El opositor nicaragüense Félix Maradiaga instó a la Organización de los Estados Americanos (OEA) a declarar ilegítimo al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, durante un foro de alto nivel celebrado en Washington, donde advirtió que la dictadura en Nicaragua representa una amenaza para la estabilidad regional.
La petición fue planteada en el evento “Freedom and Democratic Renewal in Latin America”, organizado por la National Endowment for Democracy el pasado 13 de abril, que reunió a líderes políticos, diplomáticos y expertos para analizar los desafíos a la democracia en América Latina.
Maradiaga sostuvo que una resolución de ilegitimidad en la OEA no debe ser simbólica, sino parte de una respuesta hemisférica “coherente”, al advertir que el régimen sandinista podría exportar su modelo autoritario y desestabilizar a otros países de la región.
Críticas a la transición de 1990
El opositor señaló que la actual concentración de poder en Nicaragua tiene raíces en la transición de 1990, tras la victoria de Violeta Barrios de Chamorro, cuando —según afirmó— se permitió al sandinismo conservar estructuras clave de control, especialmente en el ámbito militar.
En ese contexto, cuestionó la permanencia de Humberto Ortega al frente del Ejército durante los primeros años posteriores al cambio de gobierno, lo que, a su juicio, facilitó que Ortega reconstruyera poder político desde las bases.
“Un ecosistema represivo”
Maradiaga describió a Nicaragua como un país sometido a un “patrón de represión total”, caracterizado por persecución religiosa, cierre de medios independientes, cancelación de organizaciones civiles y un ciclo continuo de detenciones y excarcelaciones de presos políticos.
Según expuso, desde abril de 2018 hasta la fecha se han registrado más de 1.490 casos de personas consideradas presas políticas, en medio de un sistema que incluye destierros, desnacionalización y vigilancia constante.
También denunció una persecución sistemática contra la Iglesia católica y comunidades cristianas, a las que calificó como uno de los últimos espacios de resistencia moral frente al poder estatal.

Nicaragua como problema regional
Durante su intervención, Maradiaga advirtió que la crisis nicaragüense trasciende el ámbito interno y debe ser vista como un asunto de seguridad hemisférica.
Señaló vínculos del régimen con actores internacionales como Rusia, China e Irán, así como la presencia de infraestructura con implicaciones en inteligencia y vigilancia.
“El entramado autoritario en la región está interconectado”, afirmó, al subrayar que los regímenes comparten estrategias de control y cooperación política.
Oposición “no derrotada”
Pese al contexto, el dirigente insistió en que la oposición democrática nicaragüense sigue activa tanto dentro como fuera del país, mediante redes de denuncia, documentación y presión internacional.
El evento también contó con la participación del expresidente colombiano Iván Duque Márquez, quien destacó la importancia de fortalecer los mecanismos regionales de defensa democrática, como la Carta Democrática Interamericana.
La jornada concluyó con un llamado a mantener a Nicaragua en la agenda internacional.
“No es un caso marginal, sino una pieza clave del tablero hemisférico”, enfatizó Maradiaga.
