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Orozco: Malestar económico en Nicaragua golpea a Murillo

El politólogo nicaragüense Manuel Orozco afirmó que el creciente malestar económico en Nicaragua está adquiriendo un rostro político cada vez más claro contra Rosario Murillo, a quien señala como figura central de un modelo marcado por la “captura del Estado”, desigualdad y falta de oportunidades.

Según Orozco, la percepción ciudadana se construye desde dos dimensiones: la experiencia material diaria —marcada por bajos ingresos, deudas y desempleo— y una lectura simbólica de la realidad nacional.

La conclusión es sencilla: Rosario Murillo no tiene respuestas a la situación económica de la gente”, sostuvo.

Una economía que no llega a la gente

El analista describe una fuerte desconexión entre los indicadores macroeconómicos y la vida cotidiana. Aunque el régimen presume crecimiento y obras públicas, afirma que el ingreso real de las familias no mejora.

El ingreso promedio ronda entre 300 y 350 dólares, hay poco ahorro y cerca del 40% de la población vive endeudada”, explicó.

A esto se suma una economía altamente dependiente de las remesas, que representan alrededor del 30% del ingreso nacional y sostienen gran parte del consumo interno.

Para Orozco, este modelo convive con una estructura que favorece a un reducido grupo de empresas vinculadas al poder.

Se ha creado una estructura cleptocrática: el Estado se endeuda para beneficiar a un círculo cercano y luego usa los impuestos de la población para pagar esa deuda”, denunció.

Detalló que unas mil empresas se benefician directamente de este esquema, mientras la mayoría de la población enfrenta condiciones económicas precarias.

Dos países en uno: silencio político y sobrevivencia diaria

El politólogo sostiene que la sociedad nicaragüense vive en una especie de “mundo paralelo”. Por un lado, una realidad política marcada por el control y el miedo; por otro, una vida cotidiana enfocada en la supervivencia.

Se puede vivir con cierta libertad siempre que no se hable de política. Hablar de política es meterse en problemas”, explicó.

Esta dinámica ha generado una “mayoría silenciosa” que evita expresarse, no por indiferencia, sino por las condiciones del entorno. En ese grupo, señala, predominan sectores con ingresos bajos y, particularmente, mujeres.

La economía en Nicaragua tiene rostro de mujer, especialmente de madres solteras que trabajan hasta 12 horas diarias en la informalidad”, subrayó.

El peso de China y la desigualdad interna

Orozco también advirtió sobre el impacto de la creciente presencia de empresas chinas en el país, que —según dijo— están desplazando a negocios locales mediante ventajas económicas y respaldo estatal.

Este fenómeno, explicó, forma parte de un sistema de clientelismo que otorga beneficios selectivos a ciertos sectores, generando desigualdad y resentimiento social.

Hay grupos que reciben privilegios y otros que quedan fuera. Eso profundiza la percepción de injusticia”, indicó.

Migración, frustración y riesgo de estallido

El experto alertó que la presión migratoria se mantiene alta, pese al endurecimiento de políticas en países receptores. Más del 50% de la población nació después del año 2000, lo que genera una presión adicional en busca de oportunidades.

A esto se suma una posible desaceleración en el crecimiento de las remesas, lo que podría agravar la situación económica.

Aunque considera que la probabilidad de un estallido social aún es baja —por debajo del 30%—, advierte que las condiciones estructurales están presentes.

Si se combinan crisis económica, presión internacional, fracturas en el poder y descontento social, el escenario puede cambiar”, señaló.

Concentración de poder y purgas internas

En el plano político, Orozco sostiene que Murillo ha consolidado el control del poder, desplazando estructuras vinculadas a Daniel Ortega.

El círculo de poder se ha reducido drásticamente, de más de 300 operadores a menos de 50, y más del 90% responde directamente a Murillo”, afirmó.

A su juicio, esta concentración responde a una estrategia para asegurar control total de cara al futuro, aunque también refleja debilidad interna.

Crítica a la oposición y llamado a una estrategia real

El politólogo fue especialmente crítico con sectores de la oposición que, según dijo, esperan soluciones externas.

La resistencia no empieza tocando las puertas de Estados Unidos. Empieza con una estrategia interna”, enfatizó.

Planteó tres elementos clave: generar descontento visible mediante la “desmoralización” del régimen, construir una base de activismo dentro del país y establecer canales de comunicación incluso con sectores disidentes dentro del poder.

También destacó el papel del periodismo investigativo como uno de los pocos actores que, a su juicio, ha logrado impactar al sistema.

Un modelo “fallido”

Para Orozco, el modelo actual no solo es insostenible, sino que está generando una nueva ola de frustración social.

El crecimiento es mediocre y no beneficia a la mayoría. Es un modelo fallido que favorece al círculo de poder, no a la población”, concluyó.

El análisis apunta a una realidad compleja: una economía sostenida por remesas y endeudamiento, una sociedad contenida por el miedo y una estructura de poder cada vez más cerrada, en un país donde el malestar sigue creciendo, aunque aún sin canalizarse abiertamente en protesta.