacia la construcción de un bloque opositor más cohesionado, en un contexto marcado por la prolongada crisis sociopolítica que vive el país desde 2018.
